La tendencia sostenible de las industrias audiovisuales

La industria cultural, y entre ellas la audiovisual, ha sido y sigue siendo una de las actividades más seriamente impactadas por la pandemia. Sigue desarrollándose aún con serias restricciones y envuelta en incertidumbre por la nueva normalidad. No obstante, al mismo tiempo, una serie de innovaciones vienen dándose a su alrededor, tanto así que los fondos europeos están creando un nuevo Centro de Conocimiento e Innovación (KIC por sus siglas en inglés) en el marco del European Institute on Technology and Innovation (EIT) promovido por Horizon Europe. Para conocer una de estas investigaciones, entrevistamos a Marta Lopera, doctoranda en el Departamento de Comunicación de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) dónde desarrolla una tesis sobre la representación del TEA, TPA y depresión en las series televisivas británico-estadounidenses del género dramedia y coming-of-age. Además, colidera un proyecto sobre sostenibilidad en el audiovisual enmarcado dentro del proyecto Planetary Well-Being.

Hola Marta ¿Cuál es el detalle de tu investigación, es decir, cómo empieza y qué abarca?

Empieza en el Festival de Sitges, en una conferencia en la que tres conferenciantes expusieron una nueva manera de hacer y raison d’être en el cine, ser sostenibles. Desde el OPA, que es el Observatorio de la Producción Audiovisual de la Pompeu Fabra, me propusieron ir. Recuerdo que en aquel momento pensé como algo tan simple y a la vez complejo, estaba tan poco visualizado. Más tarde me invitaron a asistir a una conferencia organizada por Suncine, donde conocí a Emellie O’Brien, CEO de Earth Angel sets, una empresa estadounidense dedicada a la producción de series y películas de forma sostenible. Cuando hablo de sostenibilidad me refiero a sus tres pilares: económico, social, y ecológico. A partir de esos encuentros, empecé a leer sobre el impacto que tiene la industria audiovisual en relación a la sostenibilidad, y vi que había un nicho de investigación muy interesante y relativamente poco explorado, y pensé que la Universidad debía estar en el centro de la cuestión, crear escuela, y ser pionera, puesto que de ahí salen los nuevos profesionales del sector.

Este fue el punto de partida, entonces, ¿qué hiciste para entrar en ello?

Hablé con mi compañero y director de Tesis, el doctor Manel Jiménez, vicerrector de transformación educativa, cultura y comunicación en la UPF, quien compartió conmigo la visión y creyó en su potencial. Así que nos pusimos manos a la obra. Empezamos a investigar sobre la temática y contactamos con Emellie O’Brien, quien ahora nos asesora frecuentemente. Posteriormente, se abrió una convocatoria de financiación de proyectos por parte del Planetary Well-Being de la UPF, programa internacional de generación y de transmisión de nuevo conocimiento en torno al concepto de Bienestar Planetario, y presentamos una propuesta con un equipo de profesorado interdisciplinar (de los departamentos de economía, geografía, comunicación, etc.) y gente del sector, especialmente productores. Obtuvimos una financiación para dos años, de hecho, pronto celebraremos su clausura. Este proyecto coliderado lleva como título “Green Shooting en el sector audiovisual”, y trata de analizar todas las prácticas sostenibles desde la preproducción, producción, postproducción, hasta la promoción final de los productos audiovisuales. Es decir, engloba todo el proceso. Y creo que es importante remarcar que no sólo nos centramos en el campo de la cinematografía, sino que lo ampliamos a otros campos como: el televisivo, el teatral, los festivales, etc. Es decir, todo aquello comprendido en el ámbito del audiovisual, y dispuesto a incluir un amplio abanico de actividades procedentes de las industrias culturales. Uno de nuestros objetivos es la formación educativa y la divulgación científica.

¿Es un ámbito específico de la investigación o se ve de manera general?

Si tuviera que escoger diría que de forma general. Es decir, desde el minuto en que concebimos una obra o producto audiovisual se debe tener presente la sostenibilidad. Por ejemplo, nos preguntamos: ¿Cómo se puede hacer un anuncio sostenible? Desde el punto de partida ya nos preguntamos que ítems pueden contribuir hacerlo sostenible, esto podría ser desde un casting y una crew o staff con representación de minorías, sin caer en el tokenismo, apostar por transformar todo en paperless, asegurar un retorno económico al espacio dónde se filma, apostar por hoteles verdes, por transporte público o carpool, analizar el impacto mediante calculadores de huellas de carbono, que ya hay algunas disponibles en España, Estados Unidos, y en el Reino Unido por parte de BAFTA Albert, etc. Y muchas más acciones, siempre teniendo presente los tres pilares de la sostenibilidad desde el minuto cero.

¿Has entrevistado a algunos actores institucionales importantes sobre esta temática?

Sí. Gracias al proyecto organizamos unas conferencias tituladas conversaciones sostenibles en las que expertos de la industria audiovisual en el campo de la sostenibilidad compartían sus experiencias, algunas de ellas se encuentran online. Steve Smith, productor ejecutivo de Picture Zero, embajador y consultor del BAFTA Albert, Emellie O’Brien, a quien ya he mencionado previamente, Adriana Piquet, directora general de la APCP, Oliver Lupiañez, responsable de sostenibilidad en K is for Knowleddge, Ana Vallejo, consultora en sostenibilidad y Roser Canela, International Manager del programa Albert.

¿Y cómo intervienen aquí las celebridades?

Personalmente, creo que, de manera crucial, puesto que ayudan a actuar como un altavoz para comunicar a la audiencia las problemáticas existentes y que las propias audiencias pudieran hacer un reclamo a la industria, ya que desafortunadamente, y a diferencia de lo que ocurre con los consumidores de otros sectores como el textil, el alimentario, el automovilístico, los espectadores del sector audiovisual no interpelan al medio para que éste sea sostenible. Aunque conviene destacar que el estatus y la reputación de estas celebridades pueden, también, provocar el efecto contrario y provocar un rechazo del mismo discurso porque la audiencia cuestione su legitimidad o credibilidad, ya que pueden cuestionar si realmente es su campo de especialidad, si se trata de una estrategia comercial, o para elevar su estatus de celebridad.

Esta inconsciencia por parte de la audiencia se debe principalmente a cinco cuestiones: (1) el desconocimiento del impacto que el audiovisual genera; (2) el hecho de que para impactar al espectador se deben mantener muchos de los artefactos y efectos behind-the-scenes para causar un factor sorpresa; (3) falta de divulgación por parte de la industria, ya sea mediante entrevistas, festivales, premios u otros; (4) la relación de la audiencia con el contenido es mayor que su interés por la producción, como podemos ver en fenómenos como el notion of alignment,  las relaciones parasociales y la distancia estética y, finalmente, (5) la industria audiovisual se basa principalmente en el entretenimiento y mayormente parece ser que se trate de una actividad que permite a la audiencia escapar y evadir los problemas de la vida cotidiana, más que replanteárselos. No obstante, existen buenos productos audiovisuales que son capaces de hacer ambas cosas: entretener y educar (edutainment).

Por tanto, y para no alargarme más, considero que las celebridades podrían jugar un rol fundamental en la divulgación y en la creación de consciencia.

¿Has encontrado en esta investigación que ya hay producciones que están encaminadas con este enfoque? ¿Lo has encontrado como una tendencia o algo permanente?

Sí. Yo creo que esta tendencia ha venido para quedarse, por tanto, esto acabará siendo 100% permanente. No obstante, aún no hay un gran reclamo por parte de la audiencia para que la industria sea sostenible. Por tanto, aquellos/as productores, guionistas, directores, etc. que apuestan por hacerlo se debe a un compromiso de carácter individual más que institucional. Aunque yo creo que eventualmente sí que será un requisito imprescindible por parte de las instituciones a la hora de recibir fondos económicos, puesto que otros países como Bélgica o el Reino Unido ya lo tienen implementado.

¿Y hay una línea de investigación especifica desarrollada o estás entrando en algo nuevo?

Sí que existe, de hecho hay investigadores/as como Sean Cubitt, Toby Miller, Anders Hansen, Nicole Starosielski, Janet Walker por nombrar algunos, que llevan unos 15 ó 20 años trabajando en ello, pero aún sigue siendo un nicho y no una línea amplia de investigación, lo cual es preocupante, puesto que las TIC’s y sus desarrollos e impactos son cada vez más palpables. En España, hemos llegado un poco tarde tanto a nivel académico como laboral. Sin embargo, cada vez hay más conocimiento de las diferentes empresas y productoras que trabajan para un medio audiovisual sostenible. Todos se están empezando a conocer y están empezando a trabajar y colaborar. Por ejemplo; Fresco Films, Catalan Film Comisions, Promálaga (Green Screen), Productors Associats de Catalunya (PAC), Catalunya Film Festivals (CFF) y el certamen Suncine. Al mismo tiempo, está empezando la competencia porque por ahora la sostenibilidad supone un valor añadido y no un requisito. Por tanto, es una gran herramienta de marketing. Debemos ir con cuidado con algunas producciones que pueden vender prácticas sostenibles pero que en realidad lo que hacen es desarrollar una estrategia comercial y sus acciones caen en el greenwashing, redwashing, purplewashing, etc. No porque de pronto pases tus guiones de papel a digital, pongas a una mujer en un rol directivo o apuestes por una dieta flexetariana, ya has hecho toda la transformación. Hay que hacer una investigación clara de si realmente los cambios son reales o no, a nivel estructural y sistemático.

¿Si España llega tarde, quiénes están liderando en el mundo este tipo de procesos?

Sobre todo, EEUU y el Reino Unido, aunque no me sorprende puesto que está Hollywood, y EEUU coproduce bastante con el Reino Unido. Además, destacan Francia y Alemania.

¿Ellos ya tienen avances?

Sí. Por ejemplo, en el Reino Unido, ya en muchas instituciones públicas requieren que el producto cultural/audiovisual, tenga en cuenta la sostenibilidad. En Francia, también se valora que sea sostenible la propuesta y puedes obtener incluso una mayor financiación. Cosa que aquí aún no se da, de momento se considera un valor añadido, pero no es un requisito. De todas formas, en España las instituciones empiezan a hacerse eco y no me sorprendería, que pronto también fuera un requisito.

¿Los Fondos Europeos están entrando esta línea?

Sí, de hecho, muchos de los proyectos 2030 contemplan financiar propuestas con estas características. El EBU, la Unión Europea de Radiodifusión, ya ha presentado conferencias, fondos, cursos, etc. Creo que es la línea por la que se moverá durante bastante tiempo el campo audiovisual. No hemos innovado nada en España, pero sí que hemos despertado un poco al sector.

¿Tú crees que esto va a contribuir en la línea de los ODS? ¿Hay alguna vinculación directa con algún ODS en particular?

Sin duda. De hecho, el campo audiovisual es transversal e interdisciplinario, por tanto, entra en contacto con muchos sectores y consiguientemente con muchos de los 17ODS, dependiendo del producto, se tratarán energía, clima, industria, ciudades, igualdad, etc. Personalmente, me resulta curioso que no se incluya en estos ODS la cultura, para mí debería ser otro objetivo.

¿Cuál es el producto final de este proyecto?

A nivel conceptual, creo que la gran contribución de este proyecto ha sido la divulgación científica, social y educativa. Los hallazgos están siendo reveladores para ver que aún hay mucho camino por recorrer, tanto en el sector académico como en el profesional.

A nivel tangible, publicamos un artículo académico en abierto en la revista Sustainability (MPDI), y estamos trabajando en uno más, impartimos talleres formativos al alumnado universitario, que esperamos que se mantengan o incluso se incluyan en los planes educativos y hemos  realizado las Converses Sostenibles, distintas conferencias con gente puntera tanto en la investigación como en la profesión, dedicadas a diferentes perfiles del sector y para interesados en el mismo, como ya he dicho anteriormente, con el objetivo de concienciar y divulgar .