Entre la recuperación económica y la protección sanitaria.

El proceso de desescalada y progresiva recuperación de la actividad tras la crisis sanitaria debe combinar la recuperación de la actividad económica con la protección de la población frente a la COVID19, sin que ambas prioridades impidan avanzar hacia modelos de producción y consumo más sostenibles. La reactivación económica, de hecho, ofrece una oportunidad para progresar hacia la economía circular y descarbonizada, profundizando en las medidas ya adoptadas.

Los principios y orientaciones de la economía circular son una prioridad para el gobierno español y para la UE. Es más, la economía circular está llamada a constituir uno de los vectores clave de la reactivación, favoreciendo nuevos nichos de actividad y empleo y reduciendo la dependencia de la economía europea frente al exterior en un momento de posible reducción de la disponibilidad de las materias primas y otros insumos. No debemos olvidar que, según los diferentes planes de acción de la Comisión Europea, el fomento de la economía circular implica un aumento de puestos de trabajo. Este incremento de empleos está fundamentalmente asociado al sector del reciclaje, de la reparación y del sector servicios, asociado a un mayor consumo de servicios en lugar de productos.

En este nuevo modelo es esencial fomentar la prevención de residuos mediante la reducción, la reutilización, el alargamiento de la vida útil de los productos, la reparabilidad, la reciclabilidad, el consumo de servicios en lugar de productos y la incorporación de los materiales procedentes de residuos nuevamente a los productos, entre otras medidas. Sigue siendo también clave la separación en origen de los residuos preparándolos para reutilización y para la obtención de materiales de más calidad destinados al reciclado, por lo que no se deben relajar las medidas destinadas a ello, sino por el contrario, han de potenciarse.

Sin embargo, el temor a un eventual rebrote de la enfermedad en el proceso de desescalada puede desembocar en un incremento en la generación de residuos derivado de un elevado consumo de productos de un solo uso, en especial, material de protección como mascarillas, guantes, etc., envases para alimentación u otros productos desechables. Muchos de estos productos, además, podrían ser de plástico y estar afectados por la Directiva de plásticos de un solo uso (Directiva (UE) 2019/904) . Eso es lo que debemos evitar.

LA GESTIÓN DE RESIDUOS en el contexto de la desescalada deberá planificarse atendiendo a criterios de circularidad, prevención de la generación de residuos e impulso a la reutilización de productos, así como a la preparación para la reutilización y el reciclado de residuos, todo ello, teniendo en cuenta, obviamente, la necesidad de priorizar las consideraciones de salud pública y protección de la población frente a la COVID 19.

Contenido publicado en documento del Ministerio para la Transición Ecológica y el reto Demográfico

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