¿Qué hay en el arsenal de políticas de China para contrarrestar la recesión global?

Para Jinyue Dong y Le Xia del Centro de Investigación Económica del BBVA, China prepara un arsenal de medidas. Analizan y recomiendan los posibles instrumentos de políticas fiscal y monetaria que prepara China para enfrentar esta recesión ad portas.

La economía global está cayendo en una profunda recesión. El brote de COVID-19 lleva a la economía mundial a una profunda recesión y su impacto podría perdurar a largo plazo.

Las medidas adoptadas por los países para contener el contagio COVID-19, junto con el pánico causado por el coronavirus perjudica dramáticamente las actividades económicas normales. El mercado cree ampliamente que el alcance de la recesión global causada por COVID-19 será al menos comparable a la de la Crisis Financiera Global (CFG) 2008-2009

Ante la recesión económica mundial, las autoridades de China desplegarán diversas herramientas de política fiscal y monetaria para sostener la economía y evitar el colapso financiero. Afortunadamente, existen herramientas políticas adecuadas en el arsenal de políticas de China.

Mientras tanto, las autoridades chinas necesitan escuchar algunas lecciones de su contencioso estímulo de 4 billones de RMB, paquete presentado durante el 2008-2009 (CFG), que es ampliamente considerado como el principal culpable del fascinante nivel de deuda de China en los años siguientes.

«En particular, las autoridades deberían permitir que la política fiscal desempeñe un papel principal esta vez, al tiempo que hacen que las medidas monetarias de relajación sean complementarias a las fiscales. Además, el Banco Popular de China debe ser cauteloso sobre el uso de recortes de tasas de interés, mientras que promulga proactivamente herramientas cuantitativas para garantizar la liquidez del sector financiero», declaran Dong y Xia.

«Respecto a la flexibilización monetaria, parece haber un margen limitado para los recortes de interés. Creemos que los recortes de tipos de interés deberían seguir una evolución conservadora, mientras que la gestión de la liquidez debería potenciarse», afirman los mismos analistas.

«En cuanto a la política fiscal, debería desempeñar un papel predominante en esta ronda de estímulos. Los principales instrumentos podrían ser las rebajas fiscales y las reducciones de tasas, una mayor emisión de bonos públicos locales y especiales, y el apoyo a la inversión en nuevas infraestructuras, entre otros» acotan finalmente.

En resumen, los analistas creen que la combinación actual de políticas es hacer que la flexibilización fiscal desempeñe un papel de liderazgo mientras se coordina la política monetaria. Es deseable que la política fiscal se implemente de una manera más específica. A este respecto, es probable que el paquete de estímulo incluya reducción de impuestos y reducción de tarifas, emisión de bonos especiales del gobierno y bonos especiales del gobierno local, y apoyo para nuevas inversiones en infraestructura. En el frente monetario, las herramientas de gestión de liquidez deberían utilizarse de manera más proactiva, ya que los recortes en las tasas de interés están limitados por varios factores.

Artículo publicado en BBVA RESEARCH

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