Mercadona abraza la economía circular

Ya es un denominador común en el gran sector corporativo buscar un modelo de negocio que incorpore la circularidad como estrategia de sostenibilidad. Mercadona es otro de estos ejemplos de cambio.

Por: RAFAEL DURÁN

En el baloncesto FIBA, el que se juega en Europa, se incorporó en 1984 una línea elíptica dibujada sobre la cancha a 6,25 metros del frontal de la canasta, por detrás de la cual los tiros encestados sumaban tres puntos y no dos. Esta línea, alejada en 2010 hasta 6,75 metros, proporcionaba más opciones en el juego al abrir las defensas y crear más espacios.

Evocando este concepto del baloncesto, Mercadona ha puesto en marcha una reorganización de las reglas del juego en la utilización de los plásticos y el reciclaje con su Estrategia 6.25, con la que persigue para 2025 un triple objetivo: reducir un 25% el plástico; hacer que todos los envases de plástico sean reciclables, y reciclar todo su residuo de plástico. Para ello ha invertido ya este año 40 millones de euros y hasta 2025 va a invertir 100 millones más.

Para lograr estas metas se están llevando a cabo seis acciones concretas: eliminar las bolsas de plástico de un solo uso; eliminar los desechables de plástico de un solo uso; disminuir el plástico en los envases; favorecer que los envases sean reciclables; reciclar los residuos de plástico generados por la actividad, y formar a los trabajadores e informar a los clientes cómo separar para reciclar.

“Si llevamos estas acciones al terreno de la economía circular, lo que se trata es que las materias primas estén en el ciclo productivo el mayor tiempo posible. Por eso desde el primer momento tienes que diseñar procesos y productos para que el círculo se cierre», señala Margarita Muñoz, directora de responsabilidad social de Mercadona.

Después de una experiencia piloto en una tienda en Valencia, estas acciones se están concretando ya desde el pasado jueves en 24 ciudades con las tiendas 6.25 y poco a poco se extenderá a toda la red. “La tienda 6.25 es una forma de hacer visible al jefe, que es como nosotros llamamos al cliente, y a nuestros trabajadores cada una de esas seis acciones», afrma Muñoz, que recuerda que ya se venían haciendo cosas desde tiempo atrás, pero “lo que hemos hecho ahora es ordenar todos los movimientos y darles una coherencia y una planifcación».

En la tienda 6.25 las bolsas para la fruta, la carne, el pescado o el pan ya no son en formato bloque, sino de rollo continuo, elaboradas con material compostable. “Y se ha incorporado para su venta una bolsa de malla reutilizable que, para evitar cobrarle al cliente el peso que tiene, al pasar por caja automáticamente se restan los 8 gramos que pesa la bolsa», apunta Miriam Ceña, responsable de dimensión de medios físicos en las tiendas de Mercadona.

En las nuevas tiendas un cartel explica que se ahorran 230 camiones de plástico con las acciones de reducción que se están implementando en la sección de frutería. Como ejemplos de ello, la hueverita de plástico de las limas ha desaparecido y las bandejas de los pimientos tricolor o del jengibre son ahora de cartón reciclado.

“Básicamente las estrategias son elimino lo que no añade valor, reduzco la cantidad de plástico siempre que sea posible, la sustituyo por otros materiales cuando es posible o incorporo material reciclado, que no deja de ser otra forma de reducir la cantidad de plástico. O bien, paso directamente a la reutilización, que es la finalidad de la bolsa de malla o las cajas verdes donde se expone la fruta, que son un circuito cerrado de cajas plegables reutilizables desde el productor al almacén y luego al punto de venta y viceversa», explica Muñoz. Así se ahorran 180.000 toneladas de material de un solo uso al año.

Más tiempo frescos
Las carnes están envasadas en plástico elaborado con una media del 50% de material reciclado. Y se usa plástico para alargar la vida útil del producto, que se elabora y manipula en condiciones de sala blanca. “Así se tienen de ocho a diez días para consumir el producto, cuando este mismo servido en mostrador puede durar tres días como mucho, con lo que fomentamos también la reducción del desperdicio alimentario», destaca Muñoz.

Botellas de jabones, lavavajillas o detergente fabricadas con un 25% de material reciclado; de sechables como platos, vasos o cubiertos se han cambiado por materiales de origen celulósico o se elaboran con material reutilizable (lavable hasta 100 grados); las cápsulas de café sustituyen el plástico de su embalaje por cartón; el menaje de limpieza se fabrica con los desechos de mantas térmicas de la agricultura (“que se venía haciendo desde 2011, y llevó tres años de investigación y 11 millones de presupuesto», apunta Muñoz). Son solo algunos ejemplos de lo que se está haciendo con la Estrategia 6.25.

Además, se ha formado a los trabajadores de las tiendas 6.25 en la estrategia, “ya que son ellos quienes mejor explican con hechos al cliente qué estamos haciendo en Mercadona en cuanto a la reducción de plásticos y la correcta gestión de los residuos plásticos», recalca Ceña.

En las distintas secciones se han dispuesto papeleras para desechar correctamente los residuos, así como en la sala de descanso de los empleados y en los accesos, donde se incorporan papeleras para reciclar cápsulas de café. Desde su particular línea de 6.25 Mercadona encara el aro de la economía circular.

Para 2021 Mercadona ya no tendrá bolsas de plástico de un solo uso. En todas las tiendas habrá bolsas sostenibles tanto para realizar la compra como en la línea de cajas y en la sección listo para comer. “La nueva bolsa compostable es de origen vegetal (patata) y se deposita en el contenedor de orgánico, el marrón», destaca Miriam Ceña, responsable de dimensión de medios físicos en tiendas. “Además, todas las bolsas incorporan un pictograma indicativo que ayudará a los jefes [clientes] a depositarlas en los contenedores que corresponde para su posterior reciclaje o compostaje», apunta.

Ceña explica que “con el cambio de soporte a rollo hemos conseguido disminuir el desperdicio de material plástico: ya no se desperdicia la parte del material sobrante del paquete de bolsas y, además, el rollo facilita que no se rompan o desprendan bolsas y por tanto haya que tirarlas sin haberlas dado uso».

Un avance muy destacado es el de las botellas para el zumo de naranja recién exprimido. “Hemos pasado de una botella de plástico virgen a una botella 100% plástico reciclado, lo que supone dejar de usar 670 toneladas de plástico nuevo. Así fomentamos la economía circular: dando una segunda vida a los residuos y produciendo sin recursos naturales», remarca Ceña

Artículo publicado en Cinco Días