Se necesita una salida rápida pero muy planificada: Oil and Gas

Por: Ana Maclamp

Los productores de Oil and Gas perdieron alrededor de 400 mil millones de dólares en valor de mercado en los últimos 4 años. Las acciones de Exxon Mobil, alguna vez la compañía pública más valiosa del mundo, cayeron a mínimos de 9 años. Y Goldman and Sachs recomendó que los inversores retiren efectivo del sector. Se necesita una salida rápida pero muy planificada se oyó decir a uno de los más importantes operadores del sector.

Estos son los últimos gritos desesperados de una industria próxima a colapsar, pero que podría traer unas consecuencias funestas para el mundo entero sino se aborda con planeamiento fino y movidas tácticas bien pensadas. La dependencia global por el carbón, gas y petróleo va más allá de un asunto sectorial.

Es cierto que debemos avanzar hacia energía renovables e ir saliendo de los combustibles fósiles incluso mucho antes del 2050 que se busca llegar con carbono cero. Para muchos analistas esta meta del Acuerdo de Paris va a tener que cambiarse adelantando el desafío algunos años antes. Sin embargo, es imposible hacer esta transición sin un debido planeamiento.

Uno de los ejemplos últimos más claros ha sido la declaración de Josep Borrel quien ha arremetido cuestionando a los jóvenes del mundo que piden medidas más claras y urgente contra el cambio climático, pero que «no dimensionan los riesgos futuros».

El Alto Representante de la UE para Política Exterior, Josep Borrell, ha dicho; «Está bien salir a manifestarse hasta que te piden contribuir a pagarlo. Me gustaría saber si los jóvenes que salen a manifestarse en Berlín son conscientes de lo que valen esas medidas y si están dispuestos a rebajar su nivel de vida para subsidiar a los mineros polacos». Todo ello tratando de explicar los costes que tendrán que afrontar los ciudadanos de la UE para atajar el cambio climático.

Según Borrell, la clase política ha generado una sensación de que la lucha contra el cambio climático «no tiene coste», y ha advertido de que esta agenda de políticas debe llevar a reflexionar sobre el nivel de déficit que se deje a las generaciones futuras. Por ello, insiste en que hay que trasladar a las sociedades que la «disyuntiva» ahora es si generar mayor endeudamiento o luchar contra el cambio climático.

¿Desde la oferta o desde la demanda?

Pero, ¿acaso un impuesto real al carbono sería la solución para un proceso controlado de transición? Para algunos analistas, el tema pasa por unas medidas concertadas e interdependientes. No se puede dejar todo al impuesto al carbono como factor decisorio que motive una rápida y controlada transición.

El tema también debería venir desde la oferta. Hay muchas maneras de regular a los países para disminuyan sus activos paulatinamente, pero no todos los métodos de reducción de emisiones son iguales. Según la consultora de energía Rystad Energy, por ejemplo, el impacto de prohibir el fracking en tierras norteamericanas, tendría un efecto insignificante en la producción nacional a corto plazo. Solo habría algunos algunos impactos modestos en Nuevo México.

La semana pasada, el senador Bernie Sanders y la representante Alexandria Ocasio-Cortez presentaron propuestas más integrales que prohibirían el fracking en todo el país para 2025, deteniendo los nuevos permisos federales para combustibles fósiles e imponiendo un tope de 2.500 pies entre sitios de perforación y áreas sensibles como hogares, escuelas, hospitales. y otras áreas pobladas. Estas son algunas de las nuevas intenciones norteamericanas para detener la industria fósil.

Por otro lado, un nuevo informe de Greenpeace USA y Oil Change International descubrió recientemente que restablecer la prohibición de exportación de petróleo crudo, como Sanders ha propuesto hacer mediante una orden ejecutiva, podría ahorrar tanto carbono emitido como cerrar entre 19 y 42 plantas de carbón, ahorros equivalentes a más de tres veces las emisiones anuales de la ciudad de Nueva York, cada año.

Ciertamente, la eliminación de los generosos subsidios directos e indirectos disponibles para las compañías de combustibles fósiles también podría ser muy útil. Es verdad que tradicionalmente, los debates de políticas sobre los recortes de emisiones han tendido a centrarse en frenar el consumo a través de medidas de reducción de la demanda, como un impuesto al carbono, pero los expertos dicen que se necesitará una combinación de políticas del lado de la demanda y la oferta para hacer mucho mejor el trabajo.

Lo barato podría salir muy caro

La creciente demanda mundial de petróleo, desde la Gran Recesión del 2008, ha sido satisfecha en gran medida por suministros caros de extraer en América del Norte, desde las arenas bituminosas de Canadá para lutitas hasta la perforación en alta mar. Esto se detalla en un informe del Servicio Geológico de Finlandia.

Más de una década después, con las compañías responsables de ese aspecto cada vez más apalancadas financieramente, la economía global podría estar en camino de un serio ajuste de cuentas. «La era de la energía barata y abundante se ha ido», escriben los autores del informe. “La oferta monetaria y la deuda han crecido más rápido que la economía real. La saturación de la deuda y la parálisis ahora es un riesgo muy real, que requiere un reinicio a escala global «, sentencian con preocupación.

Avanzar hacia una economía neutral en carbono —como se viene recomendado durante mucho tiempo— podría mitigar tanto la crisis climática como el retroceso de un posible shock petrolero. Como señala el informe, para abandonar los combustibles fósiles, «todo el ecosistema industrial global deberá ser rediseñado, reestructurado y reconstruido fundamentalmente». Este será quizás el mayor desafío industrial que el mundo haya enfrentado históricamente.

Lo último

Cuando el asunto se torna económico el proceso de toma de decisión corporativo se vuelve más creativo y podría acelerar la transición. Eso es lo que está pasando en el sector. El telón de fondo para el grupo afectado ha empeorado en el último mes. Las ganancias del cuarto trimestre fueron débiles, encabezadas por una caída de casi el 70% en las ganancias operativas de Exxon Mobil, excluyendo las ventas de activos. Todas las áreas principales están sufriendo: producción de energía, refinación y productos químicos. Es cierto que muchas veces este tipo de sucesos han sido coyunturales. pero esta vez todo indica que es un deterioro irreversible por las implicancias políticas, sociales y ambientales alrededor. La industria podría estar empezando a pensar creativamente para acelerar su salida.

Lo cierto es que el sector Oil and Gas ha tocado fondo pero no es serio ni sensato una salida sin un plan integral. También es cierto que no podemos esperar mucho tiempo más,. Estoy entre las que cree que la medida de carbono cero debería venir antes del 2050. Sin embargo, también soy consciente que los asuntos vinculados podrían generar una seria crisis económica y financiera global.

Y ello lo puedes respirara en las bolsas globales. Wall Street, como se sabe, ya está renunciando al negocio de la energía de los combustibles fósiles, evidenciándose una salida paulatina de los inversores tradicionales que ya consideran mucho entrar.

Parte de este artículo está editado y traducido sobre la base de un artículo publicado en New Republic

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