Fusión de la pandemia y agenda climática. El verde como color estratégico.

Por: Ana Maclamp

A nivel global, la priorización de la crisis sanitaria ha puesto en latencia la agenda climática en cuanto a prioridad. Sin embargo, la propuesta europea, la viene rescatando para darle su importancia vital en el nuevo plan de relanzamiento económico.

Lo que se viene es una de las depresiones económicas más serias de la historia moderna de la humanidad. Los datos que se manejan oscilan entre los 7 a 12 % de déficit en lo que al año 2020 se refiere. Y las salidas van a ser paulatinas. Hay quienes reflexionan en una salida en V, otros en U pero otros más cautelosos en cuanto a «presagios económicos» nos dicen que tendremos una salida en forma de un símbolo de una reconocida marca deportiva (Nike).

Lo cierto es que para Europa no hay tema de discusión. La crisis sanitaria e sla mejor oportunidad para una transición energética justa. Salvo aquéllos líderes que defienden una agenda de transición ecológica, más lenta, como los líderes de estos países que aun dependen de economías de energías fósiles, la mayoría de países europeos van por una priorización conjunta entre la pandemia y la crisis climática.

Las declaraciones y propuestas públicas de Von der Leyen, secundados o apoyados por gobiernos como Italia, Francia, Alemania y España, y los países nórdicos, nos hace presagiar una discusión programática y presupuestaria de Europa con una importante agenda verde. Los próximos meses se define ello.

«Si observamos el daño severo que ha causado la crisis del coronavirus en nuestras economías … tenemos que alentarnos mutuamente para no olvidar la protección del clima» afirmó , por ejemplo, Angela Merkel, una de las más importantes lideresas comprometidas desde su economía para el Pacto Verde.

Lo que se espera y se viene promoviendo es que los grandes fondos de inversión y las grandes corporaciones aceleren su proceso de transformación energética hacia las energía renovables. Ya los costos son altamente competitivos. La preocupación estriba en el impacto en su competitividad actual y las pérdidas que tendrían frente a una salida muy agresiva. Sin embargo, ya no existe discusión sobre su pertinencia estratégica en el mediano y largo plazo.

Al parecer esta crisis sanitaria no ha hecho sino acelerar la necesidad de la transición energética y una priorización conjunta donde los rescates financieras, aportes y ayudas tengan a la agenda verde al centro de la priorización europea. Veremos cuánto y cómo avanzan.

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