«El Valle del Hidrógeno de Cataluña es un instrumento para un ecosistema de producción y distribución del hidrógeno renovable»

Por: Jesús Miguel Castañeda Mayuri

Conversamos con Jordi Cartanyà, profesor de la Universitat Rovira i Virgili (URV) y coordinador de la Plataforma Hidrogen Verd Catalunya Sud, una iniciativa que ha sido catalogada por la Generalidad de Cataluña como clave para una recuperación económica que vaya de la mano con un impulso al uso de las energías renovables.

¿Cómo surge el proyecto del Valle del Hidrógeno de Cataluña?

El Valle del Hidrógeno de Cataluña surge el verano del 2020 en el sur de Cataluña, una región de gran producción energética y con el principal polo petroquímico del sud de Europa, coincidiendo con la aprobación de la “Hydrogen strategy for a climate-neutral Europe” por la Comisión europea. Nos dimos cuenta que era una necesidad y una oportunidad para la región la nueva era del hidrógeno que está emergiendo es necesario la cooperación de diferentes actores a largo plazo. Así, desde la Universidad Rovira i Virgili, catalizamos la creación de la Plataforma Hidrógeno Verde Catalunya Sur que en marzo del 2021 se convirtió en el Valle del Hidrógeno de Catalunya, una iniciativa estratégica para crear el nuevo ecosistema del hidrógeno renovable en Catalunya.

¿Cuáles son las ventajas del uso del hidrógeno renovable? ¿Qué importancia tendrá este componente para la transición energética?

El hidrógeno renovable tiene, en su ciclo de producción y consumo, un bajo impacto ambiental, se genera a partir de agua (también a partir de fuentes orgánicas como residuos) y cuando se usa el producto residual es agua. En primer lugar, la prioridad es la substitución del uso actual de las miles de toneladas/año de hidrógeno gris (producido a partir del petróleo y con gran emisión de CO2). En segundo lugar va a permitir descarbonizar sectores y ámbitos en los cuales la electrificación es difícil, como el transporte pesado. Además, cuando su producción empiece a ser masiva, podrá substituir, en parte, el gas natural de uso residencial y para calor industrial. Finalmente, el almacenamiento en forma de hidrógeno de la energía renovable sobrante que se produce en algunas ocasiones, es un elemento relevante de este nuevo vector energético.  Todo ello se va a ir desarrollando paulatinamente en una o dos décadas y tendrá una importancia clave en la transición energética hacia la descarbonización y neutralidad climática.

¿Cuáles son los objetivos principales del proyecto que están promoviendo?

Como se decía anteriormente estamos hablando de una estrategia a largo plazo donde el Valle es el instrumento de cooperación público-privado para alcanzar el propósito común: un ecosistema de producción, distribución y múltiples usos del hidrógeno renovable. Esta o estas cadenas de valor son nuevas. Hay que generar demanda primero y en paralelo la capacidad de producción y distribución adecuada para los diferentes usos industriales y de movilidad. Para ello hay que tener una cartera de iniciativas promovida por los agentes del Valle que vaya en esta dirección con el objetivo de que estos proyectos pioneros generen el ecosistema 1.0 del Valle como punto inicial de desarrollo. Además de este despliegue de usos hay otros objetivos clave. Generar conocimiento, tecnología y fabricación industrial relacionados con toda la cadena de valor del hidrógeno. Y por último, y por ello no menos importante, formar la fuerza de trabajo necesaria para esta era del hidrógeno y socializar la era del hidrógeno entre la población.

Sabemos que existen otras iniciativas en distintas partes de España, como en el valle del hidrógeno en Burgos, cómo se articulan a ello?  ¿Compiten?

Existen muchos valles del hidrógeno en España y en Europa en distintas fases de desarrollo y de dimensiones muy diversas. Cuando aparece un nuevo vector energético, cosa que se da muy pocas veces en la historia, las diferentes regiones y estados se posicionan a partir de sus activos y visión. Es necesario que sea así. ¿Competir? Pues competir y cooperar. Competir por los fondos públicos pues por definición son competitivos y colaborar para establecer sinergias entre regiones. Es un factor clave. Un ejemplo que ya es una realidad, el Máster en tecnologías del hidrógeno entre cinco universidades del País Vasco, Aragón y Cataluña.

¿Además de la importancia medioambiental de este proyecto, cuál es la importancia estratégica que tiene para Cataluña en el marco de la Transición Energética?

Ciertamente la importancia ambiental es clave y es estratégica. Sólo los proyectos actuales previstos en el Valle, si ejecutan en los próximos años, implicaría una reducción de 414.0000 toneladas anuales de CO2. Como territorio industrial y con alta movilidad interna y cruce de los ejes mediterráneo y del Ebro, la importancia de la era del hidrógeno es crucial para la competitividad del Polo Petroquímico de Tarragona y para muchas otras industrias, incluidas algunas del sector automoción que pueden generar nuevos productos y servicios. Posicionarse en este nuevo vector energético, es un camino de largo recorrido, si no empiezas a caminar ahora te verás desplazado o relegado y no dispondrás de un elemento clave de transición energética. Cataluña, su medio ambiente y su tejido empresarial y de conocimiento, no se lo pueden permitir.  Es una prioridad.

¿Cómo se han desarrollado las distintas iniciativas de este consorcio? ¿Hay algunas que están en fase ya más avanzadas o mejor desarrolladas ?

Los más de 60 proyectos, y sus promotores, incluidos en la cartera actual del Valle son muy diversos y se encuentran en diferente fase de definición. Algunos son de gran complejidad y relevancia industrial, como el proyecto que contempla la generación de 25.000 tonelada anuales de hidrogeno renovable para diferentes consumos vinculados al Polo petroquímico de Tarragona y su área de influencia. Hay alguna iniciativas que se encuentran ya en período de materialización referidas como se comentó anteriormente a formación y también en socialización entre la ciudadanía con casi asistentes a talleres desde setiembre del año pasado. En unos pocos días semanas estará activa la hidrogenera que permitirá la carga de los primeros autobuses de hidrogeno de TMB (Transportes Metropolitanos de Barcelona).

¿Cuáles son las principales instituciones públicas y privadas con la que están colaborando?

Cómo se puede ver en nuestra página web hay numerosas organizaciones adheridas al Valle. Más de 150 empresas grandes y PIMES, administraciones públicas y centros de investigación y tecnológicos. Todos ellos son relevantes. Ocho son actualmente los promotores institucionales y empresariales: Generalitat de Catalunya, Universidad Rovira i Virgili (URV), Asociación de Empresas Químicas de Tarragona (AEQT), Enagás, Repsol, Puerto de Tarragona, Área Metropolitana de Barcelona i Diputación de Tarragona. El Valle cuenta con una alianza de conocimiento formada en la actualidad por la URV, ICIQ (Instituto Catalán de Investigación Química), IREC (Instituto Catalán de Investigación en Energía) y Eurecat (Centro Tecnológico de Cataluña)

¿En cuanto a uno de los componentes más importantes de esta transición que es el transporte en vehículo eléctrico, cómo ven el asunto de las baterías de litio? ¿De qué manera compiten con las pilas de hidrógeno verde?

En los próximos años van a convivir diferentes tecnologías en los vehículos eléctricos. La competencia entre vehículos eléctricos con pila de combustible (hidrógeno) y los vehículos eléctricos con baterías de litio dependerá de diferentes factores. Ahora mismo están o estarán disponibles en un futuro vehículos eléctricos con pila de combustible en la mayoría de modalidades de transporte terrestre y marítimo y se está trabajando también en el aéreo.  Cuando las baterías de litio sean poco viables por su peso, como en el transporte pesado de camiones, el mercado de pilas de combustible se irá abriendo paso claramente.

¿El PERTE actualmente aprobado por el gobierno español les garantiza una medida financiera importante o aun necesitan más opciones de subvenciones?

La mayoría de los proyectos esperan poder obtener financiación pública del PERTE o de otras convocatorias europeas que van a ser numerosas para el hidrógeno. Es evidente pero, que salvo en los proyectos de I+D+I la mayoría de la financiación será privada en porcentajes diversos. Las ayudas públicas son imprescindibles para estos primeros años con el objetivo de hacer viable el desarrollo de estos nuevos ecosistemas de hidrógeno renovable. El retorno ambiental y en lugares de trabajo está contemplado en todos los proyectos.