La sostenibilidad económica, la ambiental y la social sustentan el modelo del futuro

Empresas y administración debaten sobre la aplicación de criterios sostenibles en todos los ámbitos

¿Se puede vivir sin un criterio de sostenibilidad? Esa fue la primera pregunta que surgió en la Mesa de Sostenibilidad para el desarrollo de Castilla y León, organizada por El Norte de Castilla y a la que el consejero de Fomento y Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, Juan Carlos Suárez-Quiñones, respondió con un rotundo «no».

«La pandemia nos ha enseñado que somos vulnerables, ha puesto en jaque la economía, nuestro modo de vivir, las libertades, nos ha hecho reflexionar sobre sostenibilidad y respeto al medio ambiente», apuntó el consejero.

Otro de los ponentes en este foro de debate fue el presidente de Corporación Llorente, Patricio Llorente, quien asentó las bases de la sostenibilidad en tres factores: el medio ambiental, el social y el económico. «Somos una empresa que llevamos la sostenibilidad en el ADN, muy pegados al territorio», al tiempo que coincidió en que «nos creíamos menos vulnerables, las empresas son esenciales, somos todos esenciales». También añadió la idea de «sostenibilidad en base a la solidaridad».

Por su parte, Francisco Hevia, director corporativo de Galletas Gullón, se refirió a la «responsabilidad global» y a esa obligación de «entregar el planeta mejor de lo que lo hemos recibido». Añadió que había que buscar propósitos y el de su empresa es «dar de comer. Vivimos de la producción agraria y somos muy respetuosos con lo que está ocurriendo en el campo para luego hacer llegar al consumidor productos para que pueda comer sano». Para Hevia, «las compañías sostenibles consiguen que todos los grupos de interés estén moderadamente satisfechos durante todo el tiempo». «Nos hemos confundido al creer que el único capital relevante era el económico», agregó, y apeló a la necesidad de rendir cuentas cada año, también desde el punto de vista del impacto medio ambiental.

Alberto Gómez, consejero delegado de Rebi, utilizó su modelo de empresa como ejemplo de sostenibilidad. Esta empresa soriana se ha convertido en líder en España en la creación, explotación, gestión y comercialización de redes de calor con biomasa.

Gómez remarcó que la biomasa para calefacción urbana «está cada vez en boca de más gente», pero quiso dejar claro que «somos sostenibles ahora y lo éramos al principio, nos llamaba la atención que nadie tuviera en cuenta las contaminaciones que hay en las ciudades generadas por las calefacciones y la ventaja que podía suponer alejar, concentrar y controlar ese tipo de actividades». E hizo hincapié en que si se cree en la sostenibilidad, «pongamos medidas para que se cumpla» y en este sentido consideró necesario un plan nacional de medidas.

Medio rural

El modelo de Rebi, como el del resto de empresas participantes en esta jornada, también favorece la economía circular y el desarrollo del medio rural desde el punto de vista de la permanencia de vecinos en el territorio porque tienen opciones laborales. «En Castilla y León hay pueblos muy abandonados, podríamos mantener trabajo estable dentro de esos ámbitos de la sostenibilidad, el desarrollo y la economía circular», apuntó Gómez.

La sostenibilidad también se abordó desde la situación actual de pandemia. En palabras del consejero, «ha habido efectos positivos y negativos desde la perspectiva de la sostenibilidad, esto va a acelerar determinados cambios», aseguró.

Uno de los elementos negativos ha sido el de la menor utilización del transporte público, «se ha dado marcha atrás», pero por el contrario, «se ha puesto freno a la globalización desordenada, aprendiendo a valorar más lo que está cerca». Para Suárez-Quiñones, «hay que trabajar la concienciación desde el comportamiento individual, no solo de empresas o administraciones».

En el caso de Francisco Hevia, parte del aprendizaje de este año tiene que ver con la humanización de la economía, «poner a la persona en el centro». Según su interpretación, «el planeta no está en riesgo, es el ecosistema en el que se desarrolla la vida». Por eso, apostó por «seguir trabajando con la materia prima cercana, vendiendo cercanía».

Economía circular

La economía circular fue uno de los asuntos que apareció de manera recurrente en los diferentes planteamientos. En el caso de Corporación Llorente, de manera práctica el representante de la firma se refirió a algunos de los proyectos que mantienen con la Universidad de Valladolid y que han generado patentes y más concretamente, a cómo un producto como la melaza, que puede ser considerado subproducto o residuo, se utiliza en las carreteras para tener que usar menos sal «que deteriora más la señalización o el hormigón armado de los puentes».

Patricio Llorente adelantó que han concurrido a fondos europeos a través de las consejerías de Fomento y Medio Ambiente y de Agricultura con un proyecto que pretende dar solución a los purines mediante una infraestructura, un gaseoducto, que llegue hasta las plantas y se recoja ese gas a través de los purines.

Alberto Gómez coincidió en que «si tienes una solución de cercanía, que sea la primera que pongas en la bandeja de salida, esto nos ha enseñado la covid». Además incidió en que «la economía circular y de proximidad tiene mucho más futuro».

El propio consejero recordó que el 51% de la superficie de Castilla y León es forestal y es muy poca la biomasa que se aprovecha si se tiene en cuenta toda la que hay disponible.

Las ventajas que tiene la biomasa no solo tienen que ver con un balance neutro en emisiones de CO2, algo que se debe a que el carbono que se libera durante la combustión de la biomasa es el mismo que han absorbido y liberado las plantas para su crecimiento. «Además, pasa de ser residuo a ser un recurso que se paga, los bosques son más resilientes a los incendios y se generan oportunidades de empleo in situ», algo que se consigue «a través de la economía circular, el compromiso con el cambio climático y el apoyo al medio rural».

Precisamente, la Consejería de Fomento y Medio Ambiente está coordinando el proceso de elaboración de la Estrategia de Economía Circular de la Comunidad, encontrándose el documento en la fase final de su tramitación administrativa. La previsión es que pueda ser aprobada por la Junta de Castilla y León en este primer semestre de 2021. Próximamente será presentada al Consejo de Cooperación Local y también al Consejo Regional de Medio Ambiente.

Entre sus líneas de actuación principales está, en primer lugar, desarrollar un modelo de investigación e innovación basado en el análisis del ciclo de vida de los productos y los materiales, integrando la economía circular en la Estrategia de Especialización Inteligente (RIS3) de Castilla y León. En este modelo jugará un papel esencial el desarrollo de la bioeconomía, poniendo en valor los recursos naturales renovables de Castilla y León para sustituir productos no renovables y contribuir al desarrollo rural.

Digitalización

Por último, la digitalización también se puso en la mesa de este contexto de desarrollo sostenible. «La pandemia ha sido aceleradora», afirmó el consejero, y puso como ejemplo cómo en la propia Junta de castilla y León antes de la pandemia 1.000 personas vinculadas a puestos de ordenador estaban teletrabajando y la cifra se había elevado a 8.500. «Esto nos ha permitido mantener el pulso». En su opinión, el teletrabajo va a propiciar que «el retorno del talento va a ser mucho más fácil».

Para eso hay que dar las infraestructuras necesarias, en una año en el que están disponibles 593 millones del Estado para transformación digital, «y nosotros también vamos a hacer todo el esfuerzo por lo que, lo tenemos que hacer muy mal, para que no se avance». El compromiso es que en 2023, el 100% de la población tenga acceso a internet de 30 megas o más.

Francisco Hevia, por su parte, apuntó como «clave» para el proceso de digitalización «que la persona dé el paso». Tanto Patricio Llorente como Alberto Gómez concluyeron explicando cómo se lleva a la práctica esa digitalización en sus empresas.

«Impulsaremos una planta de reciclado de palas de aerogeneradores»

La Junta de Castilla y León está desarrollando proyectos e impulsando la actividad económica relacionada con la economía circular, tal y como insistió en su intervención el máximo responsable d ela política medioambiental del Ejecutivo castellano y leonés. «Así, por ejemplo, apoyamos la construcción en Garray (Soria) de una planta de captura y depuración de emisiones de C02, para transformar un gas contaminante en una materia prima limpia para su uso por el sector agrario y alimentario», indicó Suárez-Quiñones.

Otro de los proyectos que se va a impulsar desde esta Consejería es una planta de reciclaje de las palas de aerogeneradores, que será «la primera de Europa, recuperando la fibra de vidrio o la fibra de carbono con la que se construyen dichas palas, con calidad similar a la fibra virgen». La Estrategia de Economía Circular que prepara la Junta para ser aprobada en el primer semestre de 2021, «será el marco de referencia para impulsar un modelo económico que sea neutro en carbono y plenamente circular en el año 2050, de acuerdo a los objetivos estratégicos marcados por la Unión Europea».

«Tenemos que rendir cuentas»

«Las compañías, por el simple hecho de levantar la persiana tienen un impacto en el capital medio ambiental, y tenemos que corresponsabilizarnos del impacto que tenemos en ese capital e intentar rendir cuentas al final del ejercicio, al igual que lo hacemos de lo que hemos ganado», manifestó Francisco Hevia, director corporativo de Galletas Gullón. Su propuesta es la de intentar «minimizar» ese impacto ambiental «y sobre todo, entender que ese capital está dentro de la compañía, igual que lo está el talento, igual que es el conocimiento, o igual que pueden ser las relaciones o la reputación. El capital ambiental existe y es responsabilidad de todos gestionarlo bien».

La galletera, por ejemplo, siempre se ha caracterizado por apoyarse en las materias primas cercanas, como el trigo galletero. «Seguiremos apostando por vender cercanía».

«El monte ha dado siempre riqueza»

Alberto Gómez, consejero delegado de la empresa Rebi, insistió en que buscar soluciones o fórmulas para que haya gente en el medio rural «es muy difícil», eso sin dejar de reconocer que «recursos hay» y que en el caso del monte «siempre ha dado riqueza». Su empresa trabaja en otra serie de proyectos vinculados al medio rural, uno de ellos centrado en el tratamiento de la gallinaza, «que tiene un potencial brutal en nitrógeno amoniacal». Según los cálculos de la empresa, una sola planta de tratamiento de gallinaza consume tanta biomasa como la que se puede utilizar para calentar toda Soria, «y todo esto, en el medio rural».

«En digitalización, siempre las personas por delante»

Otro de los aspectos en los que se ahondó en este foro de debate sobre la sostenibilidad fue el de la digitalización. «En el tema de la digitalización siempre hemos puesto a las personas por delante», apuntó Patricio Llorente, y de manera práctica, «lo que estamos haciendo es la conectividad del vehículo con la carretera. Tenemos desarrollado un software bastante potente con compañías del automóvil para que cuando hay que señalizar que hay un accidente, te mande el mensaje al coche y lo veas 500 metros o un kilómetro antes y te vayas preparando para esa situación».

Por: Silvia G. Rojo, El Norte de Castilla