El desafío de la sostenibilidad en el diseño de coches

Jo Stenuit, director de diseño de Mazda Europa,  justifica algunos de los elementos estilísticos y estructurales más controvertidos del MX-30, como sus puertas suicidas

Comunidad Circular es el nombre de la exposición de Mazda sobre artesanía y sostenibilidad desarrollada en el marco del Madrid Design Festival 21. Esta muestra física, inaugurada el pasado sábado 20 en el Matadero de Madrid y que permanecerá abierta hasta el domingo 28, incluye un variado programa de actividades y bajo su paraguas se han desarrollado paralelamente diversos encuentros y charlas en formato digital.

Una de ellas ha contado con la participación de Jo Stenuit, director de diseño en Mazda Europa. En ella ha reflexionado sobre aspectos visuales, de artesanía y sostenibilidad en el nuevo MX-30, uno de los modelos más singulares del catálogo del fabricante japonés y de toda la historia de la firma de Hiroshima.

Para “situar” a la audiencia, Stenuit ha explicado la importancia del diseño para Mazda: “Es una expresión artística, inspirada por la cultura japonesa que pretende evocar sentimientos para trasladarlos a una forma final. Es un proceso similar al de un artista creando una escultura. En este sentido, la creación en arcilla, moldeando las formas y volúmenes, es imprescindible para nosotros. No bastan los scketches digitales pues allí no se ve cómo será el objeto en la vida real, sólo se aprecian algunos elementos pero no el conjunto en su totalidad”.

“En Mazda hay un vínculo entre el arte y el diseño más relevante y apreciable que en el resto de fabricantes automovilísticos. Nuestro objetivo es diseñar de un modo artístico un producto que acabará desarrollándose y produciéndose de forma masiva. Además, para lograrlo mostrando todos los matices que debe tener un producto global somos muy conscientes de que el diseño se enriquece al trabajar en un entorno multinacional, con diferentes visiones e interpretaciones culturales”.

Uso del color y los materiales

Otro de los elementos distintivos, identificativos y diferenciales de la firma nipona en materia estética según su responsable de diseño europeo es el juego de luces y sombras en sus coches. “El estilo Kodo, que ha resultado tan identificativo para el público durante los últimos 10 años, se basa en la simplicidad, sin usar demasiadas líneas pero sí con el empleo de las sombras, que resultan cruciales. Hay una clara vinculación de estas con la tradición de la cultura japonesa. El color también es esencial. Por ello, para la compañía, el Crystal Red  es tan relevante pues es perfecto para expresar nuestra pasión y reflejar todos esos contrastes de luz en nuestras creaciones”.

“El color en Mazda es una declaración de principios e intenciones. Durante los últimos 10 años la influencia del Crystal Red en el diseño Kodo ha sido muy grande. Todo el mundo asocia la marca a este color, que le encaja tan bien a nuestros coches y que ayuda a expresar la filosofía de nuestro diseño. Sin embargo estamos trabajando en nuevos colores que resulten igualmente identificativos, como el Ceramic White del MX-30, y otros”.

Del mismo modo, el lanzamiento del primer eléctrico de la historia de Mazda debía reflejar la personalidad y los valores de la marca como compañía. De ahí que el tratamiento de los materiales haya sido tan relevante en el proceso de creación de este modelo. En este sentido destacan los elementos y revestimientos empleados, como la tapicería alternativa de cuero vegano, el PET reciclado en los paneles tapizados de las puertas o el denim de fibras recicladas de la tapicería en una proporción del 20%. El objetivo en el interior del MX-30 era ser tan ecológico como fuera posible.

Así lo confirmaba Jo Stenuit: “los materiales son muy importantes para Mazda pues todo el mundo toca al entrar en un coche nuevo. Deben parecer reales, por eso resultaba tan apropiado el corcho para nuestro primer vehículo eléctrico, ya que cuenta una historia, nuestra historia. Mucha gente desconoce que el origen de Mazda, que se remonta a más de 100 años atrás, fue con la manufactura y manipulación del corcho.

Era una opción fantástica, ya que además en un coche eléctrico hay más espacio interior que se puede emplear para almacenaje adicional y en este caso el revestimiento empleado ha sido el corcho natural. Personalmente, es mi material favorito: es ecológico, a la moda y refleja la herencia industrial de la propia compañía”.

“Eso sí, ha supuesto también un desafío puesto que su resistencia presentaba numerosos retos y complicaciones, pues debía ofrecer un buen balance entre una textura natural y la durabilidad. Se han realizado numerosos ensayos (abrasión, resistencia UV, el test de la loción solar…) hasta dar con una consistencia que refleje la sensación real y natural de este material ofreciendo la textura y dureza deseada a largo plazo. Hemos empleado el corcho en las zonas donde había plástico, por tanto, de alguna manera lo hemos sustituido, dándole un mayor protagonismo a la naturaleza en el interior del coche”.

MX-30: un reto sostenible

Reducir en un 50% las emisiones de CO2 en 2030 es uno de los objetivos medioambientales fijados por Mazda, por eso se ha desarrollado el MX-30 y llegarán nuevos modelos eléctricos en el futuro. Pero la idea era lograrlo no sólo en las emisiones directas de los vehículos sino en toda la cadena de producción, desde los recursos empleados en la fabricación hasta la vida útil del producto. En este sentido, la elección de la batería de 35,5 kWh que equipa el MX-30 responde a consideraciones lógicas y ecológicas.

Así lo confirma Stenuit: “Es más sostenible de producir o de reemplazar una batería pequeña que otras de mayor capacidad. Además, se genera menos CO2 en todo el proceso, y resulta también más liviana y ligera. Menos peso en el vehículo es otro de los factores diferenciales de nuestros modelos para que transmitan las sensaciones de conducción ágiles y dinámicas típicas de Mazda. Finalmente, los estudios relativos a los desplazamientos diarios de los conductores europeos señalan que la media cubre recorridos por debajo de los 50 km, por eso la batería elegida es adecuada para cumplir con todo lo dicho”.

“El MX-30 fue un reto personal y profesional para todo mi equipo de diseño desde el principio pues era el primer eléctrico 100% de la marca y debía ser diferente, especial. Desde la empresa se decidió que debía responder a la filosofía Kodo pero desde un enfoque específico, único, y con una gran conexión con la vida de sus clientes. En otros modelos ‘convencionales’ basta con lograr la expresión de diseño adecuada, sin más, pero no en el MX-30. Fue una especie de experimento, pues no estaba claro si debía tener un carácter diferente o ser igual al resto de modelos de la gama desde el punto de vista estético ya que la electricidad tiene que acabar siendo la norma en el futuro”.

“Tras la Fase I y la II del diseño Kodo, hemos entrado con el MX-30 en lo que denominamos internamente Human Modern Concept. Este busca la belleza en el día a día, haciendo una interpretación moderna del estilo de vida de nuestros clientes. Se basa en recursos simples y expresivos simplificados, sin elementos innecesarios.

En este sentido las puertas suicidas de apertura inversa del MX-30 (que en Mazda llamamos Freestyle Doors) son un factor clave de su diseño pues añaden flexibilidad, facilitan el acceso e ‘invitan’ a la cabina. Han estado presentes desde los primeros prototipos del coche, pues combinan diseño y funcionalidad, son prácticas y más seguras para niños ya que no se pueden abrir las traseras si no se abren las delanteras”.

La Covid-19 ha sido además un reto añadido para nosotros en el departamento de diseño: ha comportado desarrollos digitales que sin duda aprovecharemos en el futuro, y ha potenciado la expresión individual de cada miembro del equipo, pero también ha limitado nuestras capacidades. Personalmente estoy deseando poder volver a trabajar en equipo en el estudio y recuperar esa atmósfera única de colaboración y de grupo que desde casa es complicado replicar”. 

Por: Daniel Balcella, La Vanguardia