La crisis del covid-19 redujo significativamente el consumo de carbón en el mundo

Informe sobre el Reporte de Energía Global del 2020 de la Agencia Internacional de Energía

Por: Jesús Miguel Castañeda Mayuri

El reporte de la Agencia Internacional de Energía (IEA en sus siglas en inglés) sobre el consumo mundial del carbón este 2020 muestra una de las reducciones más significativas desde 1971. Se espera que la demanda mundial de carbón en 2020 caiga un 8%. La IEA apunta al brote de Covid-19 como el factor principal: se ha reducido el uso de electricidad y la producción industrial en la mayoría de los países, lo que ha reducido el consumo mundial de carbón.

El carbón es, según este reporte, el combustible con las perspectivas más inciertas. La disminución en un 10% en la demanda del sector eléctrico -que representa dos tercios del consumo de carbón- fue uno de los factores principales; así como el declive en uso industrial, pero en menor medida, puesto que hubo un pequeño aumento en la producción de acero en China. En ese contexto, la producción de energías bajas en carbono como la hidroeléctrica, eólica, solar y nuclear -que no se han visto afectadas por la crisis del covid-19- reducen mucho más el uso del carbón.  

Estos cambios, según la IEA, se deben principalmente a la reducción en el consumo en China e India, el mayor y el tercer mayor usuario de electricidad del mundo.

En China, donde se consume más de la mitad del carbón del mundo, la demanda de carbón disminuirá en 2020 en alrededor del 5%. El consumo de carbón cayó un 8% en el primer trimestre de 2020 en comparación con 2019 y la generación de energía del carbón cayó cerca del 9%. El brote de Covid-19 provocó un marcado descenso en la demanda: el carbón suministra el 60% de la energía primaria y una proporción aún mayor de electricidad. La producción industrial también cayó bruscamente: en enero y febrero, la producción de automóviles disminuyó en casi un 50% y la producción de cemento en un 30%. Asimismo, la producción del carbón se ve amenazada por la introducción de la energía hidroeléctrica, eólica, solar y nuclear de bajo costo variable.

India, por su parte, todavía no había recuperado su economía de la desaceleración del 2019 cuando tuvo que ordenarse el cierre del país el 24 de marzo. La demanda de electricidad y la producción industrial disminuyeron significativamente a fines de marzo; el uso del carbón disminuirá respecto a la caída en 2019.

En el resto del mundo, la demanda de carbón disminuirá abruptamente en 2020. Incluso en el sudeste asiático, la región con mayor crecimiento en los últimos años, donde la generación de energía de carbón también se ve limitada por la menor demanda de electricidad, especialmente en Malasia y Tailandia. La IEA también espera una reducción significativa en las en las economías avanzadas: en un 25% en los Estados Unidos, alrededor del 20% en la Unión Europea y del 5% al 10% en Corea y Japón.

La tendencia puede cambiar si países como China, Indonesia y Vietnam -grandes consumidores de carbón- recuperan su economía rápidamente. Pero la IEA se muestra escéptica: muchas tendencias de otros países importantes permanecerían sin cambios, como las caídas porcentuales de dos dígitos en la Unión Europea y los Estados Unidos, las caídas de un solo dígito en Japón y Corea, y una caída en la India.

El tamaño del impacto económico y la velocidad su recuperación en los principales países que consumen carbón determinará las cifras finales de la disminución en el uso global del carbón en 2020.