¿Es el momento de la moda sostenible?

Los pequeños negocios familiares, las tiendas con dos o tres trabajadores y los propios trabajadores minoristas de la moda son los más afectados por la crisis de este sector productivo. Y el enfoque de moda sostenible ha ingresado a competir replanteando todo.

Por: Jesús Castañeda Mayurí

Si bien es cierto el impacto lo estamos viviendo desde todos los niveles, que ni las grandes marcas están ajenas a ello, hay un gran sector de personas que están siendo seriamente afectadas en sus ingresos económicos: los trabajadores, los autónomos y los pequeños propietarios de locales familiares del negocio de la moda.

A medida que la industria se prepara para un otoño incierto y el apoyo del gobierno se debate entre continuar con los ERTE y las subvenciones directas para los desempleados, las grandes empresas deben hacer esfuerzos para escuchar y proteger a sus asociados de tiendas y a sus trabajadores.

Todo el sector en general, que incluye en la cadena de suministros hasta pequeños autónomos quienes trabajaban en diferentes canales logísticos como transporte y distribución; y de servicios, como community managers, influencers, desarrolladores web, publicistas, fotógrafos, etc, están parados, esperando ver qué pasa,

Todos están involucrados

Hasta las grandes firmas de cosméticos como Estée Lauder amenaza con despedir más personal. “La firma estadounidense, especializada en productos de belleza y maquillaje, suprimirá en los dos próximos años entre 1.500 y 2.000 puestos de trabajo, que equivalen al 3% de su plantilla mundial. Además, cerrará entre el 10% y el 15% de sus tiendas independientes en todo el mundo. Estas medidas se enmarcan en un plan de reestructuración en respuesta al impacto de la pandemia, según informó la multinacional, que perdió 462 millones de dólares (389 millones de euros) entre abril y junio”. 

Según los datos de un estudio desarrollado por Business Insider y Boston Consulting Group, cada semana de confinamiento supuso una pérdida de entre 250 y 300 millones de euros para las empresas de moda. De esa manera estimó que no se recuperarán los niveles de facturación previos a la crisis del coronavirus hasta ya entrado el 2021.

Esta crisis provocada por el COVID-19 castigó a las grandes compañías de moda que mantuvieron las tiendas cerradas y las ventas reducidas a la mínima expresión del online desde que se decretó el estado de alarma hasta mediados de junio. Sin embargo, la reapertura no ha sido la esperada. Tanto así que ni las rebajas lograron capear este duro temporal. Y lo que se viene no es halagador.

Ya sabemos entonces que la recuperación no va a ser inmediata y que el sector va a seguir impactado. Esta incertidumbre económica por los rebrotes y extremos cuidados lastrará el consumo más allá del año 2020 e incluso bastante entrado el 2021.

La sostenibilidad

Es aquí que se hacen apariciones de replanteamiento conceptual de esta industria que es un gran motor económico para muchas familias españolas. Y entonces se habla con mayor insistencia sobre la sostenibilidad de la moda. Va estar presente con mayor rigor, debido a que mucho del financiamiento europeo pasa por inversiones nuevas bajas en carbono y que aporte directamente a la reducción del calentamiento global.

Se sabe que la industria de la moda es la segunda más contaminante del mundo, por detrás de la industria petrolera. Se fabrica un 60% más de ropa que hace una década. Es mucha más barata, y se ha pasado de producir dos temporadas a más de seis. En casi todos los armarios hay prendas que apenas usamos, compradas por impulso, y según un informe de la ONU, compramos, usamos poco y tiramos como una práctica perniciosa. Esto es casi una generalidad que llega a ser muy ineficiente. Esto para algunos analistas es insostenible. Y la crisis lo está poniendo en evidencia.

Los meses de confinamiento han servido para darnos cuenta de que el planeta necesitaba un respiro. El sobreconsumo tiene un efecto negativo sobre el medio ambiente y tanto fabricante como consumidor debemos reflexionar al respecto para mejorar. De esa manera hacemos frente al «fast fashion» que domina la industria desde hace años. «La sostenibilidad es la capacidad para desarrollar una economía que no acabe con los recursos naturales que tenemos. Y la moda sostenible viene a cambiar la concepción que tenemos del sector», indica Maika Carné, coordinadora académica especializada en procesos de sostenibilidad en el Istituto Europeo di Design (IED).

¿Es la oportunidad para este tránsito generalizado? Stella McCartney, fiel defensora de la sostenibilidad de la moda afirma que este es el momento. Y reitera su frase de que nadie debería sacrificar estilo para ser sostenible. Lo dice ella misma, sin complejos y orgullosa. «La sostenibilidad es lo que me mueve. Es un desafío personal y el eje que define la modernidad de mi marca», explica. «Llevamos tiempo colaborando con la Fundación Ellen MacArthur para acelerar la transición a una economía circular, y reflexionando sobre los residuos textiles que generamos. Básicamente, la sostenibilidad lo es todo; y sin ella, no tenemos nada».

Lo cierto es que más allá de las tendencias hacia la sostenibilidad necesitamos reflexionar y ejercer algún tipo de soporte inicial para proteger a estas familias que pueden caer en la línea de pobreza fácilmente, al verse impactados directamente en su pérdida de oportunidades laborales e ingresos económicos