Lecciones de COVID-19 para la transformación sostenible y la creación de valor integrado

Por Wayne Visser

A raíz del ascenso de las redes sociales en estos 15 últimos años, aparece la expresión “hacerse viral” referida a la difusión veloz de una idea o meme por la digitosfera. Sin embargo, en los primeros meses del 2020, se nos está recordando, dolorosamente, el significado más literal de la expresión “hacerse viral”, a medida que la COVID-19 se propaga por el planeta. Ambas interpretaciones comparten la misma esencia, están determinadas por la manera en que los sistemas complejos e interconectados funcionan.

La pandemia del coronavirus está despertando la conciencia de la población y aumentando nuestro entendimiento sobre los sistemas biológicos y dinámicas no lineales, aunque la mayoría no se caracteriza por usar estos términos más científicos. En este pequeño artículo, haré un esbozo de algunas de las lecciones que la COVID-19 nos deja, que pueden aplicarse para enfrentar los retos sociales y medioambientales globales.

Lo primero y más obvio que podemos percibir de la propagación de la COVID-19 es su naturaleza de retroalimentación. El número de personas infectadas por el virus tiene el efecto de autoperpetuarse, es la tasa de infección, es decir, el incremento de gente infectada. A esto lo llamamos un ciclo de retroalimentación positiva o de fortalecimiento, o más a menudo, cuando los efectos son negativos, un círculo vicioso. En sostenibilidad, también tenemos ciclos de retroalimentación como el efecto que el cambio climático tiene en los incendios de la selva del Amazonas o en el deshielo del permafrost, que a su vez agravan el cambio climático.

El segundo punto en común es su naturaleza de crecimiento exponencial. Las cifras cambian cada día, pero en el momento en el que escribía el artículo, por ejemplo, la mayoría de los países veían doblarse los números de infectados en tan solo 3 días. El incremento progresivo en los primeros momentos de la epidemia es una de las razones por las que la mayoría de los gobiernos, negocios y ciudadanos tardaron en tomar medidas. De la misma manera, el crecimiento anual global del PIB, que se manifiesta en un incremento del consumo, muestra una curva de crecimiento exponencial similar, que está teniendo un impacto devastador en el clima y en nuestros ecosistemas.

La tercera idea consiste en el rebasamiento y el colapso. Esto es lo que pasa cuando el crecimiento exponencial ocurre en un sistema finito. En el caso del virus, si se dejase propagar sin control, llegaría un momento en el que se quedaría sin nuevos huéspedes y se extinguiría. El estudio del modelo informático que se publicó en el libro The Limits to Growth de 1972 alarmaba sobre un patrón similar, si el mundo continuaba en este camino de incremento de población, contaminación y consumo. Este estudio se ha actualizado en cuatro ocasiones, la más reciente en 2012, y todavía muestra un rebasamiento y colapso como el escenario más probable para la civilización global.

El cuarto punto en común consiste en el concepto de complejidad, que en sistemas científicos se refiere al número de conexiones o relaciones que hay en el sistema. Cuantas más interconexiones, más complejo es el sistema y a menudo, más difícil es de cambiar. La COVID-19 es difícil de parar porque hoy en día el número de habitantes en la Tierra es muy alto y la escala, la velocidad y la rapidez con la que se viaja nos hace a todos estar mucho más conectados. Por la misma razón, muchos de los patrones de comportamiento no sostenibles de nuestra sociedad, como el sobreconsumo, son difíciles de modificar.

La última idea que daremos está en el principio de emergencia, que se refiere a la habilidad de un sistema para producir comportamientos o fenómenos que no son evidentes en el nivel de sus partes individuales. La emergencia es el proceso de innovación espontánea de un sistema complejo. Con la COVID-19, hemos visto compañías y startups reinventarse en sus producciones para generar ventiladores y EPIs. Para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU también necesitaremos innovación y mucha de ella surgirá como resultado de las interconexiones digitales, sociales y económicas que están permitiendo dar rienda suelta a la creatividad y a compartir las soluciones.

Estas características de sistemas complejos nos dan pistas para movernos hacia la transformación sostenible y crear valor integrado en nuestra sociedad, que es capturado en mi Red de Valor Integrado (Integrated Value Web). Esta infraestructura muestra cómo necesitamos movernos desde áreas de ruptura del sistema (las cinco fuerzas de fragmentación, o desencadenantes de la transformación: disrupción, disparidad, degradación, desconexión y descontento) hacia caminos de avance del sistema o innovación (las cinco fuerzas de la integración: seguridad, compartido, sostenible, inteligente y satisfactorio).

The Integrated Value Web

Una vez más, la pandemia del coronavirus es ilustrativa, demostrando cómo la economía resiliente está respondiendo para disminuir los riesgos y ayudarnos a superar la crisis. La economía de acceso está buscando maneras de asegurar que los servicios de asistencia médica estén disponibles para todo el mundo, independientemente de sus ingresos u otros factores demográficos. La economía circular está intentando re-imaginar cómo todo el plástico de un solo uso asociado con los EPIs podría ser reciclado. La economía digital está aplicando la inteligencia artificial y las impresiones en 3D para mejorar los diagnósticos y tratamientos del virus. Y la economía de bienestar está aunando esfuerzos para crear una vacuna y cuidando de aquellos que más están padeciendo la COVID-19.

Estas son las mismas esferas económicas que se están enfrentando a otros retos de sostenibilidad, desde el cambio climático y la pérdida de biodiversidad hasta la igualdad de género y la seguridad alimentaria. Y las mejores soluciones – aquellas que crean valor integrado – son las que pueden llevar beneficios sobre las múltiples dimensiones del sistema global: soluciones inteligentes y seguras que también son sostenibles y soluciones satisfactorias que son compartidas. Estas son las lecciones de pensamiento sistémico que la COVID-19 nos trae en este viaje hacia la transformación sostenible.

Este tema se abordará en profundidad aqui.

El Doctor Wayne Visser es Profesor de Valor Integrado y posee la Presidencia de Transformación Sostenible en Antwerp Management, apoyada por BASF, Randstad y el Puerto de Antwerp. Es autor de 38 libros, Miembro y Tutor Encargado en el Instituto de Liderazgo de Sostenibilidad de la Universidad de Cambridge y Director del Kaleidoscope Futures Lab.

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