Crece la preocupación científica por los agujeros del ‘fin del mundo’

Un equipo de la Academia Rusa de las Ciencias crea un modelo 3D de uno de los mayores cráteres descubiertos en Yamal y advierte de su proliferación 

El descubrimiento de grandes agujeros cilíndricos, de aspecto similar al de cráteres, en la península de Yamal (al noroeste de Siberia, Rusia) despertó una gran curiosidad científica en 2014, mientras los escasos pobladores de la zona que habían podido observar el fenómeno los describieron como los agujeros del fin del mundo.

Durante casi dos años, diversos vuelos y expediciones de expertos analizaron el fenómeno hasta coincidir en explicar que se trataba de erupciones o explosiones localizadas de burbujas de gas acumuladas en el subsuelo. 

El cráter C17 fue descubierto en verano de 2020 en la península de Yamal

El proceso de deshielo del permafrost, vinculado posiblemente al cambio climático, se apuntó como uno de motivos de la formación de estos singulares cráteres.

Un equipo de expertos liderado por Vasily Bogoyavlensky, de la Academia Rusa de las Ciencias, ha publicado (febrero de 2021) en la revista científica Geoscience los resultados de la última campaña de estudio de este fenómeno con un titular más que elocuente: «Nueva explosión catastrófica de gas y cráter gigante en la península de Yamal en 2020: resultados de la expedición y procesamiento de datos».

Los autores presentan en este artículo científico nuevos detalles sobre la formación y estructura de los agujeros de Yamal y, gracias a la utilización de sistemas con apoyo de drones, presentan el primer modelo gráfico en 3D de uno de estas formaciones, el denominado cráter C17, formado entre el 15 de mayo y el 9 de junio de 2020.

Además de describir este agujero en concreto, el equipo encabezado por Vasily Bogoyavlensky, muestra su preocupación por el notable incremento en la aparición de este tipo de explosiones en los últimos años, recordando que liberan a la atmósfera importantes cantidades de gas metano, uno de los compuestos con mayor efecto invernadero que se conocen.

Es decir, los agujeros de Yamal no solo suponen una curiosidad y un riesgo local sino que pueden tener un impacto negativo en el cambio climático, como también lo tiene en general el proceso de destrucción del permafrost (que igualmente permite la liberación a la atmósfera de gases de efecto invernadero acumulados hasta ahora en el subsuelo).

Un artículo publicado por el diario on line The Siberian Times (29 de enero) avanzaba los resultados de la investigación en el C17 y recordaba que, según los expertos de Instituto de Investigación de Petróleo y Gas de la Academia de Ciencias de Rusia se conoce la existencia de más de 7.000 montículos bajo los cuales se estarían formando bolsas de metano que podrían acabar explosionando de forma similar.

 «Los científicos piden un aumento urgente en el monitoreo de los montículos levantados de permafrost potencialmente explosivos», titulaba The Siberian Times haciéndose eco de la preocupación de equipos de expertos como el encabezado por Bogoyavlensky.

La península de Yamal tiene una extensión de 120.000 kilómetros cuadrados y se encuentra en una de las zonas con mayores reservas de gas metano del planeta.

Los expertos explican ahora que la primera gran explosión de este tipo se produjo en otoño de 2013 y desde entonces se han sucedido una veintena de incidentes similares en Yamal y territorios próximos en Siberia oriental.

La más reciente, la del C17, se registró el verano de 2020 y dejó un cráter de 35 metros de profundidad.

El agujero ahora parcialmente observable desde el aire es el resultado de una gran explosión y la posterior salida al exterior de una gran cantidad de gas metano. «Durante los primeros 30 días, el caudal de gas varió de 3000 m3/día a 500 m3/día; en total, alrededor de 300.000 m3 de gas salieron a la atmósfer o se quemaron en esta exploisión», detallan los expertos en el artículo publicado en Geosciences.

«Según el modelo digital en 3D, el diámetro del cráter era de unos 25 metros y las dimensiones de su respiradero elíptico eran de unos 15 × 18 m. El espacio subterráneo de la cavidad en la masa de hielo masiva tenía aproximadamente de 13 a 15 m de ancho, y la longitud en la dirección de las grutas era de más de 60 m. En general, el volumen del espacio subterráneo es de unos 10.000 m3 , incluidos unos 7.500 m 3 de la cavidad en hielo, especifican los autores del estudio.

Simulación 3D del cráter C17 en diversas visiones

Los autores reafirman que este tipo de explosiones, que se registram tanto en el suelo como bajo el agua en lagos y ríos de la península de Yamal, son causadas por la acumulación de gas metano en bolsas de permafrost que se está descongelando, incluido el hielo subterráneo debajo de la superficie.

Pese al valor científico de los resultados obtenidos en el estudio del C17, los científicos responsables indican que se deberían hacer muchos más estudios para poder calcular el alcance de este tipo de fenómenos en el balance global de emisiones a la atmósfera de gases de efecto invernadero, y su importancia en el seguimiento del cambio climático. 

Por: Joaquim Elcacho, La Vanguardia