Se reactiva las compras empresariales por el capital de riesgo

Por: CONCHI LAFRAYA Madrid

Tras meses de frenazo en el mundo empresarial, los asesores financieros esperan con ansia por donde pueden ir los tiros en cuanto a movimientos corporativos: ¿fusiones y adquisiciones, compras por parte del capital riesgo, opas o salidas a bolsa?

Un estudio de la consultora BDO titulado Así se comporta el mercado de M&A por la Covid-19 recoge que «las empresas en primer lugar deben prepararse bien para afrontar la nueva situación: tienen que revisar su situación financiera y contable, revisar los costes de su cadena de suministro, adecuar los equipos a la nueva situación, revisar las relaciones con clientes y proveedores, analizar los flujos de tesorería, así como nuevos canales de venta o la innovación en productos y servicios…». En definitiva, necesitarán llevar a cabo una revisión profunda del modelo de negocio para adecuarla a la actual situación.

Varios especialistas consultados admiten que los fondos de capital riesgo son expertos en acelerar ese tipo de cambios en las empresas y tras la actual pandemia están analizando muchos sectores para ver dónde pueden hincar el diente.

«Los fondos de capital riesgo en España tienen actualmente una capacidad de unos 4.500 millones de euros para hacer compras» más el endeudamiento, señala Begoña Casas, profesora de economía de la Universidad Europea en Madrid. «En este sentido, añade, «los fondos legalmente situados en España cuentan con una ventaja frente a los fondos extranjeros, ya que estos últimos tienen una limitación de inversión del 10% según el real decreto 11/2020». Alejandro Heredia, socio del equipo de transacciones de EY, se manifiesta en la misma dirección: «El capital riesgo, a nivel global y en España, sigue contando con fondos y apetito inversor. Una vez superada la etapa de gestión del impacto del confinamiento en sus portfolios, parece que vuelven a enfocarse en buscar oportunidades e invertir los fondos que han levantado los últimos meses».

Según la patronal de capital riesgo, Ascri, los fondos de capital riesgo levantaron el año pasado 1.813,4 millones de euros en vehículos inversores nuevos. En el año 2019, el sector acabó con cifra histórica en volumen de inversión, al alcanzar los 8.513 millones repartidos en 680 operaciones. Y antes de la pandemia, en enero, la previsión era superar esas cifras. La duda es si la crisis de la Covid-19 acelerará estos procesos corporativos.

Eloy Serrano, socio de corporate finance de KPMG en España, apunta que «prevemos una alza de operaciones corporativas en el segundo semestre del año, tanto por parte de los fondos de private equity, como fondos de deuda estructura y fondos de distress (o fondos buitre)». A su juicio, «los inversores están buscando oportunidades, tanto por precio de entrada como por retornos mediante estructuras de capital híbridas o deuda subordinada con retornos preferentes».

¿Y cuánto están dispuestos a pagar los compradores? Heredia explica que «por el lado del comprador se espera que los múltiplos bajen respecto a los últimos años; mientras que los vendedores de activos interesantes no están accediendo fácilmente a menores valoraciones». Según la profesora Casas, el ebitda (beneficio bruto de explotación) que se está pagando en operaciones corporativas se situó en su mínimo histórico en febrero de este año, al situarse en 11 veces. ¿Los motivos? «Se han realizado menos operaciones corporativas, los precios están más bajos y los últimos meses ha habido liquidez», comenta.

Del año 2012 al 2018 los precios habían ido al alza, ese último año se llegó a pagar 13 veces dicho múltiplo, pero el año pasado empezaron a descender.

Un informe de KPMG sobre movimientos corporativos en el 2020 revela que los ejecutivos consideran a los fondos de capital riesgo en el 42% de los casos como una fórmula para financiar el crecimiento inorgánico; en un 36% como posibles socios para sustituir a los actuales accionistas, en un 28% de los casos como financiadores para el crecimiento orgánico y en el 25% de las opciones como compradores para llevar a cabo la sucesión accionarial. Sea como sea, resalta Casas, cuando deciden apostar por una empresa realizan «adecuados análisis de financiación, estudios de solvencia y rigurosos estudios de viabilidad», con lo que en ocasiones cerrar las adquisiciones lleva su tiempo.

Para Malcolm Lloyd, socio responsable de transacciones en España de PwC, «los sectores en los que se percibe mayor apetito inversor son energía, infraestructuras, alimentación, sanidad y tecnología».

A lo que añade: «En la actualidad hay mucha liquidez disponible por parte de las entidades de private equity y de los fondos de deuda, con lo que van a ser una fuente muy relevante de financiación, lo que permitirá a muchas empresas seguir con sus proyectos empresariales. Pese al contexto de crisis, los fondos buscan oportunidades ya que no tiene miedo a invertir si el proyecto es interesante y encaja en su estrategia de inversión porque suelen ser proyectos a largo plazo»

Publicado en La Vanguardia

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