España acogerá 4 de los 5 mayores parques solares de la UE

Para que sea sostenible y no entre en conflicto con la protección del medio natural, la transición energética debe llevarse a cabo de forma justa y en equilibrio con el territorio.

La Asociación Nacional de Productores de Energía Fotovoltaica (ANPIER) se ha sumado a las entidades soiales que están reclamando un mayor control administrativo para evitar la proliferación especulativa de grandes proyectos de instalaciones fotovoltaicas en nuestro país, a menudo impulsados por grandes fondos de inversión extranjeros. Un desarrollismo desbocado que, como señalan a Planeta A fuentes de esta organización, podría acabar barriendo buena parte del sector primario de nuestro país.

Para evitarlo la administración del Estado y las administraciones locales y autonómicas deben articular con carácter de urgencia las medidas necesarias para limitar la dimensión de los grandes proyectos fotovoltaicos y evitar que se conviertan en el modelo a seguir, promoviendo una implantación de generación fotovoltaica en nuestro país mucho más equilibrada, mejor distribuida en el territorio y que contribuya en verdad a la mejora de la economía local y el reto demográfico.

En la transición hacia las renovables, los macroparques fotovoltaicos deben ser la excepción, no el modelo.

Como señalan desde ANPIER, España cuenta actualmente con un centenar de grandes instalaciones de generación fotovoltaica: 41 instalaciones son de 10-50 MW, 52 son de 50-100 MW y 6 mega instalaciones cuentan con más de 100 MW, en total 5.489 MW; a lo que habría que agregar, en pocos meses, 4 de la primera categoría ,13 de la segunda y 2 de más de 100 MW, que ya cuentan con su inscripción previa, lo que sumaría 1.216 MW adicionales en un breve espacio de tiempo.

Una tendencia que, de seguir acelerándose, supone una exageración desde el punto de vista de las necesidades energéticas del país. Así, si el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima establecía el objetivo de incorporar 26.134 MW de fotovoltaica en nuestro país entre 2021 y 2030, a día de hoy la potencia de acceso solicitada es de más de 96.000 MW: casi el cuadruple de lo programado por el gobierno.

Los productotres fotovoltaicos señalan que en Europa el desarrollo de esta energía renovable se esta llevando a cabo de manera más equilibrada y mejor distribuida, repartiéndose en licencias de pequeñas y medianas potencias que se integran mejor en los entornos rurales y parten de iniciativas locales que fomentan una diversificación de la economía rural.

Además de tener la macroplanta fotovoltaica más grande de Europa (con casi 500MW, el doble de la que le sigue, en Francia) nuestro país cuenta con los tres parques en construcción con mayor potencia de todos los que se están instalando en la UE, con 500 MW, 300 MW y 300 MW respectivamente. De tal manera que en el momento en que se conecten contaremos con cuatro de los cinco parques más grandes de Europa.

Evitar la “fotoespeculación”

Desde ANPIER alertan que los grandes fondos de inversión están aprovechando las debilidades de nuestras administraciones y la falta de información del ciudadano para intentar implantar grandes superficies de paneles fotovoltaicos en España. Una tendencia que, de no ser controlada mediante una rápida reacción que lo impida, puede tener graves consecuencia para la conservación de la naturaleza y la vertebracióndel territorio, bloqueando el acceso a las iniciativas fotovoltaicas locales, de tal manera que buena parte del patrimonio solar de nuestro país caerá en manos de entidades foráneas de inversión, sin generar riqueza local ni ofrecer oportunidades empleo a las gentes del campo.

Por todo ello esta organización considera que hay que emprendeer las medidas necesarias para corregir la situación y favorecer las pequeñas instalaciones (de entre 1 a 10 MW, que ya suponen de 2 a 15 Hectáreas por proyecto), que se pueden conectar a media tensión a las redes ya existentes. Unas redes que alimentan a los centros de transformación con los que se atiende el 75% de la demanda de energía eléctrica.

Con este esquema de parques pequeños y medianos no aumentaría el coste de distribución que provocaría la energía generada en los macroparques fotovoltaicos que se están proyectando, ni se deberían realizar inversiones adicionales de transporte, que en caso de las megaplantas ha de realizarse en alta tensión; lo que acabaría aumentando los costes del sistema eléctrico y la factura de la luz.

Respecto a la necesidad de avanzar hacia una mayor eficiencia energética, ANPIER destaca subraya que las pérdidas totales de energía que generan las macroplantas fotovoltaicas pueden llegar al 20%, un coste que el actual sistema asigna al consumidor final. Un encarecimiento que todavía estamos a tiempo de eludir si el modelo de desarrollo de la energía fotovoltaica se basa en la generación distribuida en pequeñas y medianas instalaciones, mucho más eficientes y con un menor impacto ambiental.

Fuente: El Confidencial