El PIB ya no es una medida precisa del crecimiento; Entonces, ¿qué puede ocupar su lugar?

El PIB ya no es una medida precisa del crecimiento. El Foro Económico Mundial ha creado un cuadro de mando integral para guiar a los responsables políticos y al gobierno a través de la recuperación pospandémica.

La prosperidad, el planeta, las personas y el papel de las instituciones deben equilibrarse. Y serán necesarias compensaciones ya que estas métricas están intrincadamente vinculadas.

¿Por qué, en el siglo XXI, seguimos midiendo nuestro crecimiento económico con el Producto Interno Bruto (PIB), una métrica creada a principios del siglo XX?

¿Y cómo podemos definir una métrica multidimensional más integral que refleje adecuadamente las complejidades del mundo en el que vivimos y que pueda guiar nuestra recuperación pospandémica? ¿Una métrica que mira más allá de los ingresos de una nación y también considera el bienestar, el medio ambiente y las personas?


El Foro Económico Mundial ha intentado precisamente eso con su informe, Tablero para una nueva economía hacia una nueva brújula para la recuperación posterior a COVID, que describe un marco para las métricas macroeconómicas que podrían llenar los vacíos que actualmente deja el PIB.

una tabla que muestra un tablero con las diferentes dimensiones para una nueva economía
Esto es parte de la nueva brújula de WEF para la recuperación posterior al COVID-19.Imagen: WEF

No hay forma de medir el bienestar de una nación

Las debilidades del PIB como métrica no son solo un reflejo de la rápida transformación que la economía mundial ha experimentado en este siglo a raíz de la Cuarta Revolución Industrial, la crisis climática y el COVID-19. El uso generalizado del PIB para medir el bienestar de una nación ha sido cuestionado en muchas ocasiones, incluso por su inventor, el economista estadounidense Simon Kuznets.

En su nuevo informe, el Foro ha propuesto un cuadro de mando compuesto por cuatro dimensiones que deben equilibrarse: la prosperidad, el planeta, las personas y el papel de las instituciones.

Prosperidad vs crecimiento económico

La métrica ‘Prosperidad’ del Foro incluye aspectos como la movilidad social, la desigualdad de ingresos o riqueza y la resiliencia financiera. El PIB sigue figurando dentro de la dimensión Prosperidad, pero actualizado para reflejar las diferentes dinámicas dentro de la economía mundial.

En las economías de ingresos altos, debe seguir la ralentización del crecimiento económico, su impacto en los niveles de vida y una distribución de ingresos cada vez más desigual con miras a facilitar contramedidas políticas eficaces.

En los mercados emergentes, la métrica debe tener en cuenta el crecimiento más uniformemente distribuido de esos países, lo que ha contribuido a acabar con la pobreza de millones de personas hasta la fecha. Aún existen argumentos sólidos para impulsar el crecimiento económico en estas economías, afirma el informe. Un ejemplo de esto podrían ser los estímulos para impulsar el crecimiento de la energía limpia frente a los combustibles fósiles.

Haciéndolo bien para las personas y el planeta

La métrica ‘Planeta‘ entrelaza la combinación de energía en evolución y, por asociación, el desarrollo de las emisiones de gases de efecto invernadero. También tiene en cuenta el costo del cambio climático y su mitigación, por ejemplo, a través de los impuestos al carbono.

El capital humano es el determinante clave para la dimensión ‘Personas‘ del tablero. Incorpora métricas para realizar un seguimiento de la educación y la recalificación para orientar el gasto público hacia la transformación de los conjuntos de habilidades de la fuerza laboral y evitar la pérdida de puestos de trabajo a medida que la transformación estructural de la economía continúa desarrollándose.

La dimensión final es ‘Instituciones‘, y el Foro apunta a una disminución en la calidad institucional, como lo demuestran las tendencias negativas en torno a la libertad de prensa, la independencia judicial y la transparencia presupuestaria, por ejemplo.

Encontrar el equilibrio adecuado

Si bien cada una de estas cuatro dimensiones ya conlleva una complejidad inherente, su interconexión crea más dificultades y será necesario hacer concesiones para garantizar un equilibrio adecuado.

Si bien los gobiernos pueden introducir un impuesto al carbono para ayudar a reducir el cambio climático, deben considerar el impacto que esto puede tener en el empleo, la polarización económica y social, por ejemplo.

Encontrar una nueva herramienta globalmente aceptable para medir los altibajos de nuestra actividad económica seguirá siendo un desafío, pero debe abordarse con urgencia para garantizar que la recuperación económica mundial vaya por el camino correcto.

Por: Andrea Willige, World Economic Forum