Primer presupuesto europeo sin Reino Unido y con el Nuevo Pacto Verde.

Europa se prepara para una nueva discusión económica que definirá el rumbo del continente en los próximos años. Nos referimos al presupuesto a largo plazo de la Unión Europea, llamado Marco Financiero Plurianual, para el periodo 2021-2027. Este es el primer presupuesto europeo que se formula sin el importante aporte de Reino Unido. Y será también el primero donde se aborde a detalle el Nuevo Pacto Verde (Green New Deal)

El Marco Financiero Plurianual definirá cuánto dinero recibe la Unión Europea y de qué manera se va a distribuir. Este ejercicio se negocia cada siete años, pero esta vez va a ser especialmente difícil llegar a un acuerdo, debido al agujero que deja el Reino Unido, segundo contribuyente neto hasta la fecha.

Según algunos analistas, tal y como se presentan las conversaciones en este momento, es muy posible que el nuevo presupuesto de la Unión Europea no cubra ese agujero totalmente, con lo que algunas partidas sufrirían recortes. Y algunos de los que estaría más impactados con esas reducciones son los fondos agrícolas y los de cohesión, para el desarrollo de las regiones más atrasadas.

Otro asunto que es nuevo en este marco es el Pacto Verde. Como ya informáramos en anteriores oportunidades, la nueva presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, tiene pensado iniciar un programa de inversiones con un Nuevo Pacto Verde, el cual necesitará detraer recursos, con toda probabilidad, de partidas tradicionales como la agricultura o la cohesión.

Las posiciones siguen divididas entre países como Alemania y Francia, por ejemplo que tienen propuestas históricas distintas. La canciller alemana, Angela Merkel, ha apoyado las tesis de mayor ahorro en el pasado, y a menudo se le considera miembro del club de los frugales. En cuanto a Francia, Emmanuel Macron se ha mostrado a favor de un presupuesto más ambicioso que permita a la Unión Europea tener mayor autonomía y presencia y así actuar como el poder «geopolítico» que pretende desarrollar.

Las discusiones han ganado intensidad en las últimas semanas, y el presidente del Consejo, Charles Michel, ha convocado una cumbre excepcional para el 20 de febrero en Bruselas, aunque no muchos tienen esperanzas de que se vaya a llegar a un acuerdo ese día. Es muy posible que en esta cumbre haya avances, pero que sea necesario que los líderes vuelvan a verse en persona antes del verano para tratar este tema a fondo.

Para algunos analistas, tiene sentido que se reduzca el presupuesto si se quiere evitar el despilfarro de recursos. Sin embargo, no se entiende que se recorte en fondos estructurales y en agricultura. Se tiene pensado recortar inversiones en áreas importantes para mantener la buena estructura económica de determinados países como España y Portugal, por ejemplo que son importantes despensas de Europa.

Es cierto que la salida de Reino Unido supone una reducción importante de la renta anual de la Unión Europea pero, para estos analistas, el esfuerzo económico que habría que hacer para, al menos, mantener el presupuesto no es tan grande si se tiene en cuenta que éste es algo más del 1% de la Renta Nacional Bruta de la UE en su conjunto.

Como bien vemos, la Unión Europea tiene que aprobar los presupuestos 2021-2027 y, si bien nunca ha sido fácil reconciliar las peticiones de todos los miembros, en esta ocasión hay un obstáculo añadido: serán los primeros sin Reino Unido, que con su salida ha dejado un agujero de 10.000 millones de euros en las arcas comunitarias -era el segundo contribuidor neto-. 

El acuerdo definitivo debe estar listo este semestre y se anticipa un gran tijeretazo en las cuentas comunitarias: según fuentes diplomáticas, los presupuestos rondarán los 1,04 billones de euros, lejos de las cifras propuestas por la Comisión Europea (1,13 billones) y el Parlamento (1,32 billones). El ajuste pasa por recortes de más del 10% en fondos estructurales y agrícolas, las dos partidas defendidas por España.

Entre los países «frugales» y los de más gasto

Entre los Veintisiete países no hay una postura clara en torno al presupuesto. Hay países partidarios de unas cuentas magras, como Países Bajos, y otros defensores del empleo de una herramienta potente de gasto comunitario para facilitar la cohesión de todos los miembros del club. Así están alineados los diferentes países:

Los frugales: Países Bajos, Suecia, Austria y Dinamarca reclaman que el presupuesto no pase del 1% de la renta nacional bruta de la UE.

Los amigos de la cohesión: España, Polonia, Portugal, Grecia, Rumania, Hungría, Bulgaria, República Checa, Eslovaquia, Estonia, Letonia, Lituania, Eslovenia, Chipre y Malta. Todos ellos aspirarían a un presupuesto del 1,07%, pero se pueden conformar con menos a cambio de no recortar drásticamente los fondos estructurales.

El término medio: Alemania, Francia e Italia, los tres grandes contribuyentes netos del club, defienden intereses distintos pero coinciden en buscar un término medio entre el grupo integrado por los frugales y el de los amigos de la cohesión. Berlín, lo más cerca posible del 1% y con un cheque de rebaja individual. París, con una cifra que salve los subsidios agrícolas, claves para su economía. E Italia, en una línea similar y con la ambición de mantener por igual el peso de la agricultura y los fondos estructurales.

Los maximalistas: el Parlamento Europeo reclama un presupuesto equivalente al 1,30% para el periodo que comienza en 2021 aún a sabiendas de que no se llegará a ese nivel durante las negociaciones entre los Estados. La Eurocámara confía en que ese listón obligue a los países, al menos, a alejarse del 1% hacia arriba y a aproximarse al 1,11% propuesto por la Comisión Europea.

Noticia editada sobre la base de un artículo de El País

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