La economía circular centra la hoja de ruta de las compañías

Las empresas aspiran a liderar la implantación de estrategias circulares como alternativa al clásico modelo económico lineal, con acciones como la reducción del impacto de los envases.

La pandemia no es el único gran desafío que afrontan hoy las empresas, que deben abordar la recuperación poniendo el foco cada vez más en los aspectos medioambientales, sociales y de gobierno corporativo, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La economía circular se ha alzado como el nuevo paradigma de un futuro sostenible basado en el aprovechamiento de los recursos y la reducción del uso de materias primas, dejando atrás el tradicional modelo económico lineal caracterizado por un ciclo de extracción, fabricación y eliminación.

En este proceso de transición, la responsabilidad social empresarial representa una auténtica palanca de cambio para que las organizaciones adapten su enfoque. A través de la escucha continua de los grupos de interés, la responsabilidad social se convierte en un eje estratégico en la hoja de ruta para la transformación, como pusieron de manifiesto los expertos que se dieron cita en el encuentro La responsabilidad social empresarial, clave para avanzar hacia la economía circular.

Sin retorno

“La economía circular es una necesidad que no tiene vuelta atrás porque los recursos de la Tierra son finitos, pero al mismo tiempo supone una oportunidad de generar crecimiento sostenible y empleo”, apuntó Begoña de Benito, directora de relaciones externas y responsabilidad social corporativa de Ecoembes. No obstante, puntualizó que ningún agente por separado puede marcar la diferencia. “La colaboración entre el sector público y la empresa privada es una palanca fundamental para activar la economía circular. No es una responsabilidad exclusiva de nadie, sino que todos debemos ser aceleradores del cambio”, subrayó la responsable de Ecoembes.

En la misma línea, “las compañías, y en especial las grandes, tenemos la responsabilidad de dar ejemplo y actuar como motor para que las pymes puedan unirse a esta corriente”, indicó Elisenda Ballester, directora de comunicación de Henkel, una firma que ya ha puesto en el mercado cerca de 700 millones de botellas fabricadas con plástico 100% reciclado. Asimismo, Ballester hizo hincapié en que “la crisis sanitaria ha dejado patente el poder que tienen las personas cuando trabajan de forma conjunta: es fundamental que creemos sinergias e iniciativas con distintos grupos de interés”.

Dado que el planeta tiene una capacidad de carga limitada, “la única manera de generar riqueza, mantener el crecimiento y satisfacer las necesidades de la humanidad es cambiar de modelo económico: esto hace que la economía circular sea imprescindible”, coincidió Rodrigo de Salas, director de comunicación, identidad corporativa y negocio responsable de Leroy Merlin. Junto con las empresas y las instituciones públicas, este cambio requiere implicar también a los ciudadanos. “Las compañías tenemos el rol de hacer tangible este compromiso y conectar con el consumidor consciente”, recalcó Rodrigo de Salas.

Las empresas ejercen su responsabilidad en distintos niveles, desde la reducción del impacto directo hasta las alianzas con proveedores y la formación de los consumidores. En este sentido, “la economía circular forma parte de nuestra estrategia de negocio, a través del ecodiseño de los envases, la reducción de los residuos y una labor de pedagogía”, comentó Pedro Ruiz, responsable de medioambiente de Nestlé. Asimismo, agregó que “la innovación y la transversalidad entre la economía circular y la lucha contra el cambio climático es clave para avanzar”.

Alternativas

Por su parte, Borja Lafuente, director de RSC de Danone, apuntó que “la economía circular pasa por entender los residuos como recursos, pero no sólo eso: las empresas debemos considerar nuevas vías para llevar nuestros productos a los consumidores”. La escasez de materiales sostenibles sigue siendo un obstáculo para que las compañías cumplan con los principios de circularidad. “La necesidad de crear un mercado secundario de materia prima reciclada es una de las principales preocupaciones en la cadena de valor de los envases”, resaltó Lafuente.

En síntesis, “cada compañía debe plantearse cómo puede lograr que su modelo sea más circular: el liderazgo de las empresas es esencial, pero los gobiernos deben acompañar con una regulación clara a largo plazo y también los consumidores con su compromiso”, afirmó Germán Granda, director general de Forética. Para que estas estrategias sean eficaces, las organizaciones deben ser capaces de calibrar su impacto. Granda concluyó que “las compañías ya utilizan indicadores de medición más avanzados de los que existen, por ejemplo, en el ámbito académico”.

Por: Jesús De las Casas, Expansión