36 soluciones para reducir a la mitad las emisiones de gases de efecto invernadero

EPA7322. BERLÍN (ALEMANIA), 22/02/2019.- Manifestantes muestran pancartas durante una marcha contra el calentamiento global, este viernes, en Berlín, Alemania. La protesta estudiantil contra el clima climático forma parte del "Fridays for the Future" (lit. Viernes para el futuro), un movimiento internacional estudiantil para combatir cuestiones climáticas. EFE/ Omer Messinger

Por: Jesús Miguel Castañeda Mayuri

En junio, una ciudad del Ártico siberiano registró una temperatura de 10 ° C más alta que el promedio estacional. El Ártico se está calentando el doble de rápido que el resto del planeta. Mientras tanto, el Polo Sur se calienta al triple de la tasa global. Algunos científicos apuntan que grandes partes de la Antártida han cruzado puntos de inflexión: el hielo se derretirá irrecuperablemente a gran escala. La deforestación de la selva amazónica está disminuyendo su capacidad de almacenar carbono. Para 2035 pasaría a ser un depósito de carbono a un emisor.

Con cada década que pasa, los científicos tienen que retroceder más en el tiempo para encontrar condiciones atmosféricas comparables a las actuales. En 2025 por ejemplo, se alcanzarían niveles de emisión de gases de efecto invernadero no vistos en 3 millones de años – cuando la temperatura era 3 ° C-4 ° C más cálida que la actual y el nivel del mar 20 metros más alto.

Los impactos humanos y económicos de tales aumentos serán catastróficos. Cada aumento de 1° C en la temperatura global coloca a mil millones de personas adicionales en una zona climática peligrosa para la producción de alimentos y el trabajo al aire libre. Siendo pesimistas, 3.000 millones de personas podrían verse afectadas para 2070; con el hambre, migración masiva y conflicto que esa cifra implica.

Por todas estas razones, y muchas más, es el momento de declarar un estado de emergencia planetaria. Es necesario actuar en consecuencia de los riesgos para proteger los bienes comunes mundiales y nuestro futuro.

En 2019, antes de la Cumbre Climática de las Naciones Unidas de 2019 en la ciudad de Nueva York,  un grupo de internacional de 55 expertos -provenientes en su mayoría de grupos como WWF, Future Earth, The Stockhol, REsilience Centre, Internet of Planet, etc.- publicó una Hoja de Ruta con las 36 soluciones más viables para reducir a la mitad las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial para 2030.

El informe es una colaboración entre la academia, las empresas y las aportaciones de agrupaciones de la sociedad civil en seis sectores: energía, industria, transporte, edificios, consumo de alimentos y soluciones basadas en la naturaleza.

Se destacan en él cuatro puntos de inflexión que, combinados, pueden acelerar la transformación hacía un porvenir con menos emisiones de gases de efecto invernadero: los movimientos sociales (Friday’s for Future, por ejemplo), que ponen en la agenda pública y política la acción climática; la puesta en marcha de políticas ambientales ambiciosas de países como el Reino Unido, Francia, Noruega y Suecia para llegar a las cero emisiones en 2050; el uso de la energía solar y eólica -que han reducido su costo y son más baratas que los combustibles fósiles- para alentar una transformación rápida; y la digitalización para que la escala de transformación sea mucho más rápida.

El informe, sin embargo, también advierte las complicaciones existentes para poder lograr estos cambios en varios sectores del sistema global. Por ejemplo, si bien la energía solar y eólica ya son rentables para lograr una transformación energética, hay algunos países que todavía requieren de los combustibles fósiles y les dan subsidios; esa inversión no es compatible con el objetivo climático de 1,5 ° C que se logró en los Acuerdos de París.

El sector de la construcción también requiere cambios. La reducción de los gases de efecto invernadero en un 50% se puede entregar a través de una mayor eficiencia en el uso del espacio del edificio junto con la renovación eficiente de la energía y la construcción neta de emisiones cero.

Otro problema es la alimentación y la agricultura. En la noticia que acompaña el informe, se menciona la opinión Brent Loken, de la Fundación EAT, sobre este sector: “puede ser el sector más difícil de reducir a la mitad las emisiones rápidamente”. Un reducción requerirá de un cambio en la dieta de muchas personas: de una de alto consumo de carne roja y alimentos ultraprocesados a una saludable con muchas frutas, legumbres y verduras. Así como un cambio mundial hacía prácticas agrícolas sostenibles. Ahora mismo nos encontramos en un mundo con una planificación deficiente del uso de la tierra, subsidios contradictorios, enfocada en las ganancias, barreras regulatorias, poco financiamiento, falta de conocimiento e intereses para ralentizar la transformación.

Crucial es, asimismo, luchar con la deforestación. Es una importante para reducir y secuestrar gases de efecto invernadero en la atmósfera. Los autores del informe estiman que las soluciones basadas en la naturaleza y la gestión sostenible de la tierra podrían usarse para secuestrar alrededor de 9 mil millones de toneladas de CO2 al año para 2030.