Adoptar la economía circular como un enfoque integral

¿Tiene algo que ver la economía circular con detener el cambio climático? La respuesta es sí y mucho.

La evidencia empírica demuestra que este tipo de modelo económico alternativo al modelo hegemónico es una pieza clave en la lucha por detener la emergencia climática. Un informe recientemente publicado por un grupo de investigadores del Instituto de Investigación Grantham sobre Cambio Climático y Medio Ambiente de LSE Business Review advierte que, a corto y medio plazo, será necesario invertir en tecnologías de cero emisiones en paralelo al despliegue de soluciones de economía circular para encaminar los materiales de construcción hacia un futuro con bajas emisiones de carbono.

Detener la emergencia climática es uno los desafíos más grandes de nuestros tiempos. Ante la complejidad de la problemática, las soluciones y alternativas que surgen desde diversos sectores son variadas. Entre ellas, la economía circular emerge como una alternativa potente. Un informe publicado por Nikolaus Hastreiter, Antonina Scheer, Beata Bienkowska y Simon Dietz (Transition Pathway Initiative, del Instituto de Investigación Grantham sobre Cambio Climático y Medio Ambiente de LSE) afirma que la economía circular debe adoptarse como un enfoque integral que se incorpore a cada etapa del ciclo de vida de los materiales de construcción.

Un rubro que tiene mucho que ver en la contaminación medioambiental es el de la construcción. Los sectores del cemento y el acero son grandes consumidores de energía y emisores de gases de efecto invernadero; juntos representan casi el 17% de las emisiones mundiales de CO2. También son sectores en los que las emisiones de gases de efecto invernadero son especialmente difíciles de reducir. Además, sólo una minoría de los productores de cemento y acero están actualmente en vías de mantener el aumento de la temperatura global por debajo de los 2⁰C.

Es por esto, que el grupo de expertos advierten que la industria de la construcción debe hacer edificios más duraderos y sustituir los materiales con altas emisiones de carbono por otros con bajas emisiones. En este sentido, la demanda mundial de materiales de construcción ha aumentado considerablemente en las últimas décadas. Para mantener el calentamiento global por debajo de los 2 °C, la demanda de acero y cemento debe alcanzar su punto máximo en 2030 y caer por debajo de los niveles de 2010 en 2070.

La economía circular pretende transformar el actual sistema económico lineal en uno basado en «el diseño de los residuos y la contaminación, el mantenimiento de los productos y materiales en uso y la regeneración de los sistemas naturales» (Fundación Ellen Macarthur). Se rige por las tres R: reducir, reutilizar y reciclar. En el sector de los materiales de construcción, este enfoque tiene un gran potencial para reducir las emisiones al reunir a los productores, los fabricantes intermedios y los usuarios finales, y al reforzar la colaboración entre sectores. No es posible alcanzar un futuro neto cero si las vías de descarbonización de todos los sectores permanecen aisladas.

El equipo de investigadores e investigadoras del Instituto de Investigación Grantham sobre el Medio Ambiente y el Cambio Climático de LSE explican en su investigación que los inversores y los reguladores deberían desconfiar de retrasar las reducciones de emisiones hasta mediados de siglo, ya que se corre el riesgo de que las empresas se dejen demasiado por hacer al final y quizás ya sea demasiado tarde. Los expertos vaticinan que, a largo plazo, más allá de 2030, es probable que el hidrógeno verde, los combustibles bajos en carbono y las tecnologías de cero emisiones, como la captura y el almacenamiento de carbono (CAC), sean fundamentales para ayudar a las empresas cementeras y siderúrgicas a reducir sus emisiones. Pero a corto plazo el concepto de economía circular ofrece soluciones concretas para reducir las emisiones.

Otro aspecto importante que se destaca en el estudio es que la economía circular permite la colaboración intersectorial al convertir los residuos de un sector en insumos industriales de otro. Además, los materiales de construcción con altas emisiones de carbono podrían sustituirse por otros con bajas emisiones. La reutilización y reciclaje de materiales de construcción supone una piedra angular de la solución según la investigación. Cuando los edificios llegan al final de su vida útil, la reutilización y el reciclaje del cemento y el acero son responsabilidad compartida de los sectores de los materiales y la construcción. Sobre esto apuntan que los elementos estructurales de acero pueden reutilizarse a menudo en una nueva construcción o reciclarse para fabricar acero secundario. Las tasas de reciclaje de acero a nivel mundial son impresionantemente altas, un 85%, pero pueden superarse el 90% si se dirigen a los usuarios finales y a las regiones con prácticas e infraestructuras de reciclaje más débiles.

El grupo de investigadores sostiene que, para mantener el calentamiento global por debajo de 2 °C, la demanda de acero y cemento debe alcanzar su punto máximo en 2030 y caer por debajo de los niveles de 2010 en 2070. El sector de la construcción consume el 50% de la producción mundial de cemento y el 30% de la producción mundial de acero, por lo que su demanda deberá disminuir.

Caminar hacia un futuro de descarbonización equilibrado y sostenible es un horizonte posible. Para lograrlo será preciso avanzar en diferentes alternativas a las que predominan actualmente. Ninguna de estas medidas puede descarbonizar el acero y el cemento de forma aislada. Es por esto que, la economía circular debe adoptarse como un enfoque global que se incorpore a cada etapa del ciclo de vida de estos materiales. Las y los expertos que realizaron la investigación concluyen que no sólo hay que aplicar diversas medidas y tecnologías, sino que hay que implicar a los agentes pertinentes de toda la cadena de suministro de la construcción. A corto y medio plazo, será necesario invertir en tecnologías de cero emisiones en paralelo al despliegue de soluciones de economía circular para encaminar los materiales de construcción hacia un futuro con bajas emisiones de carbono.

Fuente: Diario Responsable