¿Cómo se da el impacto social de las empresas en esta pandemia?

Por: Jesús de las Casas.

El tejido empresarial jugará un papel clave en la recuperación, pero no sólo en el plano de la reactivación económica. El impacto social es un factor clave: muchas compañías han hecho esfuerzos para ayudar a su entorno durante los momentos más duros de la pandemia. Cada vez son más las empresas que adquieren un compromiso con el mundo que las rodea -sociedad, clientes, trabajadores y proveedores- y se involucran para dar respuesta a problemas que afectan a todos.

Frente al actual escenario, la vertiente humana y la sensibilidad social reflejan una manera distinta de que las organizaciones alcancen el éxito.

Además, la acción social es otra dimensión en la que las compañías pueden aportar, desde las donaciones hasta actos solidarios, como se apuntó durante la cuarta edición del encuentro digital Repensando el futuro en la nueva era: La visión del CEO sobre el impacto social, organizado por EXPANSIÓN con la colaboración de Salesforce, como parte del ciclo de conferencias Executive Trailblazer Community.

El debate reunió a los primeros ejecutivos de compañías que durante los últimos meses han demostrado que el impacto social es una prioridad en su agenda.

«En este momento la colaboración, las ayudas, las acciones altruistas y la responsabilidad social de las empresas cobran su máximo significado para sentar las bases de un comportamiento más sostenible y solidario», señaló Ana I. Pereda, directora de EXPANSIÓN, que llevó a cabo la apertura del evento. En la misma línea, Enrique Polo de Lara, SVP y country manager de Salesforce Iberia, comentó que «esta crisis indeseada es una oportunidad no sólo para que la empresa española salga fortalecida siendo más eficiente y cercana a sus clientes, sino también estando más implicada con la sociedad». Asimismo, el responsable de Salesforce abogó por «un liderazgo empresarial basado en valores», en línea con un capitalismo social o inclusivo.

Responsabilidad social La jornada contó una vez más con la participación del economista José María Gay de Liébana y de María Eizaguirre, editora de informativos y candidata a la presidencia de RTVE, que moderaron el debate. Acerca de esta visión social desde el ámbito corporativo, Gay de Liébana hizo hincapié en que «el ebitda ya no lo es todo: las empresas invierten de una manera más sostenible y el balance no sólo es activo y pasivo, sino que hay un ADN de responsabilidad».

Los expertos coincidieron en que esta tendencia ya venía de antes, aunque se ha acelerado en los últimos meses. «En muchas compañías se ha producido una aceleración: la mayoría no hemos cambiado la estrategia, pero sí hemos acelerado lo que ya hacíamos», manifestó Alberto Navarro, consejero delegado de Seur. Dado que su actividad fue una de las consideradas esenciales durante el confinamiento, la empresa de mensajería puso el foco en dar continuidad a sus servicios y aportó su granito de arena a través de la acción social. Por ejemplo, contribuyó con el transporte de material sanitario y alimentos a centros hospitalarios. «Las compañías que apostamos por esto generamos más valor», resaltó Navarro.

La influencia del Covid 

Más allá de las acciones concretas, ¿cómo ha influido el Covid-19? «La pandemia nos ha enseñado a ampliar el número de personas implicadas. Antes pensábamos en clientes y empleados, ahora en proveedores, distribuidores… todos aquéllos que se han visto afectados y dependen de la empresa», dijo Antonio Argandoña, profesor emérito de economía y de ética de la empresa de IESE. En síntesis, el impacto social hace referencia a «otra manera de dirigir empresas no sólo en función de los números y la reputación, sino del impacto que tienen sus acciones en la sociedad», como recalcó Argandoña.

En este sentido, «las empresas han demostrado durante esta crisis una enorme capacidad de liderazgo y de generar impacto social positivo», aseguró Alberto Durán, vicepresidente ejecutivo de Fundación Once. Las organizaciones deben prestar especial atención a las cuestiones que preocupan a la sociedad para seguir contando con el respaldo de sus inversores, empleados y clientes, además de la administración. «La ética, la sostenibilidad y el impacto social son rentables y permiten que la cuenta de resultados sea sostenible a largo plazo», subrayó Durán.

Desde la perspectiva de un grupo hospitalario, Juan Abarca, presidente de HM Hospitales, afirmó que «nuestra visión empresarial siempre ha ido más allá del ebitda: intentamos tener resultados en innovación e investigación científica, con el fin de que la sociedad sea mejor para todos». El escenario provocado por la pandemia ha impulsado grandes avances tecnológicos en el ámbito de la salud, como la adopción de la telemedicina. Para las compañías que operan en este sector, «deben prevalecer los resultados sanitarios sobre los económicos, porque si sólo piensas en el corto plazo tendrás un recorrido muy escaso», aseveró Abarca

Artículo publicado en Expansión