Reducción del desperdicio alimentario desde la distribución

Tanto Aecoc como el sector de la industria alimentaria y la distribución subrayan que la legislación y la colaboración entre empresas, administraciones y consumidores son claves para alcanzar los objetivos marcados por la Agenda 2030 de la ONU de reducir a la mitad la cantidad de alimentos que van directamente a la basura.

Por: Juan Ignacio Álvarez. 

Las empresas de distribución, que representan más del 80% de la cuota de mercado en España, han conseguido reducir a la mitad su desperdicio alimentario en los últimos años, tal como ha afirmado José María Bonmatí, director general de Aecoc (La Asociación de Fabricantes y Distribuidores) durante la reciente inauguración de un encuentro contra desperdicio alimentario organizado por el sector. «Cuando en 2013 empezamos a medir el desperdicio en la parte final de la cadena, las compañías de distribución desechaban el 1,78% del total de producto que comercializaban, hoy ese porcentaje se ha reducido hasta el 0,80%, lo que supone una bajada del 45% en estos siete años», recuerda Bonmatí.

De este modo, el director general de Aecoc ha querido destacar la buena evolución que el desperdicio de alimentos ha experimentado en el ámbito empresarial, que se ejemplifica con los datos de las empresas de distribución que forman parte del proyecto de Aecoc contra el desperdicio alimentario. Sin embrago, a pesar de las buenas cifras, Bonmatí ha reclamado al sector que mantenga la buena línea. «No es el momento de bajar la guardia, porque seguimos teniendo oportunidades de mejora y porque es importante combatir un problema que conlleva un notable impacto social y medioambiental, además de pérdidas económicas». El máximo responsable de la principal organización de gran consumo también hace un llamamiento, tanto a Administración como a consumidores, para minimizar en lo posible el desperdicio alimentario.

En relación al consumidor, el director general de Industria Alimentaria del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, José Miguel Herrero, coincide en la necesidad de seguir avanzado en la concienciación sobre el desperdicio alimentario en los hogares, para lo que ha anunciado el lanzamiento de una fuerte campaña en los medios de comunicación a lo largo de 2021 «para explicar a los españoles que en este país no podemos tirar nada». El panel de consumo del Ministerio indica que en 2019 los hogares españoles desperdiciaron 1.352 millones de kilos de alimentos, lo que representa el 4,7% del total de alimentos adquiridos. Pese a ello, Herrero recuerda que «el desperdicio en los hogares españoles durante el confinamiento cayó un 14%. En concreto, tres de cada diez hogares no han tirado comida durante el confinamiento». Lo justifica diciendo «que los ciudadanos hemos vuelto a la cocina y hemos vuelto a dar valor a los alimentos». El portavoz del Ministerio de Agricultura apunta un cambio de tendencia en el desperdicio cuando recalca que «en 2018 el desperdicio de alimentos en los hogares creció un 9%, mientras que en 2019 esta subida se quedó en un 1%. Estamos aplanando la curva de desperdicio en los hogares».

Durante la presentación del estudio El desperdicio alimentario en la industria y la gran distribución en España, elaborado por Aecoc, se puso de manifiesto que el 71% de las empresas de la industria y la transformación de alimentos ya cuenta con una estrategia definida para gestionar o aprovechar sus excedentes alimentarios. «Unos datos que muestran como las empresas son cada vez más conscientes de la importancia de revisar todos sus procesos para evitar ineficiencias que acaben generando desperdicio, y, por tanto, pérdidas económicas», subraya Nuria de Pedraza, directora de Comunicación y responsable de Proyecto de Aecoc. Otro dato relevante del citado informe es que el 73,2% de la industria y la distribución han aumentado su volumen de donaciones de alimentos desde el inicio de la pandemia por coronavirus. Más de la mitad de ellas, afirman, además que van a mantener en el futuro su nivel actual de donaciones.

Urge una ley contra el desperdicio 

Tanto Aecoc como el sector de la industria alimentaria y la distribución subrayan que la legislación y la colaboración entre empresas, administraciones y consumidores son claves para alcanzar los objetivos marcados por la Agenda 2030 de la ONU de reducir a la mitad la cantidad de alimentos que van directamente a la basura. No hay que olvidar que Europa genera el 14% de desperdicio mundial de alimentos y que España es el séptimo país que más desperdicia del continente con 7,7 millones de toneladas, el equivalente a 179 kilos por persona. Actualmente, solo Cataluña cuenta con una ley -aprobada en marzo de este año- contra el desperdicio alimentario. El diputado del Psc en el Parlament de Catalunya, Raúl Moreno, impulsor de esta ley, lamenta, no obstante, «que tanto la pandemia como la situación política han ralentizado el desarrollo de la ley», y ha asegurado que será necesaria inversión para su despliegue. Además, reclaman la necesidad de homogeneizar la legislación en toda España.

La urgencia de una ley contra el desperdicio a nivel estatal es algo que llevan tiempo reclamando todos los agentes implicados -industria, distribución y restauración- para alargar la vida útil de los alimentos y así reducir el desperdicio alimentario.También puede ser clave en la lucha contra el desperdicio la alianza entre la industria alimentaria y la ciencia en la implantación de proyectos para utilizar las bacterias con el objetivo de alargar la vida útil de los alimentos. La directora de Estrategia de la empresa de biociencia CHR Hansen, Isabel López, explica que están utilizando bacterias lácteas para alargar de forma natural hasta siete días la vida útil de los productos lácteos. Una acción que permitirá recuperar hasta 1,2 millones de toneladas de yogur que acabarían en la basura hasta 2022. EN Kellogg’s aprovechan los desechos de sus cereales Choco Krispies que no llegan al mercado para elaborar cerveza. «Decidimos darle una segunda vida a estos productos que son perfectamente aptos para el consumo humano», comentan desde la compañía

Fuente: El Economista