¿Por qué la naturaleza no se cuenta en el PIB?

A pesar de ser el activo económico “más preciado”, no se contempla ni se tiene en cuenta su pérdida

Más de la mitad del producto interior bruto (PIB) del mundo, un 55%, depende directamente de la diversidad biológica y los servicios de los ecosistemas de alto funcionamiento, según cálculos del Swiss Re Institute, uno de los mayores grupos de seguros del mundo. 

A pesar de ello, el rey de los indicadores económicos, el PIB, no contabiliza el capital natural, lo que ha propiciado que la economía global haya crecido hasta ahora a costa de destruir la naturaleza, poniéndose en riesgo a ella misma.

Tanto es así que “el daño ambiental causado por el hombre” y “la pérdida de biodiversidad” han ascendido hasta ocupar el tercer y el quinto puestos en el ranking del último Informe de Riesgos Globales del Foro Económico Mundial.

El año pasado la humanidad consumió 1,6 ‘Tierras’

Un estudio recién publicado del profesor de la Universidad de Cambridge Partha Dasgupta concluye que la naturaleza es “nuestro activo más preciado” y urge a un cambio radical en la relación entre economía y ecología para preservarla. Propone dejar de lado el PIB como referencia de prosperidad y situar la naturaleza en el centro de las decisiones económicas.

“El PIB nunca ha sido un indicador válido. No solo no tiene en cuenta el capital natural, tampoco contabiliza la economía informal ni tiene en cuenta la felicidad. Sobrestima el valor del progreso. Que suba no implicar una mejora de la calidad de vida de las personas”, señala Jeroen van den Bergh, profesor de investigación Icrea en el Institut de Ciència i Tecnologia Ambientals (ICTA- UAB). 

El economista ambiental propone el uso de indicadores alternativos. Apunta al índice de bienestar económico sostenible (IBES) y al índice de progreso real o de progreso genuino (IPG o IPR, según el caso).

FRM04 MANILA (FILIPINAS) 15/03/2016.- Trabajadores municipales retiran basura de un río en Manila (Filipinas) hoy, 15 de marzo de 2016. El Día Mundial del Agua se celebra el próximo 22 de marzo bajo el lema

Ana García, presidenta de la Comissió d’Economia i Sostenibilitat del Col·legi d’Economistes de Catalunya, es partidaria de mantener el PIB y de introducir cambios para que este tenga en cuenta el capital natural de los países. El problema es el cómo. “Estamos de acuerdo en la necesidad de incluir el capital natural el en PIB, pero estamos aún lejos de conseguirlo”, se lamenta. García está convencida de que su inclusión supondría una “mejora en la gestión de la naturaleza y frenaría su pérdida”.

“Tenemos que cambiar la fórmula para medir el progreso. El PIB ya no es válido. Nos ha llevado a una pérdida de biodiversidad masiva”, coincide Arnau Queralt Bassa, director del Consell Assessor per al Desenvolupament Sostenible de Catalunya. 

El planeta ha perdido el 40% de capital natural en 30 años, poniendo en riesgo a la propia economía global: el Swiss Re Institute estima que una quinta parte de los países a nivel mundial corren el riesgo de que sus ecosistemas colapsen debido a una disminución de la biodiversidad y los servicios relacionados.

El 55% del PIB del mundo depende de la diversidad biológica y los servicios de los ecosistemas de alto funcionamiento

Destrucción de bosques, acidificación de las aguas o pérdida de superficie cultivable son algunas de las consecuencias de crecer sin tener en cuenta el valor del capital natural. “No debemos pensar que es un problema exclusivo de países en vías de desarrollo. La pérdida de ecosistemas es una realidad que se da también en España”, advierte Fernando Prieto, director del Observatorio de Sostenibilidad.

El informe The Urgency of Biodiversity Action urge a actuar de forma inmediata. Señala que la destrucción de la naturaleza limitará nuestra riqueza y perjudicará nuestra salud. Cuantifica que un retraso de tan solo diez años en la actuación de los gobiernos de todo el mundo hará que se dupliquen los costes de estabilización de la biodiversidad.

Por: Lorena Farràs Pérez, La Vanguardia