La industria retoma la producción de proximidad

Por: Beatriz Treceño

La crisis del Covid-19 ha acelerado la implantación definitiva del modelo de industria digital, la denominada 4.0, lo que permitiría evitar roturas en la cadena de suministro, uno de los grandes problemas que se ha encontrado la industria en la crisis sanitaria.

Más que un facilitador, el coronavirus ha sido el dinamizador de este proceso de cambio, en el que muchas de las grandes empresas españolas ya trabajaba en los últimos años, introduciendo en sus plantas tecnología como la realidad aumentada, la robótica autónoma, el big data, la computación en la nube o el mantenimiento predictivo. Y a la espera de la explosión del que será el eje de toda esta transformación industrial, la inteligencia artificial, aún en fase de desarrollo, pero que supondrá el salto definitivo a la denominada cuarta revolución industrial. “Aunque pueda parecer contradictorio por la actual falta de liquidez de algunas empresas, es más necesario que nunca que realicen inversiones para digitalizar su producción y así ganar competitividad», explica Mariano Ventosa, codirector de la Cátedra de Industria Conectada de Comillas (ICAI), que ha realizado un análisis sobre el impacto del Covid-19 en la sociedad y en la economía.

Muchas de esas inversiones podrían tener retornos a corto plazo, incluso si se diese un rebrote del virus el próximo otoño, lo que favorecería a las empresas más digitalizadas, que podrían conseguir mejoras en su producción, en los plazos, lograr ahorros energéticos o en las materias primas, llegándose a notar incluso en un aumento de la calidad del producto. Y, por supuesto, supondría una garantía de abastecimiento.

Esa eficiencia que promete la fábrica 4.0 abandona la tendencia de la búsqueda de puntos de producción low cost, sobre todo en Asia o Europa del Este y con mano de obra barata, extendida en buena parte de la industria en las últimas dos décadas, especialmente tras la crisis de 2008.

En su lugar, la tendencia será la relocalización de la producción, la vuelta a la proximidad. “Antes del Covid ya había dos buenas razones para la vuelta a la producción: el alto coste energético y de transporte, tanto por precio como por la huella de carbono, y con la digitalización de las fábricas se añade que ya no es esa mano de obra barata como hace años».
Esto acortará la cadena de suministro y atajará el problema vivido estos meses con las roturas de stock, sobre todo en algunos productos y sectores, como el farmacéutico o el tecnológico, en los que España tiene gran dependencia del continente asiático.

En caso una nueva crisis internacional, como la vivida, evitaría el desabastecimiento de piezas o de producto final, pero también si se produjese una catástrofe de tipo local, como ocurrió hace algunos años con los tsunamis en el Pacífico, que impactaron en el resto del mundo. “No sólo las empresas se han dado cuenta de que tener los centros de producción tan lejos conlleva múltiples riesgos, los países también han visto la necesidad de producir en proximidad para reducir la dependencia de otros», dice Ventosa.

Esta nueva visión podría aumentar el peso de la industria en España, que representa un 14% del PIB y alrededor del 14% del empleo.

Además de relocalizar la producción, otra de las fórmulas para reducir los riesgos de rotura en la cadena de suministro es la diversificación, según analiza la consultora JLL en un reciente informe sobre cómo mitigar los riesgos en la cadena de suministros. “Esto no significa el fin de la globalización, pero sí se van a plantear ciertos cambios y las empresas tenderán a buscar varios proveedores para no sólo tener una opción, sino tener opciones B, incluso C», dice Pere Morcillo, director del área Industrial y Logística de JLL España. Y pone un ejemplo: “Una empresa comercializadora de botellas de agua que importa sus tapones únicamente de Portugal buscará alternativas en Francia o Italia, incluso en el mercado doméstico, para no tener que paralizar su producción como le ha ocurrido estos meses».

Intermodalidad

Reducir la dependencia también respecto de los propios medios de transporte. La idea es encontrar fórmulas alternativas al masivo uso del camión en Europa para realizar los portes o evitar que la totalidad de la mercancía se reciba en el mismo punto. En el futuro la intermodalidad será clave. “Ha habido productos para hospitales que estaban demasiado lejos y no han llegado porque el único puerto con el que la empresa tenía conexión estaba cerrado» .

En cuanto a la distribución, la forma de evitar faltas de stock será pasando del universal modelo del just in time (justo a tiempo), que reduce al mínimo los inventarios, al just in case (por si acaso), que implica stocks adicionales de artículos críticos e incrementa el precio de almacenaje. “¿Merece la pena el coste? Es en lo que están trabajando las compañías tras el Covid-19″, aclara Pere Morcillo.

Artículo publicado en Expansión