El futuro del periodismo emprendedor

Por: Jesús Castañeda Mayurí

A mediados de los 90 del siglo pasado, con el arribo de las primeras incursiones en internet del periodismo digital ya se veía venir un proceso de deterioro de la presencia de la prensa de papel. Hasta fines de esta misma década, no muchos diarios importantes habían visto internet como una real competencia a sus procesos tradicionales de producción y circulación de información: el papel. Se tenía a la prensa digital y on line, como algo complementario. Hoy, los hechos están demostrando que algunos se equivocaron. Tanto es así que el emprendimiento periodístico ya es una regularidad. Y la principal plataforma para ello es lo inmaterial, a través de internet.

Vemos que una de las principales tendencias que está determinando hacia dónde va, actualmente, el periodismo tiene que ver con la aparición de algunos medios de comunicación impulsados por profesionales del sector. Se trata de una manifestación que ha recibido la denominación de periodismo emprendedor o medios de comunicación gestionados por periodistas. Aquí se trata de que el propio periodista, además de elaborar los contenidos informativos, es el propietario del medio. Ello implica que el periodista además de profesional técnico, es un gestor empresarial, con las responsabilidades complementarias que ello acarrea. Un fenómeno que puede abrir nuevos y mayores horizontes de futuro para el sector.

El periodismo no está en crisis, creo que nunca lo estará. Tal y como se sigue viendo, siempre existirá la información periodística. El desafío pasará por buscar una forma exclusiva e interesante que sea rentable para su difusión. Todo ello, con la finalidad de que la prensa sea, a su vez, más independiente y menos controlada por grandes intereses de grupo. En este sentido, no hay que olvidar que la base de todo negocio periodístico es la información, no el soporte (papel o digital) ni la forma de distribución (física o inmaterial).

Por ello, no nos debemos extrañar que los grandes medios de comunicación global, como The Economist, The New York Times, Le Monde o Financial Times, tengan áreas de inteligencia informativa como unidades de negocio que producen información calificada y la vedan a sus distintos suscriptores. Más allá de periodismo de investigación tradicional que se nutría de las entrevistas cara a cara, la acuciosidad del periodista o la búsqueda de informantes como el emblemático caso watergate, ahora gran parte de la información se encuentra en la big data. Combinando lo tradicional con lo digital, se tienen un cocktail potente para destacar. Solo se tiene que ordenar y a partir de allí producir contenidos exclusivos y de interés público.

Aun hoy, entonces, la investigación exclusiva sigue siendo valorada por la opinión pública y para la empresa periodística seguirá siendo un negocio. Pero muchas veces, aún, por debajo del valor real de los contenidos y el trabajo que le ha costado al investigador. Sin embargo se vislumbra que volvamos a lo que ocurría a principios del siglo XVII, donde el mejor lugar para reunir noticias en Londres era la antigua catedral de San Pablo, un lugar que bullía de chismes sobre política y que se describía, inusualmente para una casa de culto, como “el burdel de los oídos”. En aquella época, algunos de los informantes eran empresarios. Estos recientemente habían comenzado a escribir “cartas de noticias” que vendían a los suscriptores a un precio elevado. Unos 400 años después, el modelo de negocio original de los periódicos finalmente está regresando.

Según The Economist, la razón por la que ha tardado tanto en resurgir es que, durante casi dos siglos, los periódicos han emprendido un viaje hacia el mercado de masas que les dio escala, prestigio y beneficios, pero que ahora ha llegado a su fin. En su mayoría, abandonaron la dependencia de las suscripciones y, en cambio, vendieron por debajo de lo que costaban producir como una forma de atraer legiones de lectores para venderles a los anunciantes. El aforismo aplicado hoy a los usuarios de las plataformas tecnológicas: “Si no pagas, eres el producto”, fue casi tan cierto para los lectores de periódicos en el apogeo de la publicidad impresa.

Lo que viene hoy es un resurgimiento de la calidad de contenidos para que la prensa pueda salvarse a sí misma y llegar a ser tan rentable e importante como lo ha sido durante muchos años. Es hora entonces del emprendimiento periodístico con consolide calidad con autonomía.