Unilever en defensa de la hamburguesa vegetal

Por: Víctor M. Osorio. Madrid

Parecen hamburguesas, huelen como tal y saben muy parecido, pero pronto podría estar prohibido llamarlas así comercialmente. El Parlamento Europeo debatirá la próxima semana dos enmiendas, dentro del proceso de revisión de la Política Agraria Común (PAC), que limitan diferentes denominaciones de alimentos de origen vegetal.

En concreto, se analizará un veto a la utilización de los términos carne, salchicha, escalope o hamburguesa en los productos que no contengan carne (enmienda 165), así como una prohibición de utilizar denominaciones como alternativa al queso o sustituto de la mantequilla en productos no lácteos (enmienda 171), ya que, en este último caso, el uso de términos como leche de avena o queso vegano ya está prohibido.

El debate no es baladí. Se encuentra en juego una parte importante del floreciente negocio de las proteínas vegetales, un sector que espera mover 36.000 millones de euros en 2028 a nivel global, según Bernstein, pero que podría quedar tocado en Europa si sale adelante el veto de la UE. ¿Compraría antes un consumidor un producto que se anuncia como procesado de algas o soja texturizada que una hamburguesa vegetal, como se vende ahora en Mercadona, Lidl, El Corte Inglés, Burger King o McDonald’s?

Carta a los eurodiputados 

Las nuevas compañías creadas alrededor de la tendencia de reducir el consumo de carne, así como los gigantes de la industria cárnica, que han entrado masivamente en el negocio de las proteínas vegetales en los últimos años, tienen claro que la respuesta es no. Por eso, han enviado una carta a los eurodiputados españoles para que defiendan que se pueda seguir usando la terminología actual acompañada del apellido vegetal, según adelantó ayer El País.

La misiva está firmada por grandes empresas de alimentación como Unilever, Campofrío, Noel, Argal, Espuña, Vicky Foods, Heura, Zyrcular (Vall Companys), Upfield (Flora) o CoopeCarn (Grupo Cañigueral). Además, la suscribren también empresas especializadas en proteína vegetal y con fuertes inversores detrás, como Biogran (propiedad de la holandesa Wessanen, controlada por PAI), Oatly (empresa sueca participada por varios fondos, incluido Blackstone) o Nutrition & Santé (en manos de la Otsuka Pharmaceutical).

La postura común de todas ellas es que el veto a los citados términos asestaría un duro golpe a un negocio en alza, en medio de una dura crisis, y en un sector que no trata de ocultar el contenido vegetal del producto, sino todo lo contrario, ya que es el cliente el que lo demanda.

«Esta regulación pretende imponer unas limitaciones a unos productos ya consolidados, incluso si estas denominaciones van acompañadas de una referencia clara a que su base es vegetal», indica la carta. Y añade: «Hay un segmento próspero que fortalece y diversifica el sector primario», con «una importancia clave para el desarrollo económico del país ante la dependencia del sector servicios y la despoblación de zonas agrarias. Cambiar el etiquetado confundiría a los consumidores y no aportaría ninguna información relevante».

«Por ello, solicitamos que consideren nuestra posición y rechacen los textos de las enmiendas 165 y 171 permitiendo el etiquetado de estos productos como hamburguesa, burger, salchicha, empanado, entre otros; o que se reformulen los textos para que se puedan usar estas nomenclaturas con una referencia a que su base es vegetal». La pelota está en el tejado de la UE

Artículo publicado en Expansión