¿La ansiedad puede convertirte en un mejor líder?

Según estudios empíricos, gestionada correctamente, la ansiedad en realidad puede mejorar tu carrera. El liderazgo productivo también ha sido desarrollado por personas ansiosas que han sabido administrar sus ocurrencias.

En estos momentos de incertidumbre, muchos de nosotros nos sentimos ansiosos. Cuando comenzó la pandemia, la ansiedad estuvo presente por el hecho de no saber qué va a pasar. Ahora que los rebrotes del virus amenazan a las diversas ciudades que han pasado serias crisis sanitarias, la incertidumbre vuelve a estar a la vanguardia. Pero peor aun, debido a la crisis económica que se viene, la ansiedad va a estar a la orden del día de manera recurrente.

Hace algunos días revisé literatura sobre ello y encontré diversos estudios empíricos que confirman la productividad que podemos sacarle a la ansiedad. Si bien la ansiedad alimentada por el coronavirus puede tener efectos negativos, también puede mejorar tus habilidades de liderazgo

Por ejemplo, Morra Aarons-Mele, quien presenta el podcast The Anxious Achiever, el cual está entre los mejores calificados por Harvard Business Review y es autora del best seller Escondiéndose en el baño: una hoja de ruta de introvertidos para salir (cuando preferiría quedarse en casa) aborda el asunto de la salud mental y el liderazgo y lo correlaciona de manera interesante.

“La ansiedad es una emoción humana natural, especialmente ahora”, dice Morra. “El miedo y la vulnerabilidad que experimentamos son normales. La clave es entender lo que te desencadena ello y cómo reaccionas. El proceso de controlar tu ansiedad puede hacerte más fuerte y más empático “. Todo está en cómo lo manejas.

La atención plena puede convertirte en un líder más enfocado y efectivo. También puede ayudarte a controlar tu ansiedad, si estás dispuesto a ser consciente de tus momentos de ansiedad, afirma Morra. “La auto-indagación es poderosa, pero cuando ignoramos las partes que dan miedo u oscuridad, como una tendencia a la ansiedad, puede hacernos actuar de muchas maneras”, afirma la autora. “Para los líderes, ignorar las causas de nuestra ansiedad puede dañar a sus equipos”. Es aquí donde la importancia del neuromanagement tiene un mayor espacio de reflexión. Somos individuos y seres humanos los que gestionamos organizaciones. La capacidad de abordar estos asuntos nos hará mejores líderes.

Si no se examinan, las personas pueden controlar la ansiedad recurriendo a acciones poco saludables. Algunos sicólogos lo llaman escapismos negativos. Por ejemplo, pueden llegar a tener días intensos de autoreflexión poco productivos, desencadenantes de espirales autodestructivas. Puedes gritarle a un compañero de trabajo por cualquier asunto trivial. Se te ocurre trabajar demasiado, sin tener pausas necesarias. Te lleva a beber compulsivamente; correr muchos kilómetros a pesar de que te duelen las rodillas. “Estas reacciones sin conciencia pueden ser tóxicas”, dice Aarons-Mele.

Lo recomendable es que cuando te sientas ansioso, juega al detective, indaga y sintoniza con tu entorno y las situaciones. Averigua dentro de tí. Varios aspectos del liderazgo pueden ser factores desencadenantes, y para gestionarlo mejor, debes trabajar hacia atrás para determinar qué lo desencadena y por qué. Es un proceso de indagación interno y sencilla que puede ser la respuesta a tus nuevas reacciones.

Algunos de los aspectos más recurrentes que nos ponen ansiosos cuando gestionamos equipos es el dinero y los presupuestos. Otros pueden estar vinculados a la productividad de nuestros procesos. Pues sea lo que fuere, como también puede ser nuestra propia salud, siempre hay que ir al fondo del asunto y serenarse. “Quizás un líder es responsable de las finanzas de una empresa y tiene que comunicar informes a otros. El balance general puede devolverlos a un momento y lugar donde se sintieron fuera de control y angustiados. En lugar de atravesar una espiral de ansiedad, respira y reconoce que el dinero te pone ansioso y puede generar pensamientos negativos “, afirma Morra. A partir de la identificación de esta causa raíz, trabaja en ello.

Una de las recomendaciones al respecto no es controlar la ansiedad, pero puedes manejarla mejor, de la misma manera que manejas cualquier otro aspecto de tu vida. Posiblemente debas crear una infraestructura que te apoye y concéntrate en el tipo de comunicación que funciona mejor para tí, dice Aarons-Mele, quien sugiere decirle a los demás que te sientes ansioso.

“En la cultura del éxito, creemos que cualquier cosa que tenga que ver con la salud mental es una debilidad y no queremos dejar que se vea”, dice ella. “Admitir que estás ansioso es como decir: ‘No tengo el control’, y eso es peligroso, por lo que la gente lo evita”. Pero si has formado un equipo de alto rendimiento donde estos procesos se transparentan, es mucho mejor comunicarlo, afirma.

Esto se sustenta en que todos los individuos somos ansiosos. Esta es una reacción humana natural, continúa Aarons-Mele. “Si lo entendemos, hablamos y lo manejamos, no tiene nada de malo”, dice ella. “Es cuando no estamos en contacto que estamos actuando fuera de control”.

Otras formas de hacer frente en el momento que lo ves venir incluyen caminar, hacer ejercicios de respiración, hacer pausas o decirle a la ansiedad que tiene que esperar y lo enfrentarás más tarde. Deja de hacer lo que está poniendo ansioso. Las personas que entienden lo que motiva y desencadena sus procesos ansiosos, pueden ser líderes más efectivos.

“Si puedes comprender tu propia autoeficacia en torno a la ansiedad, eres más capaz de dar un paso atrás y observar las reacciones”, dice ella. “Puedes ser un comunicador poderoso cuando sintonizas señales y dinámicas en la habitación. Escuchas más y esa es una gran habilidad de liderazgo”.

“La ansiedad es parte de la vida y ciertamente parte de la vida de un gran triunfador. Para lograrlo, debes tomar riesgos, esforzarte y conducir hacia una meta, y la ansiedad es inherente a este proceso. Realmente se trata de tus reacciones. Y tú las puedes controlar”, finaliza la autora.