Cobalto – República Democrática del Congo

Cobalto: mineral no renovable pero esencial para un futuro verde

El cobalto es un mineral que se encuentra entre el hierro y el níquel en la tabla periódica. Este mineral es especialmente codiciado y crítico para nuestra sociedad actual y futura debido a sus propiedades ferromagnéticas, el tipo de magnetismo más fuerte que existe, que es clave para los cátodos de las baterías, especialmente para las de litio. De hecho, alrededor del 60% del cobalto se usa para este propósito, mientras que las superaleaciones son responsables del 18% de la demanda. El cobalto es muy demandado para las aleaciones de alto rendimiento usadas en imanes permanentes, turbinas de gas, prótesis, palas de turbinas eólicas o motores de jets ya que tiene una alta resistencia a las temperaturas elevadas (punto de fusión 1100ºC). Otros usos de este mineral son su función como catalizador o las aplicaciones en medicina.

El cobalto es usado en baterías debido a las capacidades de almacenar energía que el mineral proporciona. Su rendimiento es superior a otros minerales, no solo por el almacenaje, sino también por su capacidad de recargarse completamente más de 1000 veces sin perder las propiedades. Por ejemplo, en un Tesla Modelo S, hay unos 22.5 kg de cobalto que proporciona un almacenamiento de 90kWh de energía, generando una autonomía de unos 600 Km (Desjardins, 2017). El uso de este mineral para los vehículos eléctricos es un camino de no retorno, es por esto, que se estima que la demanda se va a cuadriplicar hasta 2050 (Susan van den Brink, 2020). No obstante, la cadena de suministro de este mineral es crítica al tener diferentes riesgos asociados con la obtención de este mineral que ponen en riesgo la estabilidad de la producción y aumentan la posibilidad de ruptura del subministro:

  1. Cobalto como sub-producto: hasta principios de este milenio, el cobalto no era un mineral demasiado demandado, sin embargo, al aumentar la demanda de productos tecnológicos, se empezó a utilizar el cobalto que se encontraba en las minas de níquel y de cobre y que tradicionalmente se consideraba como un residuo más. Actualmente, si bien este mineral es muy codiciado, solamente un 2% del total de cobalto es extraído  como producto principal en una mina, concretamente en la Mina Bou Azzer  de Marruecos, mientras que el 60% del cobalto se obtiene como sub-producto de minas de cobre y el restante 38% de minas de níquel (Susan van den Brink, 2020). El hecho de que la producción de un mineral tan crítico dependa directamente de la producción de otro mineral aumenta la volatilidad y el riesgo de infra-producción o sobreproducción de cobalto debido a la reducción o aumento de la demanda del mineral principal. 

2. Riesgo de interrupción de la cadena de suministro: la producción minera de cobalto está muy centralizada. Según los datos el informe de Susan van den Brink, en 2016 la RDC extrajo más la mitad del cobalto global (54%), seguido de China con el 8% y Canada y Australia, los dos con el 5%. No obstante, dentro de un mismo país, hay bastante diversificación. Por ejemplo, en la RDC hay 9 grandes minas industriales, y se estima que hay alrededor de 80 minas artesanales que producien entre el 15 y el 20% de la totalidad de cobalto del país (Susan van den Brink, 2020).

En relación al refinamiento de cobalto, China arrebata la primera posición a la RDC, país que exporta casi la totalidad de cobalto sin ser tratado. De hecho la China refinó alrededor del 46% del cobalto global en 2016 en sus ocho refierias, seguido de Finlandia (13%), Canadá y Belgica (6%) y Zambia (5%).

3. Violación de derechos humanos/conflictos sociales: Son muchas las organicaciones no gubernamentales (ONGs) que han denunciado las condiciones precarias de los mineros en las minas africanas, incluyendo a la RDC. El hecho de que este sea un país inestable y con ciertos rasgos de mayor proclividad a la corrupción, complica la aplicación de la poca regulación existente entorno a la extracción minera. Los sitemas inseguros de extracción mineral, la falta de equipos de protección, la esclavización de personas, el riesgo de esfondramiento debido a la falta de estructuras seguras, la presencia de niños y mujeres embarazadas además de los bajos salarios, son algunas de las situaciones más comunes que se encuentran los mineros al ir a trabajar diariamente. Amnistia Internacional denunció en 2016 que 72 mineros artesanos de cobalto perdieron la vida en accidentes en las minas. Además, el Centro para la Investigación en Organizaciones Multinacionales (SOMO) estimó que en el mismo año, había unos 40.000 niños trabajando en tuneles subterráneos.

4. Medioambiente: El indice EPI (Environmental Peformance Index), es un indice que mesura las politicas medioambientales de los paises en función de su prioridad en ambos, salud medioambiental y protección de ecosistemas. El indice puntua los países del 0 al 100, siendo el 0 la peor rendimiento medioambiental y 100 la mejor. De los 21 países con minas de cobalto, la media ponderada se encuentra en 54 puntos, no obstante el 75% de los países tienen un puntuación alta, dejando a la RDC con uno de los rendimientos más bajos (30.4 en 2018). Por el otro lado, las refinerias tienen un Indice de Rendimiento Medioambiental bastante más alto (71 puntos). El hecho de que el indice sea bastante bajo en el primer eslabón de la cadena de suministro, disminuye el riesgo de interrupción del suministro de este mineral debido a regulaciones medioambientales, no obstante pone serios desafios para el desarrollo sostenible de nuestra sociedad global, al no priorizarse la mineria sostenible. (Yale Center for Environmental Law and Policy, 2018)

Estudio de Caso: La República Democrática del Congo

Historia reciente y contexto político

La República Democrática del Congo, es el país más grande en superficie del África Sub-sahariana. Con una población estimada de más de 101 millones de personas, la RDC es una república semi-presidencial, es decir, se reparte el poder entre el jefe de estado y el primer ministro, los dos elegidos por votación. La RDC tiene uno de los Índice de Desarrollo Humano más bajos del mundo, situándose en la posición 179 de 189 países, un Índice de Corrupción Global de 193 de 199 países y territorios y un PIB[1] per cápita de 455$, dejando a la RDC en la posición 193 de 196 países (United Nations Development Programme, 2019).

Antigua colonia belga, consiguió la independencia en 1960 desencadenando una serie de conflictos armados algunos de los cuales todavía siguen abiertos. El análisis histórico de sus conflictos internos muestra indicios de participación externa, como la presión estadounidense y belga que hicieron que el primer Primer Ministro elegido democráticamente y de izquierdas, fuera asesinado por separatistas Katanganeses pagados por los belgas. Los países desarrollados dieron su apoyo al militar Mobutu, quien en 1965 se autoproclamó Jefe de Estado después de un golpe de estado. Su dictadura no cayó hasta 1996, pero ya desde la caída del muro de Berlín en 1989 EEUU dejó de apoyar a Mobutu al no necesitar más sus servicios para contener la expansión soviética.

La oleada democrática que penetró en África durante la década de los 90, se hizo ver en la RDC cuando el dictador Mobutu apoyó a los exiliados Hutus de Ruanda, causantes del genocidio Ruandés. Las fuerzas opositoras al gobierno de Mobutu, junto con el apoyo de los gobiernos de Ruanda y Uganda, consiguieron que Mobutu se exiliara a Marruecos, finalizando así la primera guerra del Congo. Kabila, líder de la resistencia fue proclamado presidente de la RDC en 1997, pero su paso por el gobierno duró poco, ya que su centralización, desprecio por las minorías y los continuados casos de corrupción junto con problemas territoriales con sus anteriores aliados de Uganda y Ruanda, quienes fueron despachados del país de la noche a la mañana, desencadenó la segunda guerra del Congo, denominada guerra mundial Africana al ser el conflicto africano más grande conocido hasta el momento.

Esta guerra causó el genocidio congoleño en el cual más de 5.5 millones de personas perdieron la vida entre 1998 y 2003. Esta guerra enfrentó a las mismas etnias que se habían intentado aniquilar durante el genocidio ruandés (Hurtus y Tutsis), además de los ejércitos de la RDC y Uganda. Guerra sin líneas de frente definidas debido a la gran cantidad de milicias no organizadas e indisciplinadas, llevó a violaciones masivas, torturas y limpieza étnica, dificultando muchísimo la aplicación de los acuerdos de paz. Eso sí, los 4 bandos enfrentados tenían un objetivo común, controlar los recursos naturales del país. No fue hasta diciembre de 2002 que se firmó el Acuerdo Global e Inclusivo de Pretoria marcando así el fin de la segunda guerra congolesa. Estos acuerdos contenían un cronograma para la transición democrática en el país, empezando por la formación de un gobierno de transición.

Las tensiones no cesaron con este nuevo gobierno, y los enfrentamientos entre milicias apoyadas por los diferentes gobiernos continuaron hasta 2005 cuando se aprobó la constitución actual. En 2006 se celebraron las primeras elecciones democráticas donde Joseph Kabila, hijo del anterior presidente del país, gobernó la RDC hasta 2019. Este año, Félix Tshisekedi fue elegido primer ministro, empezando un mandato sin insurrecciones por primera vez desde  1960.  

En la actualidad, sigue habiendo algunos conflictos armados en el país. Estos se concentran en la zona este, especialmente en la frontera con los antiguos aliados Ruanda, Uganda y Burundi. Este conflicto se debe, en parte, a la explotación de recursos naturales tales como el coltán. Este mineral, experimentó un auge en su demanda a partir del 2000, cuando se masifico la venda de telefonos móviles,  ordenadores pórtalies y, en especial, cuando se lanzó la PlayStation 2 (Daniel Moran, 2014).  Curiosamente, la extracción de coltán fue una de las causas que provocaron la segunda guerra congolesa, que al mismo tiempo financió. Hoy en día, la extracción de este mineral sigue alimentando el conflicto bélico al haber todavía yacimientos congoleños controlados por milicias ruandesas presentes en el este de la RDC. Consecuentemente, continuan las tensiones y conflictos armados entre ambos países ya que la mayoria de coltán congolés se transporta ilegalmente a Ruanda, desde donde, después de un primer tratamiento, se vende a Alemania, EEUU y China, países con las mayores refinerias de coltán existentes (Daniel Moran, 2014).

Por: Cristina Costa Salavedra