Vivir de energía renovable

Vivir del aire y, también del sol y el agua. ¿Es posible dar luz a todo el planeta solo con energía renovable?

Vivir de energía renovable ya no es un sueño. Sí, se puede vivir del aire. No solo es posible, sino que hay estudios de prestigiosas instituciones que lo confirman. Los datos están ahí para quien los quiera ver y hacerlos realidad. Mientras los gobiernos de media Europa siguen debatiendo si para el año 2050 el porcentaje de energías renovables en el sistema debe ser del 50%, 60% o 70%, hay organismos que demuestran que se puede todo. No se conforman con menos. El 100%, y no lo dice cualquier persona. Pues eso es lo que dicen varios informes de la LUT University de Finlandia y del Energy Watch Group, una red de científicos y parlamentarios que apuestan por la sostenibilidad. Toda la energía del planeta producida exclusivamente con sol, viento y lluvia.

Tan solo con la energía solar que incide sobre la superficie de la provincia de Cuenca es suficiente como para producir energía no solo para España sino para todo el planeta.

Mejor para el medioambiente y, también, más barato para los bolsillos, tal y como ha explicado Jorge Morales de Labra en Madrid Directo de Telemadrid. Para hacerse una idea solo con la energía que viene del sol se pueden cubrir hasta el 70% de las necesidades de todo el mundo. A eso hay que sumar que otro 20% la podría traer directamente el viento y que el 10% restante se podría cubrir con la fuerza del agua y otras fuentes renovables. Sencillo y de lo más natural, ¿verdad? Tres sencillos elementos para realizar toda la producción eléctrica mundial. Verde, sostenible, respetuosa, y encima mucho más económica. La energía de la naturaleza.

Vivir de renovables

Pues bien, para conseguir ese 70% de energía solar tampoco hay que pensar que hay que cubrir medio planeta con paneles fotovoltaicos. No es así, ni mucho menos. Un dato para los escépticos, que siempre los hay. Tan solo con la energía que incide sobre la superficie de la provincia de Cuenca es suficiente para garantizar electricidad no solo para toda España sino también para todo el mundo. Así que nadie se ponga nervioso. No se trata de modificar el paisaje sino de proteger el medioambiente. Toda la producción mundial de energía se podría concentrar en apenas el 0,003% de la extensión total de La Tierra.

Sin sistemas de acumulación y almacenamiento sería imposible alcanzar el 70% de abastecimiento con energía solar, el 20% con eólica y el resto con hidráulica entre otras.

Todo es posible y las cifras, además, lo confirman. Eso sí, para lograrlo hay que pensar muy bien en todos los detalles. Sobre todo, para los momentos en los que haya ausencia de sol, viento y lluvia. Hay soluciones. Algunas aparecen en los informes de la LUT University y del Energy Watch Group, y otras ya están en funcionamiento. Todo para no dejar a oscuras el planeta. La más evidente son las baterías. Almacenar la energía que se produce durante el día para consumirla de noche. Sencillo y efectivo a nivel doméstico e individual, pero al que se le puede dar una vuelta más. Ir un paso más allá en su aplicación.

Las grandes compañías podrán copiar el modelo e instalar grandes baterías en el sistema para equilibrar la red. Así, también podrán dar respuesta a la demanda de las grandes industrias incluso en situaciones meteorológicas adversas. Pero aún hay más opciones y pueden llegar a ser de lo más creativas. Para la hidráulica en tiempos de sequía, por ejemplo, se pueden realizar bombeos. Trasvasar agua entre embalses que se encuentran a diferente altura para aprovechar su fuerza creando un circuito cerrado.  De lo más efectivo y sencillo en tiempos de escasez de lluvia. Otra forma de lo más original de acumular energía. Lo mejor siempre para el final.

Además, vivir de energía renovable también tiene efectos sobre la economía. por cada puesto de trabajo que se pierda en energías convencionales, se van a crear dos en renovables.

Hay otra alternativa mucho más eficiente. Almacenar energía con aire comprimido. No es ciencia ficción. Es posible y tan sencillo como llenar un globo de aire para luego dejarlo escapar. Además, a largo plazo. Guardarla en verano para liberarla en invierno. Mucho más duradero que las baterías y es lo que se llama almacenamiento adiabático. Por tanto, la clave para abastecer el 100% de la demanda con renovables está en la acumulación. Una vez hecho realidad, lo que se necesita es coherencia. No tendría sentido, una vez conseguido el objetivo, seguir quemando combustibles para calefacción o transporte, ¿verdad? Hay disponibles sistemas de climatización totalmente sostenibles y sin emisiones. Vivir solo con energías renovables es posible.

Artículo publicado en Próxima Energía

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