Cada vez la robótica se implantará más en nuestras vidas

Entrevista a Carles Soleringeniero de Telecomunicación y director del Máster en Gestión de la Robótica en la Empresa, de la universidad IGEMA.

Carles Soler ha desarrollado la mayor parte de su trayectoria profesional en funciones de dirección de empresas de servicios tecnológicos. Actualmente es director de Casiopea Robotics, consultoría estratégica en robótica colaborativa y de servicios, y en la transformación digital que promueve el paradigma de la industria 4.0. Asimismo, es presidente de la Fundación educaBOT, un proyecto dedicado a la promoción de la tecnología y la ingeniería a través de competiciones de robótica.

Siempre ha compaginado la actividad profesional con la actividad docente, y ha colaborado, entre otras entidades, con ESADE, la UPF, la UAB, la UPC y la UOC. Actualmente es director del Máster en Gestión de la Robótica en la Empresa, de IGEMA.

Los robots ya se emplean para realizar intervenciones quirúrgicas, para gestionar y transportar material en grandes almacenes, para la recolección agrícola, para la inspección del alcantarillado o de las líneas de alta tensión, para desactivar minas y para otras muchas utilidades.

“Cada vez la robótica se implantará más en nuestras vidas, y la transición será mucho más rápida de lo que pensamos”.

¿Qué impacto tiene la robótica en la sociedad actual? ¿Cree que el ciudadano medio sabe qué es la robótica y conoce sus utilidades?

La sociedad conoce la robótica, básicamente, porque el concepto se ha popularizado mucho a través de la ciencia ficción. Es la principal fuente que tenemos de conocimiento de la robótica, por lo que muchas veces nos hacemos una idea equivocada.

Muchas veces se asocia la robótica con la pérdida de puestos de trabajo. ¿Siempre es así?

Por una parte, la robótica nos hace la vida más fácil; eso es indiscutible. Ofrece incrementos de productividad en el ámbito industrial. En otro tipo de ámbitos permite realizar acciones que sin los robots no serían posibles. Asimismo, la robótica evita el trabajo en entornos agresivos, con fuertes olores, altas temperaturas, humedades, con productos tóxicos, etc.

Por otro lado, cuando la robótica se introduce en una organización es fácil que se pierdan puestos de trabajo. Hay quien prefiere poner el énfasis en el hecho queal incorporar un robot y ser más eficientes, las personas pueden dedicarse a otras tareas más interesantes que estar ocho horas al día apretando tornillos, por ejemplo. Pero yo tengo una visión algo contrapuesta.

La contraposición es que, efectivamente, se pierden puestos de trabajo.

Soy de los que creen que la robótica al final realmente tiene un impacto en la cantidad de puestos de trabajo. Pero eso no tiene por qué ser malo.

El problema no es que trabajemos o no, sino que tengamos capacidad para vivir adecuadamente. Si creamos mucha riqueza y la repartimos de una forma correcta, aunque no trabajemos, será mucho mejor para todos.

Por tanto, mi discurso es que los ingenieros estamos haciendo muy bien nuestro trabajo. Estamos consiguiendo incrementos de productividad y de riqueza, con muchos menos recursos. De lo que se trata ahora es de repartir bien esa riqueza.

¿Qué papel está jugando la robótica en un momento actual de crisis sanitaria y económica agravada por la pandemia?

En estos momentos se han acelerado algunos procesos de automatización o de distanciamiento, y aquí la robótica ha tenido un papel significativo.

¿Qué ejemplos destaca?

La estrella indiscutible de la robótica en la pandemia han sido los robots desinfectantes, como las plataformas móviles con soporte de rayos ultravioleta. En este ámbito han aparecido muchas novedades y muy interesantes que van a permanecer ya en la vida hospitalaria. También se han empleado robots que han interaccionado con las personas para evitar contactos de los médicos con las personas infectadas.

Asimismo, hemos observado un incremento del transporte automatizado de materiales dentro de los hospitales, y un aumento de robots que han ayudado a transportar mercancías en las ciudades durante el confinamiento. En fin, hemos presenciado el inicio de un impacto mayor que tiene que venir.

¿Qué nivel de desarrollo tiene la robótica en España en comparación con otros países de nuestro entorno? ¿Y en comparación con Estados Unidos o Corea?

El peso de la robótica, en su conjunto, todavía va muy ligado al ámbito industrial; por lo tanto, los países más grandes o con más industria son aquellos que tienen un número mayor de robots implantados. Para valorar el peso de la robótica en un país se tiene en cuenta, por una parte, el número de robots instalados. En este caso, los países más grandes tienen más ventaja.

A nivel mundial, los primeros países por nivel de robots instalados son China, Japón y Corea. A continuación está Estados Unidos, y luego los grandes países europeos como Alemania, Italia y Francia. Después está España.

¿Cuál es la otra forma de medición?

Aparte del número de robots, hay otra manera de medir el impacto de la robótica, que es por el número de robots instalados por cada 10.000 trabajadores. En esta clasificación los países cambian, porque van primeros aquellos que realmente tienen una mayor implantación de la robótica.

En este caso, curiosamente, el país más robotizado es Singapur; luego viene Corea, y después están los países europeos más industrializados, como Suecia, Dinamarca, Alemania, Bélgica, Holanda, y después, España.

A nivel mundial y global, estamos en una posición relativamente destacada, pero no somos un país referente.

¿Hay muchas diferencias en el desarrollo de la robótica entre comunidades autónomas? ¿Cuáles son las más avanzadas?

Dentro de España hay diferencias, porque la robótica industrial evidentemente está mucho más desarrollada donde hay un fuerte tejido industrial. Dentro de éste, históricamente ha tenido un gran peso la industria automovilística.

Así, los dos polos principales de la robótica industrial en España son Cataluña y el País Vasco.

¿Las Administraciones Públicas están sensibilizadas con la necesidad de desarrollar la robótica?

Tanto el sector público como toda la industria es consciente de que estamos en un momento de transición. Todo el concepto de industria 4.0 va a transformar los procesos productivos. La industria 4.0 pivota sobre tecnologías, y una de las más destacadas es la robótica. No quiere decir que sea simplemente implantación de tecnología, pero necesitamos tecnologías para la implantación de la industria 4.0.

Más que un foco específico en robótica, se observa una sensibilización hacia la transformación digital que supone para el tejido industrial la necesidad de adoptar los nuevos conceptos de industria.

¿Qué nivel de investigación relacionada con la robótica hay en España? ¿Cree necesaria más inversión en este campo?

En España tenemos muy buenos centros de investigación relacionados con la robótica, pero también existen en muchas partes del mundo. No podemos presumir de centros de referencia a nivel mundial, como sí hacemos en otros ámbitos. España está bien posicionada para tener un nivel de desarrollo de segunda línea bastante bueno.

Al final la investigación es inversión pública, normalmente, y sabemos que en este país tenemos grandes opciones de mejora para invertir públicamente en temas que no son de inmediatez. Tenemos buenos centros, con muy buenos investigadores, pero estaría bien avanzar un poco más.

¿Hay muchas diferencias en el desarrollo de la robótica en el ámbito urbano y en el campo?

Uno de los sectores en los que la robótica está haciendo más desarrollos y que se supone que tendrá un impacto relativamente en breve es precisamente en el sector agrícola. Por ejemplo, en el ámbito de la recolección automática hay toda una línea de desarrollo en este momento, que está empezando a sacar primeras propuestas. Estamos convencidos de que va a haber muchísimas más, y eso realmente va a ser una ayuda a las tareas del sector primario.

¿Qué cambios se producirán con el 5G?

Todos esperamos que el 5G mejore las capacidades actuales de transmisión de datos, que aumente la velocidad y reduzca la latencia. Es una tecnología independiente a la robótica, pero la fusión de ambos conceptos es muy interesante. Puede permitir que la relación de control y retorno de la información del robot se produzca mucho más en tiempo real y sea mucho más efectiva.

¿De qué manera puede ayudar la ingeniería y la robótica a superar los próximos años de crisis económica y laboral?

La situación actual es una desgracia, pero podemos intentar aprovechar su parte positiva. Por ejemplo, la crisis ha acelerado muchos procesos que hubieran llevado años de implantación. Estoy convencido de que la robótica nos aporta muchos más beneficios que inconvenientes. La inversión en desarrollo de nuevas tecnologías va a ser algo positivo. Vamos a acortar el tiempo de implantación de nuevas realidades.

¿En qué consiste el Máster en Gestión de la Robótica en la Empresa que dirige?

Hace un tiempo nos dimos cuenta de que ya existían diversos másteres de robótica, pero todos enfocados a cuestiones muy tecnológicas. Estamos convencidos de que, en general, cada vez más los robots tendrán más impacto en nuestras vidas.

Por ello, pensamos que hacía falta un perfil que compaginara el conocimiento técnico con la gestión empresarial.

Entrevista publicada en la página de la Fundación Formación y Futuro