¿Funciona la Regulación internacional para el cobalto del Congo?

Glencore, una de las empresas mineras extractivas más importante del mundo, supuestamente vendió cobalto extraído por menores a Umicore, empresa belga que vende a las empresas Apple, Tesla, Microsoft, Dell y Google

A parte de la regulación nacional y regional, la República Democrática del Congo (RDC) forma parte de Organizaciones Internacionales como la Organización Mundial del Comercio (WTO), el Banco Mundial o la Agencia de Inversión Multilateral. También entró voluntariamente a formar parte de “Extractive Industries Transparency Intitiative (EITI)” y ha firmado acuerdos de inversión bilaterales con diferentes países.  Además, las empresas extranjeras operando en la RDC están sujetas a las regulaciones locales, como puede ser la UK Bribery Act o la US Foreign Corrupt Practices Act que exigen que cualquier empresa operando en la RDC tiene que buscar profesionales para mitigar sus impactos sociales y medioambientales en el país. La reciente reforma de la ley norteamericana Dodd-Frank Wall Street y la Regulación Europea de los minerales de conflictos también están teniendo grandes impactos en la extracción de ciertos minerales en la RDC ya que exigen transparencia en todas las etapas de la cadena de suministro. (The Law Reviews, 2019).

De hecho, la ley Dodd-Frank Wall Street ha permitido que haya un juicio en curso en el cual “The International Rights Advocates”, representantes de 14 familias congoleñas, denuncian el trabajo infantil sufrido por sus hijos extrayendo cobalto en minas no reguladas que acababa vendiéndose a empresas como Apple, Tesla, Microsoft, Dell y Google. Glencore, una de las empresas mineras extractivas más importante del mundo, supuestamente vendió cobalto extraído por menores a Umicore, empresa belga que vende a las empresas nombradas. Glencore ha negado tener constancia de que niños trabajan en sus minas (Toh, 2019). Algunas acusaciones declaran que las minas en cuestión son propiedad de Zhejiang Huayou Cobalt, empresa China, que también proporciona cobalto a las empresas mencionadas. Se espera que próximamente se aclare este caso de trabajo infantil (Kelly, 2019). Aún en espera de la resolución y  a raíz de estas acusaciones junto con otras hechas por los Defensores de los Derechos Internacionales, Huayou Cobalt ha anunciado que dejará de comprar a minas que utilizan niños al igual que individuos con el fin de trabajar para la regularización de las practicas mineras artesanas y de pequeña escala. Huayou ha dicho que va a contribuir al establecimiento de regulaciones para la minería artesana y a pequeña escala para sí reducir el número de individuos trabajando sin mesuras de seguridad ni protección (Sanderson H. , 2020).

Por su parte, se espera que la UE saque una Directriz[1] en 2021 que obligue a documentar el origen de las materias primas de los productos, es decir, pretenden aumentar la trazabilidad y la transparencia en las cadenas de suministro. Una herramienta que va a ser clave para cumplimentar con la directriz mencionada, va a ser la aplicación de tecnologías “blockchain”. Esta tecnología se basa en la acumulación de registros que no pueden eliminarse ni suprimirse, una vez entra en el registro, la información queda grabada y no puede ser alterada. Aplicada a las cadenas de suministro, la tecnología blockchain va a permitir trazar, por ejemplo, los gramos de cobalto de nuestro móvil personal, a una bolsa de cobalto extraída de la RDC. Incluso se podrá saber en qué refinería se trató, en qué medio de transporte viajó, en que fabrica se procesó, donde se ensambló con el resto de piezas del teléfono móvil y en que tienda se vendió. Esta cadena de registros aumentará exponencialmente la transparencia de la cadena de suministro de minerales conflictivos como son el cobalto y las tierras raras (analizadas como caso de estudio en los apartados 3 y 4 respectivamente), y espera poner fin a violaciones de los derechos humanos que ocurren actualmente en países extractivos. No obstante, va a ser necesaria la cooperación internacional para que pueda implementarse un paquete de mesuras que acompañen la implementación de la trazabilidad blockchain para evitar prácticas clandestinas  y contribuir al desarrollo local.  

Un claro ejemplo de la necesidad de implementar mesuras locales es el caso del Coltán. Tal y como se muestra en el documental “eVictims” de Salvados, programa de la cadena televisiva  española “la Sexta”, las minas controladas por el gobierno congolés son marcadas como verdes. Estas minas tienen unas condiciones de trabajo durísimas con jornadas de 12 horas, salarios de 15 a 20 dolares a la semana, sin seguro ni mesuras de seguridad, con desprendimientos frencuentes y presencia de menores y niños que no disponen de recursos suficientes para pagarse la escuela, y desgraciadamente deben trabajar. Uno puede imaginarse la precariedad infrahumana de las minas controladas por los rebeldes, marcadas como rojas.

Teniendo en cuenta que la RDC contiene las mayores reservas de Coltán del mundo (alrededor del 80%) y que es un mineral esencial para todos nuestros electrodomésticos y productos electrónicos, la regularización, desmilitarización y pacificación de la zona es extremadamente compleja. Ha habido intentos de regularizar y controlar el origen del coltán por parte de occidente, como la Ley Obama, que requiere a las empresas estadounidenses el certificado verde de las minas de dicho mineral. El problema ahora es que, al haber más empresas que evitan ciertas minas, la demanda de coltán legal se ha reducido, disminuyendo a su vez el precio del mineral. En este contexto, muchos mineros se ven forzados a buscar trabjo en otras minas, como las controladas por milicias rebeldes, para poder subsistir. Este ejemplo nos muestra que una Ley puesta desde un despacho en occidente sin ir acompañada de un paquete de medidas que generen un impacto positivo en los países extractivos como la RDC, puede tener consecuencias no contempladas.

Cadena de suministro del Cobalto

La RDC tiene el más del 50% de las reservas mundiales de cobalto mientras que fue el productor del 70% del cobalto mundial en 2019 (U.S. Geological Survey, 2020). En la tabla siguiente pueden observarse el resto de productores así como las reservas mundiales de este mineral.

Tabla 1. Principales reservas y productores de Cobalto 2019. Fuente Original USGS, 2020. Elaborado por la autora

Reservas mundiales de CobaltoPrincipales productores (2019)
Estados Unidos55.0001%5000%
Australia1.200.00017%5.1004%
Canadá230.0003%3.0002%
China80.0001%2.0001%
RDC (Kinshasa)3.600.00051%100.00070%
Cuba500.0007%3.5002%
Madagascar120.0002%3.3002%
Marruecos18.0000%2.1001%
Nueva Caledonia1.6001%
Papúa Nueva Guinea56.0001%3.1002%
Filipinas260.0004%4.6003%
Rusia250.0004%6.1004%
Sudáfrica50.0001%2.4002%
Otros países570.0008%5.7004%
Total (Redondeado)7.000.000100%143.000100%

La gran parte de este mineral, deja la RDC sin ser procesado por carencia de refinerías (solamente hay una operativa en la RDC aunque está previsto que se construyan más en los próximos años). Es por este motivo que el 88% del mineral extraído en la RDC, se va directamente a China donde hay 8 de las 23 refinerías mundiales de cobalto (Véase Ilustración 8). Rusia y Australia, segundo y tercer productor mundial de este mineral, también exportan gran parte de su producción a la China para ser procesado ya que disponen solamente de una refinería local. Los diferentes flujos de cobalto que pueden verse en la Ilustración 8, muestran una clara tendencia de todos los países productores hacia la China, ya sea de mineral sin refinar como de productos intermedios obtenidos a base de cobalto. Esto se debe a que, en los países asiáticos, especialmente China, Japón y Corea del Sur, es donde se ensamblan la mayoría de productos que utilizan este mineral.

Siguiendo con el análisis de esta cadena de suministro, hemos de tener en cuenta la concentración de empresas que operan en los diferentes eslabones de la cadena. Por norma general, cuantas menos empresas, más concentración. El hecho de que una cadena de suministro esté muy concentrada aumenta el riesgo de ruptura de suministro ya que en caso de que una sola empresa deje de producir implica una carencia importante de suministro a gran escala.

A nivel de países la extracción de cobalto es altamente concentrada, siendo la RDC  responsable del 70% de la producción mundial pero, cuando se observa la producción local en este país, se puede ver que hay bastante diversificación. Según el estudio hecho por Susan van den Brink, se estima que entre el 15 y el 20% de la producción de cobalto en la RDC es artesanal[2]. En relación a la producción industrial, hay nueve minas en este país, de las cuales Mutanda (Norte y Sur) y Tenke son las dos más grandes. Estas dos minas juntas producen más del 60% de la producción industrial de la RDC. Según el indicador HHI de concentración de industrias[3], a nivel de producción fue inferior a 1000 en 2016 a nivel mundial (974). Consecuentemente, la interrupción de la producción en una mina va a tener un impacto relativamente pequeño sobre la producción total mientras que si se produce una interrupción a nivel de país, especialmente en la RDC, toda la cadena va a padecer el golpe (Susan van den Brink, 2020).

Una tendencia similar se observa en el segundo eslabón de la cadena de suministro, en el cual a nivel de país hay una fuerte concentración en China, donde se refinó alrededor de la mitad del cobalto extraído en 2016 (48’7%). Sin embargo, si se analiza el índice HHI a nivel de refinerías en el mercado, se obtiene un resultado de 771, es decir, una concentración baja, indicando menos riesgo de interrupción en caso de cierre en una refinería en cuestión. Igualmente, a nivel de país, una interrupción en toda la China supondría un fuerte riesgo para toda la cadena (Susan van den Brink, 2020).

El riesgo de ruptura de producción debido a la concentración por países de la extracción y la refinería de cobalto, se ha materializado este 2020 debido a la crisis de la Covid-19. Por una parte, se paró la producción en China  a principios de año y se cerraron sus fronteras, generando un almacenamiento de minerales en los puertos y dejando los consumidores de productos secundarios desamparados. Al expandirse el virus e instaurarse los confinamientos en la mayoría de países consumidores de productos finales (Occidente) bajó rápidamente la demanda de cobalto en paralelo a una bajada importante de la oferta, ya que la RDC cerró sus fronteras más o menos a la misma época que Europa. La desigualdad del impacto de la Covid-19 y la variedad de planes de recuperación van a seguir generando disrupciones tanto en la producción como en la extracción como en la demanda. Si bien se espera que haya un “boom” de demanda de cobalto para las energías renovables en los próximos años, muchos países se están  cuestionando el funcionamiento actual de esta cadena de suministro y optan para promocionar la producción local. En los siguientes apartados se analizará la situación en la China, la Unión Europea y Estados Unidos.

Por otro lado, si tenemos en cuenta cuales son las empresas que lideran la extracción y procesamiento de este mineral, Glencore es el mayor accionista, además de ser el único actor en el mercado del cobalto, que tiene acciones en más de 2 empresas operadoras de minas (5 en concreto, 2 de ellas en RDC). Glencore es accionista mayoritario de Mutanda ya Mukonkota Mine operadora, que gestiona la mayor minería de cobalto de la RDC, Mutanda Mining  además de Kamoto Copper Company. El segundo mayor operador en la RDC es Tenke, que tiene tres accionistas, siendo China Molybdenum Co propietario del 56%. Huayo Cobalt (China) y Freeport (Finlandesa) son las refinerías más importantes.

Glencore, gigante de la minería con sede principal en Suiza, está presente en la bolsa de Londres y de Johannesburgo (Sudáfrica), tiene como mayor accionista a Qatar Holding LLC. Por su parte Molybdenum Co, presente en la bolsa de Hong Kong, tiene como accionista mayoritario a Fortune Corp (26%) seguido de LuoYang Guohong Investment Group Co ltd (25%).

Gécamines, empresa minera estatal de la RDC, tiene, por ley, participación en todas las operadoras mineras del país, por el momento no tiene un papel relevante en la minería del país ya que su rol es secundario. Si bien esto debe cambiar bajo el nuevo Código Minero, su aplicación todavía es muy reciente para ver resultados. En este contexto, deberíamos ver también un aumento del procesamiento del cobalto in situ, pero se dio una extensión de 3 años a las empresas para construir la capacidad de refinería en la RDC desde la aprobación del Código en 2018, por lo tanto, se sigue exportando la mayor parte del mineral sin procesar.

Dejando de banda estos grandes operadores, el resto de minas y refinerías están dirigidas por operadores independientes, es decir, que solamente operan una mina o una refinería, hecho que disminuye la concentración y la dependencia de ciertas empresas.

Por: Cristina Salavedra