La visión de BP sobre el futuro de los combustibles fósiles

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Bernard Looney quiere revivir el viejo eslogan de la petrolera británica y moverse “Más allá del petróleo”. Ese movimiento estratégico aun sigue lento, pero ya más acelerado después de la pandemia.

Por: Jesús Castañeda Mayurí

Los ojos del mundo del petróleo estuvieron en BP esta semana para el procesos de negociación anual de inversores desarrollado durante tres días por el gigante energético británico. Bernard Looney, quien se convirtió en director ejecutivo este año, quiere que BP finalmente cumpla con su antiguo eslogan, “Más allá del petróleo”. 

El gasto de capital anual en proyectos de petróleo, gas y refinación caerá de alrededor de $ 13 mil millones en 2019 a un promedio de $ 9 mil millones en 2021-25. La producción de gas y petróleo se mantendrá relativamente estable a corto plazo, antes de caer a medida que BP incremente sus inversiones en energía renovable. Así es. El giro radical a renovables es para lo que viene, mucho más agresivo de lo que se tenía planeado antes de la pandemia.

El actual plan de BP es más ambicioso que el del predecesor de Looney, Bob Dudley. También es, con mucho, el más agresivo de todos los supermayores productores de petróleo del mundo. Las inversiones de actividades bajas en carbono, en lo que va del año ya habían superado los 500 millones de euros.

Con este plan, en pocos años, el negocio principal de BP ya no será su actual negocio principal. Al igual que Shell, BP está siguiendo a pie juntillas las presiones de las administradoras de activos y, aunque Gran Bretaña ya no es parte de la unión, las recomendaciones de la Comisión Europea. Planifica llegar a ser, para antes del 2050, una compañía de carbono neto cero.

A este ritmo, todas las grandes petroleras pasarán a ser las mayores empresas globales de energía eólica, fotovoltaica e incluso de hidrógeno verde. Hace poco, BP concluyó un estudio de factibilidad para el desarrollo de una planta de hidrógeno verde que podría ponerse en marcha, si aprueban la inversión, el próximo 2022.

Seguirán vendiendo petróleo y gas mientras haya demanda y los gobiernos se lo permitan, pero cada vez giran más hacia otros procesos como la venta de electricidad a partir de fuentes de energía renovable y carbono cero. Incluso su diversificación está puesta en sistemas de almacenamiento y acumuladores de energía; así como sobre yacimientos de litio, cobalto y tierras raras. Todo un cambio de era.