2021, el año del nuevo ‘boom’ renovable en Europa: 60.000 millones en inversiones

Modern black frameless solar panel farm, battery energy storage and wind turbines on fresh green grass under blue sky - concept of green sustainable energy system. 3d rendering.

Inversores y analistas avisan de que el sector ha recuperado el ritmo previo a la pandemia y la capacidad instalada crecerá este año un 10%.

2021 será el año del nuevo ‘boom’ de las energías renovables en Europa y, en concreto, en España. Tras el freno en el desarrollo de instalaciones que conllevó la irrupción de la pandemia el pasado mes de marzo, el sector energético ha vuelto ya al ritmo de inversión previo a la crisis y espera cerrar este ejercicio con un nuevo récord anual de puesta en marcha de nueva potencia ‘verde’. Los inversores y analistas lo identifican en sus informes como uno de los sectores de mayor crecimiento y prevén que solo este año en Europa se realicen inversiones superiores a los 60.000 millones de euros.

“El Covid ha tenido un leve impacto en las perspectivas de crecimiento para la energía eólica y solar. Se espera que este año el mercado europeo tenga un sólido crecimiento del 8% y el 13%, respectivamente, en términos de capacidad añadida”, explica el banco holandés ING en su último informe de perspectivas sobre el mundo energético.

El de las renovables será uno de los pocos sectores económicos que saldrán reforzados de la actual crisis después de que la Comisión Europea haya identificado la transición ecológica como uno de los grandes puntales para la recuperación económica del continente. La muestra es que uno de cada tres euros de los cerca de 140.000 millones que España espera recibir del Fondo Europeo de Recuperación irá precisamente destinado a avanzar en la sostenibilidad de su modelo productivo.

Una de las grandes ventajas que tiene la industria de cara a este 2021 es precisamente el respaldo de los distintos Gobiernos, lo que ha desatado una carrera vertiginosa entre países por atraer inversiones con distintos mecanismos de apoyo al sector. Las antiguas primas y subvenciones que acabaron disparando el coste del recibo eléctrico son ya cosa del pasado, y ahora el modelo de incentivos pasa por las subastas. Estos mecanismos permiten a distintas empresas ofrecer su generación eléctrica libre de emisiones durante un periodo determinado a un precio fijo y garantizado, lo que las evita someterse a la incertidumbre por la volatilidad de precios del mercado y facilita la financiación de las instalaciones con planes de operación a largo plazo.

En España la última puja se celebró la pasada semana y confluyeron un total de 84 empresas, que obtuvieron una retribución media de 25 euros por megavatio hora para los próximos 12 años. Esta referencia es hoy por hoy bastante más baja de la que marca el precio del mercado y según la vicepresidenta de Transición Ecológica, Teresa Ribera, contribuirá a estabilizar el precio de la luz que pagan millones de hogares en España.

Aquí se encuentra precisamente otra de las consecuencias de la entrada masiva de energías renovables: la alta volatilidad de precios. Cuando estas energías generan luz con abundancia contribuyen a que el precio eléctrico se abarate porque sus costes variables son muy pequeños, pero cuando no sopla el viento o se esconde el sol, el hueco que dejan tiene que ser cubierto por otras tecnologías con costes variables más caros. Tecnologías que, por otra parte, han sido excluidas del mercado gran parte del tiempo y tienen que aprovechar esos huecos para recuperar sus costes. Por este motivo hemos visto como en España el precio diario de un mismo megavatio hora ha pasado en apenas 15 días de 94 a 1 euros.

“La instalación de 35 nuevos gigavatios de capacidad eólica y solar probablemente añadan volatilidad a los precios en el mercado energético europeo en 2021, ya que los instrumentos de almacenamiento energético a gran escala, como las baterías y la electrolisis, permanecen relativamente pequeños”, explican los analistas de ING.

La entrada de más renovables conllevará la progresiva expulsión de otras tecnologías, más caras y contaminantes por un lado, pero por otro más estables en su generación. Un informe de la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés) avisa de que en 2020, cuando la demanda de energía mundial se hundía un histórico 5% por el ‘shock’ del coronavirus, el consumo de electricidad generada mediante fuentes ‘verdes’ se disparó un 7%.

¿Cómo es posible? El organismo internacional destaca tres motivos: los contratos de abastecimiento a largo plazo firmados por estas instalaciones con comercializadores y empresas que sólo quieren energía 100% limpia, su prioridad para casar sus ofertas en el mercado frente a otras energías y la progresiva puesta en marcha de nuevos desarrollos. La propia AIE estima que este año el incremento de la potencia instalada a nivel mundial superará el 10%.

Fuente: El Mundo