Glasgow y su desafío transformador

¿Será esta reunión de naciones una nueva COP para el olvido o se convertirá en el inicio de proceso realmente transformador?

Hoy se inicia la esperada cumbre sobre el cambio climático COP26. Será en Glasgow, ciudad escocesa que acogerá a los más importantes líderes globales.

La presencia de mas de 200 países, a través de sus delegados, está garantizada. Estarán allí para comprometerse, nuevamente, a reducir sus emisiones, en un primer horizonte del 2030, con la perspectiva de un 2050 de neutralidad plena en carbono.

Para Boris Johnson, este es el «momento de la verdad del mundo». Esto debido a que los impactos del cambio climático, más aún, después de la pandemia, vienen afectando a los grandes países emisores de mayor dióxido de carbono al ambiente.

“Con el calentamiento mundial debido a las emisiones de combustibles fósiles causadas por los humanos, los científicos advierten que se necesita una acción urgente para evitar una catástrofe climática” advierte la BBC.

“Las decisiones que se tomen aquí podrían cambiar la vida de todos los habitantes de este planeta, si es que realmente se pone un precio base real al carbono y se contempla los métodos de compensación que actualmente aplican las más importantes empresas emisoras de dióxido de carbono” afirma Miguel Castañeda Loayza, Director del Centro de Investigación Sustainability Worldwide Center 2050, en Barcelona.

De acuerdo a los análisis globales, solo cuatro países (China, Estados Unidos de América, India Rusia) más la Unión Europea son responsables de la mayor parte de las emisiones mundiales de dióxido de carbono (CO2). Recuérdese que el CO2 es el gas de efecto invernadero más común responsable del calentamiento global.

Los cinco firmaron el acuerdo de París en 2015 para reducir las emisiones y limitar los aumentos de temperatura global. Sin embargo, el nivel de cumplimiento de cada uno de ellos ha sido bastante dispar. China, por ejemplo, a pesar de haber firmado dice que solo podrá ser carbono neutral el 2060

“Es muy difícil que países poco transparentes como China y Rusia decidan acelerar su descarbonización. No veo un cambio importante aquí en estos próximos años. Salvo que exista alguna catástrofe global que los persuada a ello, con mayor seriedad y rapidez. Las empresas que se benefician con el actual sistema energético de combustibles fósiles apuestan a que el statu quo siga así. Mientras no se les regule no habrá mucho cambio. Es mucho más sencillo que Europa, continente que viene liderando el proceso de descarbonización, Estados Unidos e India lo hagan con mayor celeridad. Todo esto debido a su configuración política, modelos de apertura, niveles de vigilancia y una autorregulación más responsable. De esa manera, cada país, así como algunos otros que no son los mayores emisores, pero se benefician del modelo energético actual (los países árabes y algunos otros importantes productores como México, Brasil y Venezuela en América Latina) tiene sus propias cartas y juego en este proceso negociador que se presenta en las COPs. Veremos qué sale de esto” afirma Castañeda

Climate Action Tracker y otras organizaciones que miden los procesos políticos y las acciones técnicas a alrededor del cambio climático, afirma, por ejemplo, que las políticas y acciones de los países emisores más importantes son «muy insuficientes» para limitar el calentamiento global a 1,5ºC. Y este tema, a tratarse en Glasglow, no debe dejar de ver la actual situación global por la pandemia

Esta crisis climática y la recuperación económica frente a lo que nos ha dejado la pandemia deben verse como un conjunto de acciones interdependientes. La economista y escritora Mariana Mazzucato considera que la crisis económica derivada de la pandemia es una oportunidad para la «refundar el capitalismo»: «Después de la crisis financiera de 2008, las condiciones que se pusieron a países como España, Italia o Grecia se basaban en la austeridad; esta vez la condición es invertir y tener un plan sobre cambio climático y digitalización. Es un momento nuevo que no podemos perder».

Al final de esta semana veremos si esta nueva COP se convierte en otra reunión más para el olvido o sí realmente ha tomado decisiones cruciales más allá de la pose institucional y el lavado verde.