Planes corporativos de desescalada para activar economía

Expansión. Madrid/Barcelona

Las grandes empresas tienen en marcha planes para volver a la normalidad sin que se produzca un rebrote del coronavirus. Ése es, al menos, el objetivo de un despliegue en el que se incorporan prácticas que cambiarán la rutina de los centros de trabajo. Desde test, mascarillas y guantes hasta instalación de mamparas, controles de temperatura y entrada por turnos, las medidas tienen como prioridad mantener a raya el Covid-19. Lo que está en juego no es solo la continuidad del negocio, sino también el arranque de la economía.

Con sus protocolos, las empresas se adelantan a los programas de desescalada del Gobierno, pero lo hacen en coordinación con las autoridades. El Consejo de Ministros tiene previsto aprobar hoy un plan para recuperar progresivamente la normalidad cuya aplicación será gradual y asimétrica.

Las corporaciones esperan el pistoletazo de salida tras varios días de toma de contacto. Superada el 9 de abril la hibernación económica, los servicios no esenciales han iniciado un lento regreso condicionado por la caída de la demanda y las restricciones de movimiento. Continúan los ERTE y los despidos, pero la maquinaria ha arrancado y, pese a hacerlo a medio gas, la vista ya está puesta en una progresiva normalización en la que la fecha de referencia es el 11 de mayo, día en que se levantará el estado de alarma si todo marcha bien.

Telecos y energía 

Telefónica ha firmado con UGT y CCOO un protocolo de cuatro fases para recuperar la normalidad. Una comisión de seguimiento supervisará una desescalada situada ahora en la fase cero. Incluye una amplísima serie de medidas de seguridad en la que el teletrabajo seguirá permitido para empleados con hijos menores de 15 años y perfiles vulnerables.

Vodafone también hará un retorno al trabajo por fases, siempre de acuerdo con las recomendaciones de las autoridades. MásMóvil está preparando un plan de desconfinamiento con un modelo de trabajo mixto en el que se dé preferencia a las operaciones en remoto. Orange incorporará en una fase posterior al puesto presencial a personas con mayores a su cargo o con dificultades para conciliar.

En Cellnex, el regreso al puesto de trabajo será muy gradual y pautado. La empresa se ha propuesto ser prudente en los tiempos.

Mediapro ha diseñado un protocolo con equipos estancos en el que presentadores, técnicos de plató, guionistas o producción quedarán encuadrados en grupos que no podrán mezclarse. Se hará un seguimiento telefónico diario a cerca de mil trabajadores.

En Naturgy, una de las medidas estrella del plan de desescalada será la realización de test masivos. La empresa quiere hacer 17.000 pruebas, de las que 6.000 serán entre trabajadores y 11.000, entre familiares.

Repsol tiene un plan de desconfinamiento de dos meses de duración en el que se han identificado cuatro fases de catorce días cada una. El objetivo es alcanzar el cien por cien de la plantilla al final del periodo. Ante cualquier sintomatología de Covid-19, el empleado debe permanecer en su domicilio y contactar con los servicios médicos de la empresa para tramitar un test. El control de temperatura será obligatorio antes de acceder al centro de trabajo. Iberdrola, REE o Enagás están elaborando esta semana sus planes.

‘Rojos’ y ‘azules’ 

En la aeronáutica, la vista está puesta en Airbus, empresa clave de un sector que mueve cada año 9.000 millones de euros en España. Los centros de Madrid, Andalucía y Castilla-La Mancha ya operan en los negocios civil, militar y de helicóptero, pero a un ritmo menor. La higiene y la distancia social son la obsesión, y por ello se han creado turnos en los que los empleados se separan en dos colores: rojo y azul. Los primeros trabajan de 7:00 a 14:00 horas, mientras que los azules lo hacen de 15:00 a 22:00 para evitar el contacto entre los grupos.

Indra tiene al 90% de su plantilla trabajando en casa. Para volver a la normalidad, se apoyará en una app y en recursos como los test entre trabajadores, controles de temperatura y la reordenación de los espacios de trabajo.

La desescalada de la automoción es una prueba de fuego para la industria española. Ayer arrancaron las plantas de Seat en Martorell y de Volkswagen en Navarra con un 20% de actividad y estrictas medidas de seguridad. El 29 de abril abrirán sus puertas las plantas de Renault en Valladolid y Palencia, el 4 de mayo lo hará la de Ford en Almussafes y el 11 de mayo, las de Iveco en Madrid y Valladolid. PSA, que es el principal fabricante de coches de España, no ha puesto fecha al retorno en Vigo y Figueruelas.

El proveedor de piezas Gestamp ha coordinado con las autoridades y con el sector su desescalada, que incluye EPI (equipo de protección individual), revisión de turnos o restricciones de las visitas externas, entre otras medidas.

Navantia está recuperando la producción por programas en sus centros de Cádiz, El Ferrol y Cartagena. Su plan lo supervisa un comité de emergencia que garantiza a los cerca de 4.000 trabajadores los EPI necesarios y que coordina los controles de temperatura o la distancia social incluso en los autobuses.

Comercio 

En el comercio, la desescalada será espacialmente delicada. El aforo se limitará, los probadores deberán desinfectarse en cada uso y a los clientes se les darán guantes y gel, según el protocolo de la patronal textil Acotex. En Mango, habrá un cliente por cada 10 metros cuadrados de tienda, mientras que en El Corte Inglés no solo se limitará el aforo, sino que habrá mamparas de seguridad en las cajas y señalización en el suelo para mantener la distancia.

En la restauración, las asociaciones Hostelería de España, Fiab y Aecoc han presentado al Gobierno un plan de desescalada elaborado junto a EY en el que se plantea una vuelta a la normalidad por regiones, en función de los riesgos sanitarios y del peso del sector hostelero.
Entre inmobiliarias y promotoras como Metrovacesa, la consigna es el teletrabajo. En Neinor, las oficinas estarán abiertas, pero únicamente con los puestos fundamentales, mientras que en Aedas Homes se potenciará el trabajo desde casa y se abordará un regreso escalonado y voluntario al puesto de trabajo. En Iberia hay varios grupos de trabajo implicados en el retorno. Las aerolíneas han perdido el 90% de los vuelos y deben además tomar medidas conforme a unos protocolos de seguridad muy estrictos. Aena analiza en coordinación con las autoridades procesos aeroportuarios seguros en aspectos como la gestión de las colas o de los controles de seguridad.

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