La Agencia Internacional de la Energía admite que se ha alcanzado el pico del consumo de gasolina

La organización constata el final del ciclo de crecimiento del ‘fracking’ estadounidense

La demanda de carburantes alcanzó su máximo antes de la pandemia. Pero no volverá nunca más a esos niveles.  Es lo que admitió la Agencia Internacional de la Energía (IEA, en sus siglas en inglés)  en la presentación hoy de su informe de previsiones. 

«Es probable que nunca volvamos al 2019», ha reconocido el director de la organización, Fatih Birol. El creciente peso del coche eléctrico o la llegada del teletrabajo, entre otros factores harán que el consumo mundial de carburantes ya no será lo que fue. 

«Es probable que nunca volvamos a los niveles del 2019», señala Birol

Y eso que la demanda mundial de petróleo, si las cosas no se tuercen, crecerá cada año de forma ininterrumpida hasta el año 2026. Dentro de un bienio, se podría volver a recuperar los niveles pre-covid, hasta los 104 millones de barriles más, un 4% más respecto al 2019.

Sin embargo, parece que ya no estamos ante un nuevo ciclo alcista del petróleo. De hecho, Agencia Internacional de la Energía no descarta que, si los gobiernos ponen en marcha medidas para reducir las emisiones, la demanda global pueda caer por debajo de sus niveles antes de la aparición del coronavirus. 

La Opep recupera influencia

EE.UU. frena su crecimiento de la producción ante la caída del ‘fracking’

Es cierto que no es el escenario base y que en todo caso no significa que nos estemos acercando al pico de la demanda (como sí parece que ha ocurrido en las gasolinas). Pero es una apertura oficial, cargada de simbolismo.

En el estudio aparece otro aspecto a destacar, esta vez en el lado de la oferta. El boom del fracking, la extracción con perforación en la roca que tanto éxito tuvo en EE.UU. en los últimos años parece haber llegado a su fin. El crecimiento de la producción en este país gracias a esta técnica será de poco más 1,6 millones de barriles diarios, cuando antes de la crisis era casi tres veces más. Las inversiones cayeron durante el 2020 un 50% y ahora la industria petrolera estadounidense está de rodillas.

En la práctica esto significa que la OPEP y sus aliados volverán a tener «más margen de maniobra», tal como reconoció Faith Birol. Un regreso a las décadas anteriores, cuando Arabia Saudí y Oriente Medio tenían la sartén por el mango a la hora de influir en los precios. 

Por: Piergiorgio M.Sandri, La Vanguardia