Salud, digitalización y sostenibilidad: la nueva agenda pública

Por: Ana Maclamp

La paralización de la economía, la pérdida de empleo, el estancamiento y recesión ad portas están poniendo en debate diversos temas. Desde asuntos filosóficos sobre la manera cómo se gestiona el mundo pasando por aspectos técnico-metodológicos como la forma en qué abordamos la crisis, hasta los asuntos políticos y económicos más diversos. Tal es así la profundidad y amplitud de esta crisis que temas, incluso tan poco apoyados, como la renta básica (universal o no); el acceso a internet como derecho público; la salud como inversión pública estratégica; entre otros temas más complejos como el cuestionamiento al orden económico global, pasan a ser discusiones técnicas, académicas y políticas del día a día.

¿Cuál es la mejor salida? ¿Existe una receta probadamente eficaz? Hace algunos días participé de un webinar dirigido por Anna Gener, preclara ejecutiva catalana del sector inmobiliario que, en el marco de la actual crisis que estamos viviendo, nos ilustró sobre su perspectiva de la crisis, dividiendo su discurso en tres bloques: El asunto macroeconómico, la situación actual del sector inmobiliario y sobre lo que podría venir el “día después”. Nos exhortó a un esfuerzo de proyección para especular sobre cómo será el comportamiento de futuro de este sector.

Para Gener, uno de los asuntos centrales de la recuperación, estará en la actuación de los individuos en tres planos. En el plano de la organización a la que pertenecen, haciendo foco en el cuidado de la liquidez y gestionando la tensión individual de los equipos que están trabajando (lo que están haciéndolo) en estas situaciones de incertidumbre. Un segundo plano es definido al sector en el que está incurso esta organización. En este caso se refiere al sector inmobiliario, pero podríamos extrapolarlo a cualquier sector productivo u organizacional cuando menciona que se debe visualizar a la organización dentro de un ecosistema, como una comunidad interdependiente. Apela a la solidaridad a los distintos niveles de la cadena, tanto con proveedores como con clientes. Y, por último, recomienda actuar en un tercer plano, transectorial, involucrando a la sociedad de la cual formamos parte. Aquí persuade a las personas a dar más de cada uno. Menciona la responsabilidad social cuando pide que demos “un paso al frente para generar un impacto positivo por el bien común”. Y recuérdese que el sector inmobiliario es intensivo en mano de obra y actividades conexas.

Pero ¿Podrá el sector inmobiliario ser una de las locomotoras para recuperar el espacio perdido? ¿Tendrá el músculo y vértigo necesario para arrastrar positivamente la dinámica de una recesión aterradora que nos espera? ¿Qué experiencias previas tenemos alrededor de una sola actividad productiva como palanca de cambio o tren de arrastre positivo? No lo sabemos a ciencia cierta. Lo único cierto es que se va a necesitar una serie de reformas estructurales que a instancias de un New Deal del siglo XXI nos vaya construyendo una mejor vía de acceso. Tal vez en ese marco podremos tener mejor perspectiva de los sectores claves como locomotora. Tal vez, sectores, hasta hoy operativos y asistenciales, como la salud y la transformación digital se tornen más estratégicos.

Por su parte dese la Comisión Europea se sigue discutiendo y proponiendo esquemas de intervención urgente que atienda la crisis, pero a la vez aborde la compleja problemática que se nos viene: el desempleo. Teniendo como base la decisión de inyección económica de 100 billones de euros para enfrentar el desempleo campante, se viene diseñando planes y proyectos, para algunos, en la dimensión de un Plan Marshal que cure las heridas que viene dejando el coronavirus.

Pero es cierto, habrá un programa de salvataje o rescate, a través de los cuales estarán beneficiados y atendidos todos los sectores, desde el gran sector corporativo hasta los trabajadores dependientes, pasando por ese entramado inmenso de PYMEs y autónomos que mueven la economía europea. Lo que se espera es que este nuevo gran programa de inyección económica aborde la problemática de la crisis climática que con toda justicia ha quedado postergada en la agenda, pero nunca olvidada. El otro tema que también ha quedado evidenciado en esta crisis es la imperiosa necesidad de una transformación digital de nuestros Estados a gran escala, donde internet sea un derecho y nuestros estudiantes estén habilitados a una formación continua, en escenarios de aislamiento.

¿Se podría reflexionar sobre un promoción más agresiva a la industria de recursos renovables? Nunca hubiéramos tenido una mejor oportunidad para rescatar de la agenda el asunto climático, perfectamente vinculado al asunto sanitario y de digitalización. De no darse una intervención en ese marco, promoviendo que en el nuevo diseño estratégico y presupuestario de Europa se priorice esta relación, poco se podrá hacer después. El riesgo a que sectores altamente contaminantes como la industria petrolera y la moda insostenibles, por ejemplo, sean apoyadas y rescatadas en este escenario, es muy alto. El covid-19 está poniendo en agenda estos asuntos.

La agenda sanitaria es vital, pero si es en el marco de un Green New Deal que aborde la transición energética y la transformación digital de manera real y efectiva para todos, sería mucho mejor. La correlación e interdependencia entre uno y otro aspecto está abordado hasta la saciedad por diversos autores y estudios empíricos. Nuevamente la voluntad política marcará la pauta. ¿Cuál es esta voluntad actual? Vemos aun esa diferencia entre las diversas europas que funcionan entre el norte y el sur.

Entonces y solo entonces, cualquier actividad productiva enmarcada en una efectiva digitalización, teniendo como base la salud y seguridad de las personas y respetando los límites del planeta, nos podrá transportar por el siglo XXI con mejor calidad de vida. La sostenibilidad no es cliché ni un buen deseo verde, es una estrategia para una vida plena, productiva y altamente competitiva. Por relación directa, esta sostenibilidad viene desde el trabajador hasta el gran sector corporativo. Las personas están en la base. La salud pública forma parte de este entramado.

A partir de reflexiones que incorporen estos conceptos podremos advertir si las recomendaciones de Gener en su tercer plano de responsabilidad social ya están bien aprendidas por todos los colectivos.

Quédense en casa!!!

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