El triángulo del litio

Contexto político y social

Chile, Argentina y Bolivia son tres países de América Latina que llevan muchos años luchando por salir de la inestabilidad económica, social y política que viven sus ciudadanos. Estos países han sufrido regímenes dictatoriales y siguen buscando una transición que los lleve a un régimen democrático completo, estable, no corrupto y que a su vez, los haga salir del círculo vicioso generado por la “maldición de los recursos naturales”.

Por ejemplo, el desierto de Atacama en Chile, si bien es el desierto más árido del mundo, en él encontramos grandes estanques de agua salada extraída de las profundidades del desierto. En esta región inhóspita, aflora la fauna y la flora además de cientos de habitantes que residen en doce aldeas instaladas alrededor de los dispersos oasis de Atacama. No obstante, desde que se iniciaron los trabajos mineros hace unos 20 años, muchas aldeas sufren de una carencia importante de recursos hídricos en los ríos subterráneos y oasis. Para estas aldeas, el agua no es solamente un recurso, sino que tiene un valor cultural y espiritual. El agua se considera la fuente de la vida. Ahora que las empresas mineras extraen grandes cantidades de agua subterránea, las aldeas sufren para poder irrigar sus campos y seguir con sus vidas tradicionales. Y es que Chile, es uno de los pocos países que tienes una gestión de los recursos hídricos casi 100% privatizada. Así se contempló en la constitución de Pinochet del 1980. Esperemos que este punto sea uno de los primeros en ser cambiados ahora que el pueblo chileno votó por reescribir su Carta Magna en el referéndum del pasado 25 de Octubre de 2020 (Boddenberg, Deutsche Welle, 2020).

En el desierto de Atacama hay dos operadoras, la chilena SQM y la estadounidense Albemarle, las cuales extraen alrededor de 2 mil litros de agua salada por segundo de los acuíferos subterráneos. Aunque las empresas mencionadas defienden que la extracción de agua salada no supone ningún impacto para los ríos dulces ni para el ecosistema, la microbióloga Cristina Dorado asegura que “la explotación de la salmuera ha reducido la cantidad de microorganismos y ha afectado al ecosistema” (Boddenberg, Deutsche Welle, 2020). Aparte de la desertificación de los lagos, los recursos hídricos dulces también se ven afectados por los procesos mineros. Muchos son contaminados por los químicos utilizados para tratar el litio al igual que el suelo, que también se ve afectado por dicha contaminación (Boddenberg, Deutsch Welle, 2018). 

Atacama no es la única región afectada, el salar de Maricunga, donde vive la comunidad indígena Colla Pai-Ote, está considerado como la segunda reserva de litio más grande del país. La expansión de la minería en esta región junto con la falta de derechos de propiedad de esta comunidad sobre sus tierras astrales, hace que esta comunidad vea gravemente amenazada su continuidad en la zona. De hecho, según el abogado de esta comunidad, Chile ha violado la Convención de la ONU sobre las poblaciones indígenas donde se especifica que estas deben ser consultadas cuando un proyecto de explotación afecta su ecosistema (Boddenberg, Deutsche Welle, 2020).

Chile tiene grandes problemas con la privatización heredada de la dictadura de Pinochet, ya que por ejemplo, la empresa estatal SQM, fue privatizada y actualmente 1/3 de las acciones son propiedad del exyerno del dictador muerto, quien es uno de los chilenos más ricos según Forbes. Encima de la privatización de las empresas extractivas, los pueblos indígenas chilenos que se quejan de la poca consideración que se les tiene mientras que el resto de chilenos critica la carencia de inversión en I+D del gobierno quien solo tiene en cuenta la extracción, pero no fomenta la fabricación, por ejemplo, de baterías eléctricas (Boddenberg, Deutsch Welle, 2018).

Por el otro lado, Bolivia lleva años intentando arrancar su proceso de industrialización. El gobierno de Evo Morales repitió en diversas ocasiones que el litio iba a ser el hilo conductor de la prosperidad para el pueblo bolívar. Es verdad que el Salar de Uyuni ha sido certificado por la USGS como la reserva mundial más grande de litio, pero por el momento ha traído pocos beneficios para los habitantes de la zona. En Bolivia, la explotación de litio se hace a través del grupo estatal de litio “Yacimientos de Litio Boliviano (YLB)” quienes previenen que los inversores extranjeros sean los beneficiarios del oro blanco bolivariano. Bolivia no quiere exportar materias primas, quiere exportar baterías bolivarianas. Pero para llegar a este objetivo las baterías deben ser competitivas en el mercado global. Hay principalmente dos factores que impiden que estas baterías puedan ganar terreno:

  • Bolivia carece de especialistas en la minería de elementos solubles como el litio. Tampoco tiene experiencia en fabricación de baterías
  • Bolivia no tiene salida al mar, y Chile, donde se encuentra el puerto más cercano, impone unos altos impuestos para utilizarlo. Esto encarece enormemente las baterías bolivianas

Alemania cerró en 2018 un proyecto de inversión en Salar de Uyuni en el cual esperaban extraer 25.000 toneladas de carbonato de litio por año.  El proyecto germano-boliviano ha tenido que ser aprobado por diferentes ministerios de ambos países para asegurar que los inversores no se llevaran el beneficio de la explotación, sino que fuera una alianza de igual a igual. Alemania envía expertos para formar a los locales y se asegura una remuneración buena para todos los trabajadores (Viohl, 2018). 

Sin embargo, justo cuando este proyecto y algunos otros empezaban a despegar, Evo Morales fue destituido en noviembre de 2019 después de un mes de protestas populares contrarias a su mandato. El gobierno de transición paralizó los proyectos en marcha en aquel momento. A este contexto se le suma la crisis del coronavirus la cual ha frenado a nivel global la actividad minera. Este hecho ha atrasado todavía más el desarrollo del procesamiento de materias primeras y futura industrialización de Bolivia. La coyuntura mundial junto con la inestabilidad política, donde se escuchan voces sobre los intentos de privatización de su gestión, pone en riesgo la correcta gestión de este recurso mineral clave.  Si además se suma la falta de experiencia de este país sudamericano en la explotación de recursos naturales solubles, Bolivia corre el riesgo caer otra vez en la maldición de los recursos naturales

Relaciones con Europa

Según la Comisión Europea, casi el 80% del litio usado en Europa proviene de Chile (European Commission, 2020). Tal y como hemos comentado anteriormente, Europa quiere reducir esta dependencia de otros países reforzando así la cadena de suministro de productos clave como son las baterías recargables de litio. La Unión Europea aspira a ser el segundo productor de baterías del mundo, aumentando la capacidad actual de menos de 10 GWh hasta más de 300 GWh en los próximos años (European Commission, 2020). De hecho, Europa posee importantes depósitos de litio que de ser explotados reducirían la dependencia de países como Chile para la materia prima o los países asiáticos, China, Corea y Japón, para la fabricación de bateríasPara proveer estas fábricas, se fomentará el uso de recursos naturales locales. Portugal posee el mayor yacimiento de litio de Europa, y es el sexto productor mundial, mientras que España posee el segundo. Si bien en Portugal ya se está explotando esta mina, España cerró la Mina de San José de Valdeflórez a finales de los 70 y por ahora no se ha vuelto a abrir.  La reapertura de esta mina cuenta con el apoyo de la Unión Europea, y estaría dirigido y operado por la empresa extremeña “Tecnología Extremeña del Litio” junto con la empresa australiana “Infinity Lithium Corporation” quien tiene el 75% de las acciones del proyecto (Tecnología Extremeña del Litio, 2020).

La Unión Europea, a través de la “European Battery Alliance”, alianza que, como se ha comentado anteriormente, pretende producir baterías eléctricas en Europa con minerales europeos, da su apoyo también al proyecto de San José de Valdeflórez. Este proyecto se estima que tendrá una duración de 30 años (incluyendo la fase de rehabilitación de la zona) y crearía unos 1000 puestos de trabajos directos e indirectos. La planta que de procesamiento adyacente al yacimiento fabricará hidróxido de litio para las baterías eléctricas. Se espera que esta mina abastezca 10 millones de vehículos eléctricos durante su vida útil (Tecnología Extremeña del Litio, 2020). 

Con estos procesos de reindustrialización, la Unión Europea quiere ganar el terreno perdido como líder automovilístico en el mundo, ya que la China es el líder en movilidad eléctrica. Siendo Europa la segunda región del mundo que más vehículos eléctricos consume, fabricarlos localmente contribuirá a reducir las emisiones de carbono que estos vehículos generan durante su fabricación. Se estima que actualmente los componentes de un coche eléctrico viajan más de 12.000km antes de ser usado por su consumidor final (Tecnología Extremeña del Litio, 2020). 

Por su parte, Alemania ha descubierto recientemente un proceso revolucionario que permitirá extraer litio sostenible y de manera económica. Este proceso, denominado Grimmer-Saravia, permite extraer litio de las aguas geotérmicas de la zona del Alto Rin. La ventaja más relevante es que esta tecnología aprovecha la infraestructura de las plantas geotérmicas  por lo tanto no se alterará el terreno y las aguas termales serán devueltas al subsuelo tras su uso. No se liberan sustancias nocivas ni se altera el funcionamiento estándar de las plantas geotérmicas (Economía Sustentable, 2020).  No obstante replicar este modelo va a ser dificultoso, ya que depende de la existencia de aguas termales y plantas geotérmicas pero ya es un primer paso hacia la reducción de las importaciones de litio.

Artículo previo: Impacto Medioambiental y caso de estudio; El Litio

Por: Cristina Costa Salavedra