Empecemos por la innovación.

Muchos de los campeones de la alta tecnología de hoy en día fueron iniciados por estudiantes que tuvieron una idea en la universidad y luego comenzaron y crecieron una nueva empresa con fondos de capitalistas de riesgo locales.

Por: Chistine Lagarde

Si bien podemos ver las tendencias generales que la pandemia ha puesto en marcha, no sabemos de dónde vendrá finalmente la demanda. Por lo tanto, debemos crear las condiciones de suministro para ajustarnos rápidamente a los nuevos patrones que surgirán. Esto significa construir un entorno que recompense la experimentación y la innovación y que tolere el fracaso. En particular, las empresas nuevas e innovadoras deben estar capacitadas para llenar con agilidad los vacíos en el mercado. Las empresas jóvenes representan alrededor de una quinta parte del empleo, pero casi la mitad de los nuevos puestos de trabajo creados .

No se trata simplemente de liberar las fuerzas del mercado. La innovación tiene lugar en la intersección entre ciencia, mercados y finanzas. Los tres deben estar presentes para que prospere.

Por ejemplo, un factor detrás del éxito de Estados Unidos en la generación de innovación de vanguardia proviene de sus centros de conocimiento, donde los laboratorios de investigación, las universidades y los inversores operan en estrecha proximidad.

Los ejemplos incluyen Silicon Valley y la región de Boston, capital mundial de la industria biotecnológica. Muchos de los campeones de la alta tecnología de hoy en día fueron iniciados por estudiantes que tuvieron una idea en la universidad y luego comenzaron y crecieron una nueva empresa con fondos de capitalistas de riesgo locales.

Europa tiene un gran potencial en esta área, como lo demuestra el papel de las empresas farmacéuticas innovadoras de Europa en el desarrollo de una vacuna contra COVID-19. Y tenemos mucho margen para ir más allá. Si bien, naturalmente, los diferentes gobiernos tendrán sus propios objetivos y estrategias, existen tres áreas transversales en las que podemos avanzar.

En primer lugar, si queremos que surjan empresas nuevas e innovadoras después de la pandemia, los gobiernos deben eliminar las barreras para ellas. No se trata solo de eliminar las barreras regulatorias, sino también de crear un entorno empresarial dinámico. Las investigaciones muestran que las condiciones comerciales onerosas, como la aplicación deficiente de los contratos, penalizan a las nuevas empresas mucho más que a las existentes

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