¿Necesita Europa una especie de Plan Marshall?

Hace algunos día circuló un interesante artículo de Neus Navarro sobre el mecanismo económico más apropiado para levantar Europa después de esta crisis sanitaria para enfrentar la recesión que se nos viene. Nos preguntamos: ¿Necesita Europa una especia de Plan Marshall?

“El proyecto de recuperación económica conjunto que ya reclama la Comisión Europea es, a ojos de los economistas, diferente del plan de ayudas posterior a la II Guerra Mundial porque ahora no todos los países están igual”

 Por: Neus Navarro 

Un segell amb el rostre de Marshall | iStock

¿Plan Marshall es el nombre más adecuado? Los libros de Historia hablan de aquel programa de recuperación económica (la European Recovery Program) en la etapa New Deal, pero aquí todavía no se ha bautizado este (extraño, distópico y excepcional) proceso en que estamos inmersos ni tampoco a la ayuda en euros que tiene que venir. En el País Valencià, el presidente Ximo Puig hace más de un mes que lo reclama, con presión en las redes sociales incluida; el vicepresidente catalán Pere Aragonés lo pidió en una entrevista en el FAQs el 12 de abril por primera vez; Pedro Sánchez ya lo citó el 23 de marzo…

También la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) lo ha pedido y el viernes 17 de abril, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha afirmado que “necesitamos un Plan Marshall para la recuperación de Europa, y tenemos que ponerlo en marcha inmediatamente”. ¿La clave? El presupuesto europeo: derechos de aduanas, porcentajes del IVA que recaudan los Estados miembro, contribuciones nacionales y mecanismos de corrección incluidos.

En plena crisis sanitaria del COVID-19 a escala mundial, en nuestra casa el pacto que se busca todavía no ha encontrado el consenso que necesita. En cambio, sí que empieza a haber ciertas coincidencias en la petición de un programa de ayudas que emulen aquel que diseñó el militar norteamericano George Marshall para rehacer la Europa de posguerra y que lo llevó a ganar el Nobel de la Paz en 1953. Con todo, los expertos consultados ponen matices. ¿No es lo mismo lo que necesita la Europa postcoronavirus?

En opinión del catedrático de Estructura Económica, Santiago Niño-Becerra, “el concepto de Plan Marshall no es correcto aplicarlo en estas circunstancias porque lo puso en marcha los Estados Unidos para ayudar a la reconstrucción de algunos países europeos y con una finalidad concreta, es decir, lo comandó alguien, que es quien puso los fondos. Un fondo europeo del cual, en mayor o menor medida, se beneficiarán los mismos países que lo han dotado no es un Plan Marshall”, apunta el economista en declaraciones a VIA Empresa.

Dependencia del fondo

El profesor del Instituto Químico de Sarriá (IQS) argumenta que “el problema” que ve es que “dotar un fondo de ayuda de salida de la situación creada por el virus no es mala idea pero tiene un problema: crea dependencia de quienes más lo usen respecto a quienes lo usen menos”. En este sentido, recomienda que cada economía vea “qué necesita y vaya a través del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), al cual se hayan eliminado condicionalitades”.

Niño-Becerra: “Un Plan como éste crea dependencia de quienes más lo usen respecto a quienes lo usen menos”

En València, preguntamos al Instituto Valencia de Investigaciones Económicas y responde el economista Francisco Alcalá, catedrático de Fundamentos de Análisis Económico en la Universidad de Murcia y research fellow del Center for Economic Policy Research. Alcalá está en linea con lo que responde Niño-Becerra, porque defiende que los fondos que de momento ha acordado la Unión Europea “son, básicamente, créditos para cubrir cualquier tipo de gasto público”. El autor aclara que un Plan Marshall tendría dos diferencias: “En primer lugar, no sería crédito, sino transferencias a fondo perdido. Esto constituiría un instrumento de solidaridad entre los países europeos mucho más ventajoso para los países receptores que los créditos”.

En segundo lugar, el profesor Alcalá argumenta que un Plan Marshall comporta la idea de reconstruir capital público y privado. “Este aspecto es, en sentido estricto, menos necesario porque uno de los pocos aspectos más favorables de esta crisis es que no trae asociada la destrucción de capital. Puede ser conveniente impulsar la obra pública cuando la emergencia sanitaria haya pasado, pero el más importante es disponer de fondo para facilitar la financiación de las empresas para mantener los ingresos de las familias más afectadas y vulnerables”.

Alcalá: “Transferencias a fondo perdidos sí que constituirían un instrumento de solidaridad entre los países europeos mucho más ventajoso”

El Gobierno valenciano, por ejemplo, ha cifrado en 2.2000 millones de euros las necesidades de liquidez para hacer frente a las actuaciones frente a la pandemia durante este semestre. y este lunes ha anunciado que han conseguido 1.303 millones de euros, cerca del 60%, al cual se tienen que añadir los 1.550 millones de euros que esperan del FLA. Fondos, dinero en definitiva.

Con la idea del profesor Alcalá comulga el profesor Santiago Niño-Becerra, que se muestra “totalmente de acuerdo”. Matiza que en “países como Austria, Dinamarca o los Países Bajos no están como nosotros, nos pueden decir que nosotros estamos muchísimo peor. Ellos no habían hecho aeropuertos sin aviones, ni AVEs que no van en ninguna parte, ni tenían tanto nivel de fraude fiscal, ni tenían Gürtel…”, recuerda. “¿España sale con el Plan Marshall? Si usted es danesa, pensaría que el Plan Marshall lo necesito yo, porque no estamos todos igual de jodidos. Yo ya firmaba para estar como Dinamarca”, añade.

Además de entrada, el profesor opina que el nombre del programa de ayudas que se está reclamando ya está mal escogido: “Un Plan Marshall así lo hace alguien para alguien y aquí lo que se plantea, insistio, es poder crear un fondo. Y yo creo que el problema es que hace falta dinero. Falta ‘pasta’, venga de donde venga”, comenta.

Artículo publicado en Vía Empresa

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