¿Es más sostenible trabajar desde casa?

Los niveles de NO2 de los cielos de nuestras ciudades han disminuido en un 38% en 2020. Analizamos qué efectos tiene para el medioambiente que cada vez más personas desarrollen su actividad en remoto

De acuerdo con una encuesta realizada por el Banco de España a un grupo de empresas durante la fase de desescalada, el 80% reconocía haber aumentado las horas de teletrabajo con el propósito de que su actividad se resintiera lo menos posible. Un porcentaje que se traduce en dos millones más de ocupados trabajando en remoto, triplicando los 950.000 que ya lo hacían en 2019, según Randstad. ¿Resultado? Actualmente el 16,8% de los trabajadores españoles desarrolla su actividad laboral fuera de la oficina.

El Banco de España, tras analizar las características intrínsecas de cada ocupación, estimó que el 30% de los ocupados puede trabajar en remoto, al menos ocasionalmente. Los datos dejan claro que empresas y trabajadores están apostando por esta tendencia, aunque todavía hay algunas dudas por resolver, como qué repercusión tiene sobre el medioambiente. ¿Es más sostenible trabajar desde casa? Desde El Confidencial, junto a Orange y su iniciativa ‘Ahora más cerca’ (una serie de vídeos donde el periodista Javier Ruiz entrevista a pymes y autónomos españoles), tratamos de resolver estas y otras dudas en este momento de incertidumbre.

Tras analizar las variaciones en la calidad del aire en 26 ciudades españolas en el periodo comprendido entre el 14 de marzo y el 31 de octubre de 2020, un informe de Ecologistas en Acción ha concluido que se ha producido una reducción del 38% de los niveles de NO2 (dióxido de nitrógeno), en comparación con la media de la última década. Durante el primer estado de alarma, de marzo a mayo, llegó incluso al 52%. «La suma de cambios en hábitos sociales, modificaciones laborales como el teletrabajo y, en gran medida, el cierre o suspensión de actividad de numerosas empresas en sectores de gran impacto como el turismo han contribuido a que esta disminución de las emisiones contaminantes se prolongue en el tiempo», reza el informe de la entidad sin ánimo de lucro.

Ese mismo estudio además ha apuntado una disminución de los niveles de ozono: «La frecuencia de las superaciones de los estándares legales y de la OMS ha sido muy inferior a la de los años precedentes, con un descenso del 56% y el 41%, respectivamente, en relación al promedio de las registradas en el periodo 2012-2019, en el conjunto del Estado». Y añade que estos datos constatan que «descensos decididos y sostenidos en las emisiones del transporte y la industria como los producidos este año son efectivos para reducir la presencia de ozono en el aire que respiramos, en las ciudades y las zonas rurales».

El transporte en España supone el 40% del consumo de energía final y el realizado por carretera, el 80% del consumo total del sector

Precisamente ese «descenso en las emisiones del transporte» se debe principalmente a las restricciones de movilidad. Pere Navarro, director general de la Dirección General de Tráfico, reconoció en noviembre que los desplazamientos en vehículos habían disminuido un 22% los días laborables y un 57% los fines de semana a causa de las restricciones de movilidad impuestas por la pandemia. Y prevé que cuando la crisis sanitaria finalice esta reducción se situará en el 10%. «El ciudadano ha visto una ciudad silenciosa, limpia y tranquila, y no está dispuesto a volver a la congestión, el ruido y la contaminación», afirmó Navarro.

En este contexto cabe destacar que el transporte en España supone el 40% del consumo de energía final y el transporte por carretera el 80% del consumo total del sector, según el estudio del Observatorio sobre el Estado de Movilidad Sostenible en España. Teniendo en cuenta que desplazarse a los centros de trabajo es una de las principales causas de movilidad (en un día laborable supone casi el 40%), «encontrar fórmulas tecnológicas que fomentan el teletrabajo, el desarrollo de videoconferencias, entornos web y aplicaciones digitales o la centralización de procesos gracias a la conectividad» pueden contribuir a una movilidad más sostenible y por tanto a luchar contra el cambio climático.

La huella ambiental de los hogares

Los consumos individuales en el hogar, ya sea la calefacción en los meses de frío o el aire acondicionado en verano, fomentan la huella de carbono. Por ello, y aunque el teletrabajo contribuye positivamente a reducir el impacto medioambiental, también es necesario analizar los perjuicios que supone que un tercio de la población trabaje desde su casa.

Según un análisis realizado a 200 empleados de la consultora británica WSP en el que comparaban la huella de carbono producida trabajando desde la oficina y desde casa, demostraron que «si una persona trabajara en casa todo el año, produciría 2,5 toneladas de carbono al año, alrededor de un 80% más que un empleado de oficina«. David Symons, autor del estudio, explicó en la BBC que «la gestión energética en los edificios de oficinas generalmente es más sofisticada que en los hogares». En Reino Unido, al igual que ocurre en España, la mayor parte de las viviendas disponen de sistemas individuales, donde encender la calefacción implica calentar toda la casa. «Al trabajar en un mismo edificio, ese impacto es menor incluso sumando el desplazamiento diario del empleado».

«El uso de energía en las viviendas supone la quinta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero de nuestro país». Así lo confirma el informe elaborado por WWF España en colaboración con la Fundación Europea para el Clima. Sumadas a las originadas durante la construcción, el estudio concluye que «el sector residencial concentra la tercera parte del total de emisiones nacionales de gases de efecto invernadero». Además, la mitad de las viviendas en España tiene más de 30 años, y gran parte de ellas carecen de unos requisitos mínimos que limiten su demanda de energía (mal aislamiento, equipos de climatización obsoletos, etc.). Millones de viviendas y sistemas poco eficientes energéticamente que también producen un impacto medioambiental.

Los beneficios del teletrabajo son múltiples en términos productivos y de conciliación, pero a la hora de analizar cómo de sostenible es trabajar desde casa es necesario ir un paso más allá de las ventajas que conlleva reducir los desplazamientos. Si el parque inmobiliario español es ineficiente energéticamente, millones de personas trabajando desde sus hogares cada día implicarán un riesgo para el medioambiente. Por lo que la renovación del parque de viviendas existente, a través de la rehabilitación energética y mecanismos financieros y fiscales que lo permitan, supondría un primer paso «para reducir su consumo de energía final en al menos un 30%, con respecto a la situación del parque en 2008″, de acuerdo con el análisis de WWF. Hasta que eso ocurra, la mejor opción a corto plazo es una fórmula híbrida que repercuta en nuestro entorno lo menos posible.

Fuente: El Confidencial