Eficacia de los sistemas sanitarios

Mortalidad evitable y tratable 

Los indicadores de mortalidad evitable indican la capacidad de reducir las muertes prematuras en un país, por lo que es un buen indicador inicial de la eficacia de un sistema sanitario.

Cataluña: En los últimos 10 años las causas de mortalidad que muestran una tendencia creciente, tanto en hombres como en mujeres, son el grupo de las enfermedades mentales, entre ellas las demencias, y las del grupo de enfermedades del sistema nervioso, como la enfermedad de Alzheimer (Departament de Salut. Generalitat de Catalunya, 2019). 

España: España cuenta con unas de las tasas de mortalidad más bajas por causas evitables y tratables, lo que indica que las intervenciones de salud pública y asistencia sanitaria son, en general, eficaces a la hora de prevenir la mortalidad prematura. (OECD and European Observatory on Health Systems and Policies, 2019). 

Europa: En 2015, más de 1 millón de muertes en toda la UE se consideraron potencialmente prevenibles mediante una intervención más efectiva de los sistemas sanitarios en salud pública y prevención (según la definición de Eurostat), frente las 570.000 muertes consideradas como tratables mediante unos sistemas sanitarios más eficaces y oportunos (según la definición de Eurostat). Teniendo en cuenta que algunas enfermedades se consideran tanto prevenibles como tratables, el total de muertes prevenibles en 2015 sería de 1.2 millones. 

Las causas principales de mortalidad evitable en la UE son las enfermedades cardíacas isquémicas (también se consideran tratables), el cáncer de pulmón, los accidentes de tráfico y otros tipos de accidentes, la mortalidad relacionada con el alcohol, el cáncer colorrectal y los suicidios. Todas estas representan más de 2 de cada 3 muertes prevenibles. 

Las causas principales de mortalidad tratable en la UE son las enfermedades cardíacas isquémicas y las enfermedades cerebrovasculares, que sumadas representan casi la mitad del total de muertes tratables. Seguidos están el cáncer colorrectal y de mama, que sumadas suponen un 20% del total de muertes tratables. 

Italia, Chipre y España son los países de la UE con una menor tasa de mortalidad evitable. Por lo contrario, Lituania, Hungría y Letonia tienen las tasas de mortalidad evitable más altas, 2 veces superior a la media de la UE. 

Francia, España y Holanda son los países de la UE con una menor tasa de mortalidad tratable, debido a una menor mortalidad por patologías cardíacas isquémicas y cerebrovasculares. Lituania, Letonia y Rumanía tienen las tasas de mortalidad tratable más altas, más de 2,5 veces superior a la media europea. Coincide que estos 3 países están entre los que menos gastan en sanidad en la UE, así que una mayor inversión en sanidad podría ayudar a reducir las tasas de mortalidad tratable. 

En los últimos años (2005-2015), la mortalidad evitable se ha reducido en un 25% de media en la UE. Esta reducción se ha dado especialmente en Dinamarca y Finlandia (más del 30%) (OECD, 2018). 

Imagen 4. Mortalidad prevenible y mortalidad tratable en los países de la UE (2015). Editado por la autora. Fuente original: Health at a Glance: Europe 2018. State of health in the EU cycle. European Observatory on Health Systems and Policies, 2018. 

Estados Unidos: 

– En 2014, las enfermedades circulatorias eran responsables del 31% de todas las muertes en los EEUU, y las neoplasias del 23%. Las dos causas juntas suponían más de la mitad de todas las muertes en el país. Las enfermedades cardíacas se mantuvieron como la causa principal de muerte en 2014 (incluidas en enfermedades circulatorias), pero su porcentaje de mortalidad total descendió casi un 15% desde 1980. Por lo contrario, el porcentaje de mortalidad total por cáncer aumentó ligeramente (un 1,6%) desde 1980. 

– Actualmente, los EEUU se enfrentan a varios problemas de salud emergentes en los últimos años considerados como asuntos de salud nacional, como las enfermedades crónicas: En 2014, unos 117 millones de adultos norteamericanos (sobre la mitad de todos los adultos) tenían uno o más problemas de salud crónicos. El síndrome de estrés post-traumático (PTSD en inglés) es otra de las más recientes preocupaciones de salud, provocados por situaciones de violencia, accidentes, desastres naturales o humanos y otros eventos traumáticos, con una prevalencia del 6,8%. La mortalidad por intoxicación por fármacos se ha disparado un 137% entre el 2000 y 2014. Los U.S. Centers for Disease Control and Prevention (CDC) informaron de 36.132 muertes relacionadas con las armas en 2015 (tasa de mortalidad de 11,1 por cada 100.000 habitantes). 

Cuba: Se presenta este país como otro ejemplo internacional ya que Cuba constituye un referente en cuanto al acceso universal a la salud, el control de enfermedades transmisibles y la alta calidad de personal sanitario. Los médicos cubanos son considerados los mejor formados del mundo. Tanto es así que en la actual situación de la pandemia Cuba está destacando enormemente frente a sus pares latinoamericanos con la propuesta de vacunas propias listas para aplicarse en su país y en algunos países vecinos. 

– En el 2015, las enfermedades cardíacas fueron la primera causa de muerte en Cuba (218,3 muertes por 10.000 habitantes) casi similar a la de los tumores malignos (215,0). En el 2014, las enfermedades del sistema circulatorio causaron 38% de las muertes y las neoplasias 25%, principalmente en adultos mayores. 

– La mortalidad infantil mostró un descenso durante el período 2010-2015. La población con desnutrición no supera el 5%, una cifra alcanzada gracias a subsidios estatales a alimentos básicos, y cobertura y apoyo a grupos vulnerables. 

– En el 2010, 43,8% de la población tenía sobrepeso y 14,8% obesidad, en ambos casos con predominio del sexo femenino. Debido a una baja tasa de fecundidad y un envejecimiento de la población, las enfermedades crónicas se encuentran en ascenso también en Cuba, con una especial prevalencia de hipertensión arterial, con un ascenso entre 2010 y 2015. 

● Cabe destacar el caso de China: Tras la gran reforma sanitaria realizada a finales de los años 1980, el gigante asiático ha experimentado una mejora muy significativa en su sistema sanitario, lo que ha sido un factor clave para su imponente desarrollo económico en las últimas décadas. Aun así, la impresión general de la población y de las autoridades del gobierno es que la reforma no ha sido exitosa, y los motivos subyacentes se mostrarán más adelante. En 2017 la población llegó a 1417,5 millones de habitantes. La esperanza de vida per cápita ha pasado de 68,6 años en los años 1990 a 76,4 años en 2016. De 2002 a 2011, la mortalidad materna ha disminuido un 51% y la mortalidad infantil un 41% (National Health Commission of the People ‘s Republic of China, 2012). Esto se traduce actualmente en una gran presión asistencial sanitaria que hace peligrar la sostenibilidad de su sistema sanitario (World Health Statistics 2019, 2019)