Los Vericuetos de la Sostenibilidad Global (segunda parte)

“Lo que debemos cuidar es que este nuevo determinismo tecnológico que ostentan y promueven algunas de estas ciudades no esté por encima de la sostenibilidad del entorno, el bien común y la humanidad del relacionamiento social. Esta nueva economía digitalizada puede hacernos caer en esquemas de vida que podrían consolidar el individualismo. Ese tal vez sea el mayor de los riesgos que estas ciudades deban cuidar al momento de promover las nuevas políticas públicas alrededor de ello”.

Segunda parte de la entrevista a Miguel Castañeda Loayza, investigador en procesos de Sostenibilidad e Innovación Global 

¿Será suficiente este impulso económico o se requiere algún otro tipo de medidas?

El impulso económico, desde estos grandes esquemas de financiamiento, es muy importante. Pero no lo es todo. Uno de los aspectos que las naciones (en el caso de Europa) y los estados (en el caso de Norteamérica), por ejemplo, realicen una reflexión profunda de lo que deben hacer para impulsar su despegue. Y no solo se trata de Planes Estratégicos, Hojas de Ruta, Libros Verdes o Libros Blancos; o Declaración de Intenciones. Se trata de una profundización en los cambios de política alrededor de ello. Las nuevas políticas públicas, económicas, ambientales y sociales deben visionar lo que se necesita para la supervivencia de nuestra especie, pero, al mismo tiempo, hallar lo qué es importante para el despegue y bienestar actual.  Ese es el balance buscado que debemos ponderar. Y en ese esquema, la transformación digital es una obligación. Aquí se debe recoger este asunto para incorporarlo en todas las nuevas políticas públicas. El asunto del derecho a internet es un tema central, por ejemplo. Otro tema que se está revisando es el nuevo derecho corporativo y las responsabilidades de la empresa con la sociedad, más allá de la primacía de shareholders.

Australia, Nueva Zelanda, Rusia y China, por mencionar otras partes del planeta, están en sus propias revisiones políticas institucionales. Pero, desde mi modesto punto de vista, lo que pase aquí en Europa y Norteamérica puede cambiar las reglas de juego. Los países de Latinoamérica y Africa lo tendrán más difícil, pero también encierran oportunidades de replanteamiento político institucional. Aquí, el fortalecimiento de la institucionalidad local y regional será el mayor desafío.

Sin embargo, el mayor cambio ya se está dando en las ciudades. Estos son algunos de los temas que deben repensarse a partir de este impulso económico que no ayudará mucho si se despliega en las actuales estructuras organizacionales locales. Recuérdese que cualquier ingreso de dinero (por gratuito o barato que sea) en ecosistemas poco diseñados para la innovación y la sostenibilidad podría caer en saco roto.

¿Y cuál es ese cambio que se está dando en las ciudades como medida complementaria imprescindible al impulso económico?

Ya hay interesantes apuestas y replanteamiento de modelos socioeconómicos en algunas ciudades que están liderando los cambios. Estas ciudades aprovecharán mejor este impulso económico en ambos lados del Atlántico.

Amsterdam, Berlin, Bruselas, Barcelona, Dublin, el propio Londres, entre otras están replanteando su propio concepto de ciudad y han creado ecosistemas de innovación que los ayudará a captar mejor los fondos que están arribando a sus diversos Estados. Lo están haciendo en Norteamérica, desde luego San Francisco. Pero también Nueva York, Boston, Atlanta, Los Angeles o Seattle, de manera complementaria a lo que vemos en Silicon Valley.   Si queremos ver otro modelo interesante, en otro contexto, vayamos a Singapur.

Son y serán las ciudades las que emprendan los mayores beneficios de esta recuperación económica, pero pasarán por el tamiz de ambos conceptos: innovación y sostenibilidad. Todo esto se está consiguiendo a partir de la reflexión al interno de las ciudades y la apropiación de las ventajas de la digitalización y la conectividad. Las cadenas de valor alrededor de ello están impulsando, a su vez, a las ciudades intermedias que están articuladas a estas grandes ciudades como centros de innovación. Un modelo que no puedes dejar de ver es el planteamiento económico donut, por ejemplo, de Kate Raworth o el impulso que está dando Mazzucatto a la teoría de Misiones en Europa y América Latina, donde también recupera las ciudades como centro de gravedad.

Y si quieres profundizar en el modelo de innovación de Singapur, hay un interesante artículo denominado “El Modelo de Innovación y Emprendimiento de Singapur”. Allí encontrarás un “modelo de la estrategia que utiliza el Gobierno de Singapur para generar ecosistemas de innovación en distintos segmentos de forma acelerada, convirtiéndose en referencia en su región en pocos años”.

Lo que debemos cuidar es que este nuevo determinismo tecnológico que ostentan y promueven algunas de estas ciudades no esté por encima de la sostenibilidad del entorno, el bien común y la humanidad del relacionamiento social. Esta nueva economía digitalizada puede hacernos caer en esquemas de vida que podrían consolidar el individualismo. Ese tal vez sea el mayor de los riesgos que estas ciudades deban cuidar al momento de promover las nuevas políticas públicas alrededor de ello.

¿En ese escenario, qué está haciendo el gran sector corporativo para mantenerse competitivo y no sufrir durante este nuevo proceso?

Aquí hay otro asunto central. La Gran Empresa ya está empujada a realizar cambios estructurales en sus políticas corporativas. Más allá de que las grandes administradoras de Fondos de Inversión como BlackRock o Vanguard Group ya lo están obligando (y esto solo por aspectos crediticios, ya que ahora el sistema financiero global premia a las inversiones verdes), hay dos aspectos regulatorios claves en Europa.

Primero, la nueva Directiva Europea de Responsabilidad Social Corporativa (CSRD)  Corporate Sustainability Reporting Directive , (la cual revisa y refuerza normas introducidas por la Directiva sobre Información no Financiera (NFRD)) tiene el objetivo de garantizar que las empresas presenten información fiable y comparable sobre la sostenibilidad. Parte de la responsabilidad Social Corporativa será regulada. Esto aspectos son exigidos además por los inversores y otras partes interesadas.  

Y por otro lado, la nueva Taxonomía Europea que surge para homogenizar el criterio de inversión verde y garantizar una mejor canalización de los flujos monetarios, asegura el grado de sostenibilidad de una inversión, de manera clara. Ya no existirán ambigüedades ni declaraciones de sostenibilidad con interpretación propia de cada empresa.  

Estas dos innovaciones, por simple que parezcan, aunadas a las nuevas bondades del sistema creditico global para inversiones verdes, van a reconfigurar el accountability y compliance de las empresas globales. Si bien es cierto, esto está partiendo desde el territorio europeo para las empresas que operan en Europa, las consecuencias de su implementación van a llegar a todo el planeta, por el nivel de articulación corporativo que despliega la globalización.

Otro aspecto que no debe pasar desapercibido es uno de los últimos acuerdos del G7, el pasado 5 de junio en Cornualles, que propone un impuesto mínimo global de 15% sobre las corporaciones más grandes y que una parte de las ganancias globales de estas corporaciones se devolverá a los países donde hacen negocios, independientemente de la ubicación de sus oficinas centrales físicas. Este asunto, aun por aprobación final, ya es un hito histórico en la regulación corporativa

Debido a todos estos procesos regulatorios nuevos, como la prohibición histórica, también, de Estados Unidos frente a la aprobación de una nueva ley anticorrupción contra las empresas fantasma anónimas que operan en ese país, se están configurando nuevos impulsos para el nuevo derecho corporativo. Más aun, la digitalización generalizada los está empujando a innovar procesos de toma de decisión.

Entonces, para hacer negocios en el futuro cercano, debe empezarse a repensar la lógica tradicional. Como bien lo están definiendo con claridad desde el Pacto Global o en la participación en la semana del Clima de Nueva York, a fines del 2020 y en el último manifiesto de Davos con el capitalismo de las partes interesadas, el gran sector corporativo viene adecuándose rápidamente a las demandas globales y nuevas regulaciones multilaterales. El siguiente paso serán las PYMEs

 Y el asunto de la innovación y digitalización, ¿cómo se está abordando en las diferentes partes del planeta?

Aquí hay distintos niveles de avance e implementación. Por ejemplo, si lees el Índice de Innovación 2021 de Bloomberg encontrarás que Korea del Sur , Singapur, Suiza, Alemania y Suecia ocupan los 5 primeros lugares. En el ranking del 2020, estos mismos países ocupaban los primeros 5 lugares, con un sensible retroceso de Alemania que el año pasado ocupaba el primer lugar. Y te darás cuenta que, ni China ni Estados Unidos están en los primeros 10 lugares. En este índice Estados Unidos aparece en el décimo primer lugar y China en el décimo sexto. Mejores posiciones tienen Dinamarca, Israel, Finlandia, Países Bajos y Austria, los cuales son los otros países que ocupan del sexto al décimo lugar.

La pregunta complementara sería ¿qué hacen estos países para mantener este liderazgo? Bloomberg analiza con sus sistemas de inteligencia artificial una serie de variables interdependientes entre los cuales incluye el nivel de inversión en I+D+i; los resultados productivos de su capacidad manufacturera instalada; el número de empresas de alta tecnología; los sistemas públicos y privados para la gestación de startups; las políticas anuales como impulso estatal, entre otras variables. Estos países, al parecer, están a la vanguardia de estos indicadores.

¿Pero acaso Estados Unidos y China no desarrollan este tipo de ecosistemas de innovación con el mismo impulso de las 10 primeras del Índice Bloomberg?

El caso de Estados Unidos, por ejemplo, es bastante claro. Sigue siendo un país con alto nivel de innovación. En esta pandemia Estados Unidos y China han demostrado tener una alta capacidad de reacción para la innovación. Algunas de las vacunas existentes han sido producto de esta rapidez e infraestructura instalada. Sin embargo, para los analistas de Bloomberg, los norteamericanos adolecen de una política federal explicita que generalice la irrupción de la innovación en toda la nación. Los impulsos son federales. Cada Estado tiene su propia dinámica. De la misma manera como en los asuntos del cambio climático, algunos Estados van más adelante que otros, lo mismo ocurre con los sistemas de innovación. No hay una sola gran política que se oriente a ello

 La medición de los avances en innovación entonces no solo se mide por la dimensión del país, o sus avances en uno u otro sector, sino que es un conglomerado que involucra la idea, su gestación, el diseño de los nuevos servicios o productos, pero fundamentalmente su capacidad de escala, replicabilidad y adopción de la sociedad en general. Para ello los ecosistemas deben ser óptimos y altamente integrados.

Y aquí además existen también liderazgos temáticos, por mencionar alguna frase entendible. Estados Unidos sigue siendo líder, en su disputa con China de la carrera por el 5G y 6G. Aquí nadie discute su posicionamiento. Los asuntos tecnológicos financieros y biomédicos siguen estando bajo el liderazgo de Suiza que se mantiene avanzando en estos temas. De Singapur se dimensiona sus sistemas de fomento estatal al tránsito hacia la economía digital y sus esquemas de educación al respecto.

Pero los avances en innovación y digitalización exigen un pacto social total y mayor. El Estado, el sector empresarial, las universidades y centros de investigación, aunados a los sistemas financieros, deben hacer un solo bloque programático. Eso es lo que están demostrando los países que lideran el ranking.

América Latina y Africa, ¿cómo están respondiendo a los nuevos desafíos?

Estas regiones siguen teniendo un asunto pendiente en todos sus niveles. Aquí debo rescatar que mucho de lo que sufren estas regiones se encuentra sustentado en sus altos niveles de corrupción. Ello a su vez está vinculado con una institucionalidad muy frágil que hacen inviables políticas públicas de largo plazo. Con diversos matices, en Latinoamérica, solo Chile y Uruguay tienen niveles aceptables para el Índice de Transparencia Internacional sobre Corrupción.

Estos dos países se encuentran en los niveles de Islandia, Japón, Austria, Bélgica, Estonia y Estados Unidos, cerca a la posición número 20, por encima de España incluso que está en la posición 35.  Mientras que Colombia, Ecuador, Brasil y Perú están cerca a la posición número 100 del ranking y Venezuela está en los últimos lugares de aceptación del Índice, a los niveles de El Congo, Libia, Corea del Norte, Somalia, o Yemen.

 La desigualdad imperante, la informalidad en los asuntos de empleo y emprendimiento, los caudillismos políticos, la falta de estado de derecho, lo impredecible de sus políticas públicas por esta misma fragilidad institucional, entre otras variables, han hecho evidente, en esta pandemia, la necesidad de incorporar cambios estructurales que enfrenten la corrupción como el principal problema.  

Este asunto ya denota una aspiración más complicada. Resolver estos temas requieren otros espacios de decisión mayor. Mira lo que está pasando con Perú en estos días que se encuentra con una división muy preocupante, proclive a enfrentamientos fratricidas. A pesar de haber un ganador de las elecciones, aún están discutiendo si ha habido o no fraude electoral. Cuidado que este asunto podrá tornarse socialmente muy grave si se anulan las elecciones.  

Sin embargo, hay esfuerzos importantes que no podemos dejar de llamar la atención.  Los jóvenes de estas regiones, a través de sus propios impulsos y los pequeños apoyos públicos y privados existentes se han ingeniado nuevas ideas y emprendimiento que hasta Jeff Bezzos esta invirtiendo en ellos, como es el caso del emprendimiento chileno NotCo. En Colombia también existe un emprendimiento que se está descolgando de las demás en el área de las Fintech. Me refiero a la solución Alegra que ha invadido América Latina y Estados Unidos con un posicionamiento mas que importante.  Desde Perú también existe un emprendimiento de inclusión social llamado Pieta Project que le brinda segundas oportunidades a personas privadas de su libertad a través del diseño y confección de prendas de vestir.

Entonces, los asuntos estructurales importan, pero también importa el impulso y las ganas de salir adelante y de nunca rendirse ante la adversidad.

Los aspectos de las naciones de Europa y sus distintos gobiernos locales, ¿qué desafíos urgentes enfrentan?

Lo que estamos encontrando en Europa es una clara distinción entre las oportunidades que existen dependiendo de dónde te encuentres y qué tipo de políticas implementes. Sin duda que los países nórdicos están por encima de las diferentes naciones europeas. Se diferencian claramente en todos sus aspectos, desde su Estado de Bienestar, crecimiento económico, niveles de emprendimiento, posiciones favorables en los Índices de Percepciones de la Corrupción y mejora en los Índices de Competitividad. Así como también primeros lugares en los índices de Reputación Corporativa de su tejido empresarial.  Le siguen otro grupo de países como Alemania, Austria, Suiza, Bélgica y Gran Bretaña (considerándolo aun dentro de Europa)  que configuran un segundo bloque, para luego tener, en un tercer bloque, a Portugal, España, Italia y Grecia por encima de los países de Europa del este. Claramente, para efectos de innovación y sostenibilidad, podríamos dividir a Europa en estos 4 bloques, si somos atrevidos.

En esta coyuntura de recuperación económica con el importante aporte económico que está brindando Europa a los miembros de la Unión, hace imprescindible revisar algunas limitaciones estructurales de los gobiernos autonómicos y locales, por ejemplo, en materia de contrataciones.

Los mayores desafíos, en especial aquellas naciones del tercer y cuarto bloque europeo, los tienen en las comunidades autónomas y los ayuntamientos locales. Aquí urge revisar, por ejemplo, los límites de contratación directa para estudios o proyectos de innovación por parte de empresas consultoras o la incorporación de funcionarios técnicos de alto nivel, para la gestión de estos procesos. Gran parte de los ayuntamientos, actualmente, no tienen capacidad instalada propia para formular proyectos que se apliquen a estos fondos europeos. Necesitan del soporte externo. Desde el diseño propio del plan hasta la formulación de cada uno de los proyectos. No hacerlo haría seguir perdiendo oportunidades de financiamiento a fondo perdido o crédito barato que estos momentos ofrecen los Fondos del NextGenereationEU . Una estrategia válida y potente sin duda, para España, por ejemplo, son los Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE) y las Sociedades de Economía Mixta (SEM)

Sin embargo, el movimiento normativo en esta parte del mundo está bastante vivo y dinámico. Europa sigue liderando el mundo en materia de políticas de sostenibilidad global; y en materia de innovación, sigue estando muy por delante de otros bloques de países del mundo. Lo que veremos, dentro de algunos años, es el nuevo rumbo en los posicionamientos que podría traer a quienes se atrevieron a hacer los cambios necesarios para enfrentar, con más responsabilidad, las necesidades del planeta, frente a aquellas naciones que decidieron seguir observando.